Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 66 | Josué 11 – 14

Día 66 – marzo 7

Josué 11 – 14

El día de ayer terminamos nuestra lectura viendo la fidelidad de Dios al dar la victoria a los israelitas contra los amorreos. La lectura de hoy nos trae una victoria más, la última antes de que las tierras sean repartidas al pueblo de Israel.

Lo que más me asombra al ver estas batallas es la presencia continua y fiel del Señor antes de que Israel pelee. Leamos un ejemplo en Josué 11:6-8: 

«Entonces el Señor dijo a Josué: “No temas a causa de ellos, porque mañana a esta hora Yo los entregaré a todos ellos muertos delante de Israel. Desjarretarás sus caballos y les quemarás sus carros”. Josué, y toda la gente de guerra con él, vinieron de repente sobre ellos junto a las aguas de Merom, y los atacaron. Y el Señor los entregó en manos de Israel, los derrotaron y los persiguieron hasta Sidón la grande, hasta Misrefot Maim y hasta el valle de Mizpa al oriente. Los hirieron hasta que no les quedó sobreviviente alguno» (énfasis mío).

Si prestas atención a las batallas en los capítulos anteriores, verás el mismo patrón que acabamos de leer. Jehová siempre prometía a Josué la victoria ante sus oponentes y, versículos más adelante, menciona: «el Señor los entregó en manos de Israel». 

El Dios que fue fiel para preservar a Israel ante la guerra, sigue siendo fiel ahora. Y ha prometido que aunque tengamos tribulaciones terrenales (que quizá no son guerras literales como las que tenía el pueblo de Israel), podemos confiar en que Él ha vencido en la cruz. 

Meditemos:

  • ¿Estás pasando por una prueba que te hace dudar que Dios está en control? ¿Conoces a alguien que esté pasando por esto?

«No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla». –1 Corintios 10:13

  • Quizá han pasado años sin que determinada situación mejore, todo lo contrario, parece que la tribulación aumenta. En esos momentos, recuerda:

«En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo». –Juan 16:33b

Y hablando de años, vayamos al capítulo 14 de nuestra lectura de hoy. Tenemos algunas lecciones importantes que aprender de Caleb en nuestro tiempo de espera.

Consideremos:

  1. El Señor promete que Caleb entrará en la tierra prometida. Números 14:24 dice: «Pero a mi siervo Caleb, porque ha habido en él un espíritu distinto y me ha seguido plenamente, lo introduciré a la tierra donde entró, y su descendencia tomará posesión de ella».
  2. Lee Josué 14:7 y responde: ¿cuántos años tenía Caleb cuando Moisés lo envió a reconocer la tierra? 
  3. Lee Josué 14:10 y responde: ¿cuántos años tenía Caleb cuando finalmente poseyó y habitó la tierra que Jehová le prometió? ¿Cuántos años habían pasado desde que esta promesa le fue dada a Caleb hasta que se hizo realidad? ¡Increíble! Fueron 45 años.

Esto me hace pensar en cuán egoísta puedo llegar a ser cuando las cosas no se hacen en el tiempo y el lugar que quiero, me canso de orar y reprocho a Dios en mi corazón. Sin embargo, Caleb no fue así mientras esperó la promesa que el Señor le había hecho, o al menos la Biblia no nos dice eso de él. 

Estamos diciendo que en este proceso de espera, Caleb estuvo en un desierto literal pasando seguramente por diversas pruebas físicas y espirituales, donde vio morir a miles de personas que no creyeron en la promesa del Señor.

  • Cuando estás pasando por un desierto y acudes al Señor en oración, quizá por un hijo pródigo, por la conversión de tu cónyuge inconverso, por la entrevista de trabajo que has estado esperando, ¿consideras en tu corazón a Dios como fiel a pesar de que el tiempo pase y las circunstancias no cambien?

Recuerda, las cosas no son a nuestra manera, el mundo no gira en torno a nosotros y Dios no actúa con base a los deseos de un corazón caprichoso y egoísta. Todo lo contrario, vivimos conforme a su voluntad y sometemos nuestros deseos a lo que Él quiera hacer de nosotros y con nosotros. Con esto en mente, podemos creer lo que profetizó Jeremías a los israelitas exiliados que tampoco tenían un futuro que lucía bien ante sus ojos:

«“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes”, declara el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza”». –Jeremías 29:11

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Sobre el maestro

Débora de Rivera

Débora de Rivera

Débora es originaria de Coahuila, México, pero actualmente reside en Nuevo Mexico, junto a su esposo Jordan Rivera.

Con un deseo y convicción grande de preparar su vida para el servicio del Señor, a los 18 años salió de su casa para ir a estudiar al Seminario Bíblico Río Grande en Edinburg, TX, del cual es egresada con énfasis en Ministerios Femeniles. El estar expuesta al ministerio le ha llevado a ver la necesidad que tienen las mujeres, jóvenes y niñas dentro de la Iglesia de entender la importancia de vivir cada día a la luz del evangelio que nos ha transfrotmado. Esto mismo le ha llevado a ser sensible y específica en aprender y enseñar del mismo.

Actualmente está trabajando como asistente de contenido digital y media en Aviva Nuestros Corazones y cursa su certificación en consejería Bíblica.

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