La esperanza viva: el ancla en la tormenta

El 2019 llegaba a su fin, mientras el nuevo año iniciaba para nosotros en medio de una noche silenciosa. Mi esposo y yo no estábamos explotando pólvora o sonando pitos. Ni siquiera permanecimos despiertos hasta la media noche. Sin fiestas, ni algarabía, dejamos que este año se fuera y abrimos nuestros brazos al nuevo. Solo sabíamos que este año traería esperanza en oraciones contestadas y demostraciones del obrar de Dios yendo más allá de lo que podríamos pensar o imaginar.

En el año 2015, poco después de que la Casa Editorial Moody nos pidiera escribir Men who love fierce women, mi esposo LeRoy comenzó a tener algunos problemas físicos un poco extraños. Pasamos dos años en el carrusel de médicos, clínicas y exámenes, pero no teníamos respuestas. 

Más tarde, en el verano de 2017, mientras hablaba en la conferencia de Coalición por el Evangelio en Atlantic Canadá (a más de 3.000 kilómetros de casa), LeRoy colapsó. Para resumir, volamos a un hospital en Dallas, Texas, donde él pasó casi tres semanas. Después de ese tiempo, salimos de ese hospital en estado de choque, mientras él luchaba por caminar con la ayuda de aparatos en los antebrazos.

A mi esposo le diagnosticaron una enfermedad neurológica rara que atacó su médula espinal y lo dejó parcialmente inmóvil. De hecho, cada mañana entra en una nueva batalla con el dolor. Cada mañana lucha por el gozo y por la oportunidad de glorificar a Dios en esta enfermedad. Sin embargo, a medida que avanzamos hacia el 2020, avanzamos con esperanza, con la determinación de no desanimarnos y la conciencia de que confiamos por completo en la misericordia y la gracia de Dios para satisfacer las grandes necesidades de cada día.

Sabemos que si la esperanza se basa en nuestras circunstancias, será endeble. Oscilará como el viento, soplando de aquí para allá, y en los días en que los vientos de la adversidad azoten, seremos golpeados en la cara y estaremos listos para rendirnos; pero en los días en que las bendiciones lleguen con la brisa fresca, diremos que «todo está bien». Esa no es una esperanza sólida. Esa no es la esperanza de la realidad del evangelio.

La esperanza segura

La esperanza del evangelio no es una «esperanza» de algo que puede suceder que tú anticipaste o de algo que estás buscando como un posible resultado. En cambio, la esperanza viva que Jesús nos aseguró es nuestra seguridad y garantía en cada dificultad. Hebreos describe esta esperanza como un ancla que ha sido probada a través de la entrada de Jesús en el lugar santísimo, donde pagó nuestra deuda por el pecado.

«Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, a donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre» (Heb. 6: 17–20).

Renueva tu pensamiento

Si reformulas tu pensamiento y basas tu perspectiva (para hoy y para el futuro) en la obra de la cruz, tu esperanza se convertirá en una confianza segura. No una confianza en eventos futuros, sino una confianza y seguridad en la persona de Cristo.

Jesús es el Cordero de Dios que dio su vida para liberarnos del desastre que hicimos y revertir los efectos de la caída. Al recibir lo que ha hecho, tenemos el fundamento firme de la esperanza viva que Él nos aseguró. Cuando actuamos y caminamos constantemente en esa esperanza, ella moldea nuestras reacciones ante la adversidad y nuestras interacciones con los demás. Esa esperanza viva nos forma en ejemplos vivos de su gracia, llenando la tierra de su gloria.

Toma tiempo para reflexionar

En la primera carta de Pedro capítulo 1 encontramos una hermosa descripción del pago de Jesús por nosotros. Lea lentamente estos fragmentos de las Escrituras y haga una pausa para dar gracias:

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. Mediante la fe ustedes son protegidos por el poder de Dios, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo» (1 Pe. 1: 3-5).

Jesús nos liberó de la esclavitud a la corrupción producida por la caída. ¿Sabes que realmente has sido liberado gracias a la sangre que Él derramó por ti? ¿Estás experimentando esa esperanza viva?

«Y si invocan como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, condúzcanse con temor durante el tiempo de su peregrinación. Ustedes saben que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo. Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes. Por medio de Él son creyentes en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que la fe y esperanza de ustedes sean en Dios» (1 Pe. 1: 17–21).

Evalúa si estás experimentando esa esperanza viva

Hoy te animo a evaluar la comprensión que tienes de la esperanza y a encontrar seguridad en la esperanza viva que es el ancla en cada tormenta. A continuación hay algunas preguntas que puedes encontrar útiles para tu evaluación:

  • ¿Están tu fe y esperanza en Dios?
  • ¿Has sido rescatado, redimido y nacido de nuevo a una esperanza viva?
  • ¿Cómo la esperanza viva del evangelio afecta la manera en que respondes a las circunstancias?
  • ¿Cómo afecta tu perspectiva de la vida en general?

Si has experimentado el poder de la esperanza viva, ¡celébralo! Tómate el tiempo para escribir una descripción de la forma en que esto ocurrió en tu vida y déjalo en la sección de comentarios a continuación.

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Sobre el autor

Kimberly Wagner

Kimberly Wagner

La pasión de Kimberly Wagner es Cristo, y ella desea encender la búsqueda de la gloria de Dios por parte de las mujeres. Es autora de, y es una invitada frecuente al programa de radio de Revive Our Hearts, así como colaboradora habitual del blog de True Woman. A ella le gusta compartir con las mujeres y escuchar lo que Dios está haciendo en sus vidas.

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