Feminidad valiente moldeada por el carácter de Cristo

¡Hola, mujeres verdaderas! En el día de hoy quiero compartirles varias cosas, primero que iniciamos una nueva temporada de nuestra serie Mujeres de la Biblia. En esta ocasión estaremos viendo la vida de Ester, dónde caminaremos a través de la providencia de Dios para aprender a confiar en Su plan para nosotros. Puedes acceder en este enlace para obtener toda la informacion que necesitas y unirte a nosotras en este nuevo estudio. Y hablando de Ester, una de las características que a lo largo del tiempo he escuchado es sobre la valentía de esta mujer que decidió creer a Dios. En esta generación es algo que vemos que las mujeres desesperadamente buscan tener, es por eso que el día de hoy te quiero compartir lo que nuestra amada Betsy Gómez tuvo la oportunidad de compartir en una conferencia para jóvenes. Lo encontré tan retador para nosotras y creo que es super importante que veamos lo que es una feminidad valiente desde la perspectiva correcta y moldeada por el perfecto alfarero: Cristo. 

Así que te animo a ser una mujer valiente a la luz de la Palabra de Dios. Esto será posible solamente a través del poder de Su palabra, solo así podremos vivir una vida que glorifique Su nombre. No compremos las mentiras que el mundo nos vende y seamos valientes para vivir de manera contracultural para la gloria de Dios. Yamell de Jaramillo | Blog Mujer Verdadera. 

Feminidad valiente moldeada por el carácter de Cristo

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la frase: Mujer valiente? Una mujer saltando de un helicóptero, una mujer soldado, o una mujer que rasura su cabeza… De hecho, en Nueva York se encuentra una estatua llamada la niña valiente. Es una estatua de bronce de una niña modelando una mirada desafiante en su cara. Ella expresa muy bien cómo este mundo ve a una chica valiente. La placa debajo de esta estatua dice: «Conoce el poder de la mujer el liderazgo».

Esta estatua de 113 kilogramos de bronce está localizada frente al edificio de la bolsa de valores de Nueva York en Manhattan. Es una declaración de poder. Fue creada para presionar a las corporaciones para que se considere más a las mujeres en el mercado laboral. Así que lo que esta estatua comunica sin palabras es: no me asusta que me digas lo que tengo que hacer. Soy lo suficientemente fuerte para vivir según mis propias reglas, y estoy decidida a hacer lo que yo quiera. Voy en contra de las normas. 

Cuando veo su cara me imagino aquella primera vez que una mujer (Eva) se levantó en contra de la única regla que ella conocía y decidió tomar su propio camino. El pecado ha distorsionado nuestra vista de los buenos límites de Dios y nos ha hecho incapaces de temer de una manera correcta.

El mundo nos presiona a ser valientes, podemos darnos cuenta leyendo los mensajes en las playeras (camisetas) de las jóvenes en los centros comerciales:

  • Sé tu misma 
  • Sé fiel a ti misma
  • Confía en tu corazón
  • Amate a ti misma 
  • Tú eres suficiente
  • Las mujeres salvarán el mundo
  • El futuro es femenino

Es como si el mundo gritara que la solución que estás buscando está en ti misma y que la única esperanza se encuentra dentro de ti. Confía en ti y no tengas miedo de nadie que te diga lo contrario. Eso es el evangelio según el mundo, según el enemigo de Dios. 

Estos son los mensajes que los medios de comunicación y las redes sociales repiten constantemente. El mundo nos dice que una mujer valiente es independiente, autosuficiente y poderosa. Esta mujer es su propia autoridad y la meta de su vida es exaltar su propio nombre. 

Así que te invito a que consideres un tipo diferente de valentía. Quisiera que consideraras a alguien más que a ti misma. Que te des cuenta de que somos tan incapaces de salvarnos a nosotras mismas. Que veas que la solución a nuestra debilidad no puede ser encontrada en nosotras mismas. 

Te invito a considerar a Jesús. 

Quiero mostrarte cómo luce la verdadera valentía. 

  • Fuimos creadas a la imagen de Dios.
  • Fuimos creadas para Su gloria. 
  • Pero el pecado lo distorsionó todo.

Por eso la solución no puede venir de nosotras mismas. Es por eso que Cristo mismo vino a solucionar este problema. Él tomó nuestro lugar y no tuvo temor de ser obediente. Él obedeció cada una de las reglas y tomó el castigo que nosotras merecíamos por nuestra desobediencia. Él venció la muerte, resucitó y recibió el mayor honor.

Leíste bien: «Él tomó nuestro lugar». Él no tuvo temor de convertirse en humano. No tuvo miedo de ser llamado siervo, de poner a otros primero… al punto de dar su vida por nosotros. Y ahora al poner nuestra fe en Él recibimos todos los beneficios de su valiente obediencia.

Cristo nos dio un ejemplo claro de que el temor en sí no es el problema. El problema es el temor a las cosas equivocadas. El mundo dice huye de Dios, debes temer a sus reglas. Pero Dios te llama a temerle de una forma muy diferente. El temor a Dios es una invitación a correr confiadamente hacia Él por el camino que Cristo ha trazado. Le temes cuando le amas más que a nada, cuando honras su santidad, y le atesoras por encima de todo. Temer a Dios en realidad es temer a huir de su bondad. Cristo tomó el castigo que tú merecías, ya no hay nada que temer porque en Él no hay condenación. En Él puedes ser contracultural y radicalmente valiente.

La feminidad valiente moldeada por el ejemplo de Jesús es contracultural. Es una declaración de la bondad de Dios. Es un mensaje vivo de la belleza y el poder del evangelio.

Hasta este punto puedes preguntarte, ¿cómo es que el ejemplo de Cristo moldea mi feminidad? Aquí te comparto 7 maneras:

1.- La feminidad valiente está moldeada por la Palabra de Dios

Cristo es la manifestación visible de la verdad (Colosenses 1:15) Él es la verdad encarnada (Juan 1:14): «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.» 

Toda la verdad fluye en el carácter de Dios Su Palabra es verdad (Salmo 119:160) «La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.» La verdad no solo es un aspecto de su carácter, sino que Él mismo es la verdad es por eso que dice «Yo soy la Verdad». 

Así que la feminidad valiente está moldeada por la verdad de Cristo. Del mismo modo que Cristo es definido como la verdad, nuestra feminidad necesita ser informada por la verdad. Y esto solo lo podemos lograr apegadas a la Palabra de Dios, por eso necesitamos correr a ella cada día. Debe ser tan natural para nosotras como lo es respirar. Esta es la única manera en la cual no seremos engañadas por el mundo.

2.- La feminidad valiente está moldeada por el amor de Cristo.

Si queremos considerar el amor de Cristo solo debemos voltear hacia la cruz. Cristo no temió amar a sus enemigos ni a aquellos que se oponían a Él. En Cristo podemos ver la valentía conjugada con el amor y la compasión. El mundo trata de vendernos una versión barata del amor. Nos dice que el amor es un sinónimo de tolerancia, que el amor es un pase libre hacia las relaciones sexuales ilícitas, que el amor solo se da cuando se merece. Pero amadas hermanas, eso no es amor. El verdadero amor es sacrificio y servicio. El amor real es demostrado por la obediencia. ¡Jesús modeló el verdadero amor!

Quizá pudieras preguntarte ¿cómo puedo mostrar el amor de Cristo en mi feminidad? Marcos 12:30 dice «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Este es el primer y gran mandamiento.»

El amor verdadero trae orden a nuestras vidas. Destruye los ídolos de nuestro corazón. Nos muestra que correr hacia nuestra mejor amiga antes que a Dios, o que necesitar constantemente la aprobación de los hombres es idolatría. Nos recuerda que solo Dios merece ser amado con todo nuestro corazón. El verdadero amor pone a otros primero y te libera para amar a otros en lugar de amarte a ti misma.

¡Qué hermoso privilegio tenemos al imitar a Cristo sirviendo a aquellos que nos rodean! Fuimos creadas para ayudar y para velar por las necesidades de otros. Efesios 5:1-2 dice: «Sean imitadores de Dios, como hijos amados. Y andad en amor, así como Cristo nos amó y se entregó así mismo por nosotros, como olor fragante y sacrificio a Dios.» 

3.- La feminidad con valor está moldeada por la obediencia de Cristo.

La obediencia es la palabra menos popular entre las mujeres. Simplemente es contracultural. La mayoría quiere hacer su propia voluntad en lugar de someterse a Dios y a otros. El ejemplo de Cristo nos enseña todo lo contrario. Él nos llama a seguir ese ejemplo en Filipenses 2:5-8: 

«Haya pues en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz.»

La obediencia de Cristo fue humilde y sacrificial. Él no reclamó sus derechos como Dios, Él se humilló a sí mismo haciéndose hombre y sirviendo hasta la cruz. Un corazón sumiso refleja a Cristo, por eso es una joya rara difícil de encontrar.

Tú puedes mostrar la obediencia de Cristo en tu vida. Recuerda que Él vive en ti. La antigua «tú» con toda su desobediencia está muerta. Eres nueva en Cristo. Ahora puedes caminar en fe obedeciendo a Dios y a aquellos a quienes Dios ha puesto a tu alrededor.

4.- La feminidad valiente está moldeada por el perdón de Cristo

Cada vez que hablo con jóvenes acerca del perdón, más me doy cuenta de que el miedo a perdonar a otros nos paraliza. La idea detrás de ese miedo es que el perdón es un reflejo de debilidad. 

¡Mujeres, ustedes no se hacen más fuertes cuando niegan el perdón! De hecho, es todo lo contrario. Una vez escuché una frase que dice que el no perdonar es como tomar una poción venenosa y esperar a que le haga daño a la otra persona. ¡Es tan tonto! 

Lo creas o no, lo único que merecíamos era el castigo de Dios, pero Él nos ha dado lo que no merecemos. Él nos ha dado su amor y su gracia. Tú puedes perdonar sin temor porque Cristo ya te perdonó.

¿Necesitas moldear tu vida en el perdón de Cristo? ¿Hay alguien en tu vida que necesitas perdonar? Este es el recordatorio que necesitamos: 

«Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios losperdonó en Cristo.» - Efesios 4:32

Una mujer que perdona es un hermoso testimonio de la gracia de Dios. Tú no lo puedes hacer en tus propias fuerzas, ¡Pero Cristo puede! ¡Confía que él vive en ti y obedece hoy!

5.- La feminidad valiente está moldeada por la santidad de Cristo.

La santidad de Dios no es un tema popular entre los cristianos hoy en día. Es mucho más fácil celebrar el amor de Dios, pero es difícil relacionarse con su santidad. Nos hace imaginarnos a Dios con vestimentas blancas en un trono de nubes en el cielo mientras todos los demás alrededor están serios y en silencio. Pero la santidad no se trata de eso.

Decir que Cristo es santo es lo mismo que decir que Él es perfecto. No hay pecado en Él. Pero cuando nos referimos al cuerpo de Cristo, la palabra santo significa apartado. 

Cristo nos santificó cuando nos salvó. ¡Él nos apartó para él! Pero también cada vez que Dios te ve, Él ve la santidad perfecta de Cristo. ¡Una y otra vez! Pero seguimos siendo pecadores ¿cierto? Por eso Él también prometió santificarnos cada día, y nos ha llamado a esforzarnos para crecer en santidad.

Así que la santidad debe tanto mi identidad, así como mi meta… No como si fuera un uniforme que se quita y se pone.

«Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia,sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo.» 1 Pedro 1:14-16

Oro para que tu corazón sea cautivado por la santidad de Cristo, y que le honres con lo que dices, con lo que escuchas o ves en la televisión. Que tu anhelo por la santidad moldee lo que permites que aparezca en tu muro y también tus amistades.

6.- La feminidad valiente está moldeada por la dependencia de Cristo. 

Una de las cosas que más me llama la atención acerca de Jesús es la dependencia en su Padre. ¡Él es Dios! Él no necesitaba ayuda, pero Él escogió hacerse dependiente. Él lo hizo para darnos un ejemplo.

«Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.»- Juan 5:19: 

«Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»- Juan 5:30 

Si tú quieres ser una mujer valiente necesitas depender de Dios. ¡No existe otra manera! Tú no puedes ser piadosa por ti misma. ¡Una rama no puede crecer separada del árbol! La buena noticia es que si estás Cristo, estás unida a Él. Nada puede separarte de Él. 

Necesitas crecer en completa dependencia en Él. Así como Cristo lo hizo. 

Cristo modeló una vida de oración constante. La Palabra de Dios estaba constantemente en su boca. Él nos dio un ejemplo y nosotras necesitamos seguirlo. Necesitamos ir a nuestro Padre con desesperación y necesidad. Porque de Él fluye todo lo demás.

7.- La feminidad valiente está moldeada por la meta de Cristo: la gloria de Dios.

La misión de Cristo consistió en glorificar a Su Padre, por eso tu feminidad cuenta una historia más grande que tu narrativa personal. No se trata de ti: se trata de la gloria de Dios. Él te hizo mujer para que muestres Su carácter a un mundo caído. ¡Hay mucho en juego!

«Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti.»- Juan 17:1

Te comparto algunas aplicaciones prácticas de cómo se ve la feminidad con valor moldeada a la imagen de Cristo.

  • Ella toma la palabra de Dios y se sujeta a su voluntad en lugar de tratar de definirse a sí misma de acuerdo con los estándares del mundo. 
  • Ella define su identidad- sexualidad, relaciones y su estilo de vida- por la palabra de Dios, y no por sus sentimientos o por la presión del mundo.
  • Ella es renovada por el Espíritu Santo y muestra el corazón de una feminidad bíblica, que es el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. 
  • Ella abraza la verdad del evangelio y reconoce que la feminidad bíblica no es solo un escalón en el camino de la fe, sino como resultado de su caminar como seguidora de Cristo. 
  • Ella ha nacido de nuevo para vivir alegremente con esperanza y para ser dadora de vida a aquellos que la rodean.
  • Ella ha sido marcada por la mansedumbre y la humildad de Cristo y refleja un corazón tierno y sereno, a pesar de su personalidad. 
  • Ella es transformada por el evangelio y no tiene temor a la sumisión bíblica porque ella sabe que se somete a Cristo.
  • Ella ha experimentado el perdón de sus pecados así que perdona a aquellos que la ofenden. 
  • Ella ha experimentado la gracia salvadora de Dios y no se avergüenza de ser ayuda en el entorno donde se le ha puesto. 
  • Ella tiene su identidad en Cristo y no la consume el deseo de probarle nada a este mundo. 
  • ¡Ella es valiente por su temor reverente a Dios! 

¿Quieres ser esa mujer? ¡Considera a Cristo!

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

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