Soy mejor líder

Cuando animo a las mujeres a someterse a sus esposos, a menudo escucho esta objeción: “Siempre he sido quien toma decisiones en la familia y mi esposo está completamente cómodo con que así sea.”

Tuve una discusión con la esposa de un pastor hace unos días sobre este tema. Ella había sido gerente en un banco por muchos años y tenía una carrera bien establecida. Se había acostumbrado a vivir en cierto nivel y debido a que regularmente tomaba decisiones en su oficina, había llevado esas prácticas a su hogar. Cuando decidió que ya era tiempo de retirarse, estaba muy atemorizada.  ¿Sería capaz su esposo de proveerle adecuadamente? ¿Podría ella confiar en el liderazgo de su esposo?

Luego de ir aprendiendo sobre la sumisión, dijo “Nunca supe que me podía sentir tan protegida y cuidada…es como si ya no tuviera que lograr que las cosas ocurran. ¡Me siento tan liberada!”

Sus ojos brillaban mientras hablaba y se notaba que tenía paz y contentamiento. Parecía que ella hubiera estado esperando por esto toda su vida y finalmente podía soltar toda la presión de las luchas, liderazgo, dirección y operación de todo.

Mujeres: nunca estuvo en los planes de Dios que manejásemos todo. Su plan era que siguiéramos el liderazgo de nuestros esposos en sumisión voluntaria. Cabe aclarar que cualquier esposo sabio querrá utilizar los dones y fortaleza de su esposa para el bien de la familia, pero el rol final de tomar decisiones y liderar la familia, descansa en el esposo.

Algunas culturas son matriarcales; y en esos casos, las esposas deben esforzarse en resistir la inclinación natural de tomar la pelota en sus manos y correr con ella para anotar un punto. Debemos empoderar a nuestros esposos para que lideren, cuando veamos destellos de su potencial de liderazgo.

Y también debemos evitar criticarlos cuando sus esfuerzos por liderar no han dado resultados. Puede ser especialmente difícil hacerlo cuando tu esposo nunca antes ha aceptado la responsabilidad del liderazgo.

En su artículo titulado en inglés Off With the Skirt, On With the Pants, R. C. Sproul dice, “A menudo el fracaso en el liderazgo, no se debe a falta de inteligencia. Sino a una falta de convicción que se manifiesta bien sea en una aquiescencia temerosa del estatus quo o en algo aún peor: indiferencia”.

En un momento particularmente difícil de nuestro matrimonio, mi esposo levantó sus manos en desesperación y dijo “¡Te diré lo que haremos! En lo adelante, tú haces lo que quieras. ¡No voy a estar en esta tirantez contigo respecto a quién va a liderar esta familia!” Debo admitir que había una parte de mí que entendía que ese era el plan…pero aún en medio de mi ira, sabía que no era lo que Dios quería para nosotros. Así que le dije a mi esposo, “Sin importar que me está costando mucho someterme o no, ¡para ti no es una opción renunciar a tu responsabilidad de liderar esta familia!”

Y eso fue todo- una estaca que colocamos en los cimientos de nuestro matrimonio y a la cual regreso a menudo como un recordatorio de que responsabilidad es liderar y la mía, seguirlo. Por la gracia de Dios, así lo hemos modelado ante nuestros cuatro hijos y nueve nietos, y ha sido nuestro gozo y gran deleite ver cómo ellos han aplicado esas verdades en sus propios matrimonios.

¿Y tú? ¿Puedes agradecer a Dios por el liderazgo de tu esposo? Si te has acostumbrado a liderar, ¿puedes confiar en Él renunciando al liderazgo y animando a tu esposo a que sea quien lo haga?

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Sobre el autor

Karen Waddles

Karen Waddles

Karen es asistente de publicación en Moody Publishers, es una conferencista, y contribuyente como escritora en los libros "Nuestras voces: asuntos que enfrentan las mujeres negras en los Estados Unidos" y "Estudio bíblico de color". Ella y su esposo, George, quien ha sido pastor por 35 años, tienen cuatro hijos adultos y nueve nietos. Su gozo más grande es ver a la mujer experimentar el fruto de las bendiciones de Dios cuando aplican los principios bíblicos de la feminidad a sus vidas