Como saber si vivo de acuerdo con la sana doctrina- TEST

A veces leemos o escuchamos una verdad o enseñanza y pensamos «amén, que así sea». Pero si eres como yo, pocas veces te detienes a pensar si realmente estás viviendo conforme a esa verdad. En su excelente libro Adornadas (que, por cierto, estamos leyendo en el blog de Mujer Verdadera y te animamos a unirte a nosotras), Nancy DeMoss de Wolgemuth nos enfatiza de una manera hermosa la importancia de tener una sana doctrina. Ella está enseñando las verdades del libro de Tito, y hace algunas observaciones muy interesantes. Al leerlas, pensé que nos podría servir mucho a las jóvenes poner estas enseñanzas a manera de examen en nuestras vidas, y evaluar si realmente vivimos de acuerdo con la sana doctrina. Mi problema es que yo pienso que sí lo hago, pero cuando me pongo a evaluar bien, quizá no vivo tan de acuerdo con la sana doctrina como yo había pensado.

Pablo deja muy claro a lo largo de su carta a Tito que la sana doctrina, o la enseñanza bíblica práctica, debe producir cambios en las vidas de los creyentes. Esto es un requisito. Si no es así, algo anda mal. Varias veces en el libro, vemos destacadas las diferencias entre personas que sí viven conforme a la sana doctrina, y personas que no.

¿Estás lista para tu «test»?

  1. ¿Tus creencias y tu conducta son consecuentes? ¿Hay contradicción entre lo que dices creer, y lo que haces? Tito 1:16 dice: «Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan». Podemos tener la cabeza llena de enseñanza teórica de la Biblia, y enseñar clases de escuela dominical para niños, pero si no hay un comportamiento que refleje esa doctrina, no estamos viviendo de acuerdo con la sana doctrina.
  2. ¿Vives en pureza en cada área de tu vida? En Tito vemos a los cretenses descritos como «abominables» y «malas bestias» (1:15; 2:14: 1:12). Pero, la santidad de Dios debe provocar en nosotras el deseo de ser «irreprensibles» (1:6-7). ¿Puedes decir que tu vida se caracteriza por la pureza, incluso en las áreas totalmente secretas y privadas?
  3. ¿Ejerces el dominio propio? El dominio propio es un tema repetido en el libro de Tito, siempre presente donde predomina la sana doctrina. Cuando tu mente y tu corazón se saturan con enseñanza sana, cada actividad y acción que emprendes será controlada por esas verdades. Esto es el dominio propio.
  4. ¿Eres iracunda o prudente? Los inconversos se caracterizan por ser enojones, chismosos, y peleoneros. Pero según Tito 3:2, los creyentes que están aprendiendo la sana doctrina dejarán estas actitudes y serán «amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres». Este mundo valora a una mujer que lucha por sus derechos y no se deja pisotear. ¿Te has creído la mentira de que solo así saldrás adelante en la vida? ¿O permites que la sana doctrina produzca amabilidad en ti?
  5. ¿Tus relaciones con otros reflejan la bondad de Dios? Pablo habla mucho de las relaciones en el libro de Tito, en especial las relaciones en la iglesia. Nos enseña que la sana doctrina va a cambiar nuestra manera de pensar, y que este cambio producirá una manera diferente de relacionarnos con nuestros hermanos en Cristo. No debemos vivir «en malicia y envidia» (3:3), sino reflejar «la bondad de Dios nuestro Salvador» (3:4).
  6. ¿Te caracterizas por la veracidad? Satanás, el padre de mentiras, siempre usará el engaño como un arma principal para debilitar al creyente. Las personas que se caracterizan por ser «mentirosas» (1:12) y «engañosas» (1:10) no han conocido la sana doctrina, o no han permitido que esta cambie su forma de vivir. Un verdadero creyente tiene «conocimiento de la verdad» que le hace huir de todo engaño. ¿Te es fácil contar una mentirita o cubrir la verdad?

Te dejo con estas palabras de Nancy:

«La diferencia entre las personas cristianas y las del mundo debe ser tan clara como el agua. No porque seamos mejores personas o porque hayamos tenido una mejor crianza. De hecho, inherentemente, no diferimos en nada de otras personas. A nuestro corazón le encantaría marchar al mismo ritmo egocéntrico que el resto del mundo.

La única diferencia –la única diferencia—es Jesús. El evangelio. Pero qué diferencia hace. ¡Qué diferencia Él marca!

El medio a través del cual el Espíritu continúa aflojando nuestro apego a viejos patrones de comportamiento es… la sana doctrina».

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Sobre el autor

Susi Bixby

Susi Bixby

Susi tiene casi 20 años de casada con Mateo, y ama a sus tres regalos de Dios: Aaron, Ana y David. Deseando vivir el diseño de Dios para su vida, se esfuerza por dedicar la mejor parte de su energía a su hogar y su familia. Tiene el privilegio de ser esposa de pastor en la Iglesia Bautista la Gracia en Juárez, Nuevo León, México. También disfruta dar clases y consejería a las alumnas de la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, México. Le encanta estudiar y compartir la Palabra de Dios porque es “viva y eficaz” para perfeccionar a cada creyente. Publica artículos en www.palabraygracia.com.

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