Una mancha en el diseño perfecto

¡Me emocionan las bodas! Me encanta cuando el novio ve por primera vez a su novia vestida de blanco, cómo la abraza y se conmueve tanto al ver a la mujer que cuidará por el resto de su vida. ¡Y cómo no observar a la novia! Radiante, emocionada por comenzar esta nueva vida junto a su amado, aquel hombre que la va a proteger y a cuidar siempre. Aquel hombre al que ella está dispuesta a amar, ayudar y respetar hasta que la muerte los separe. Me encanta ser testigo de ese momento en el que los novios están frente a frente, mirándose fijamente el uno al otro diciendo: «Sí, acepto». ¡Qué momento tan perfecto! 

Pero qué pasa cuando termina la boda y la luna de miel, y se encuentran en la realidad viviendo su rutina diaria. Vienen las luchas, las pruebas, las discusiones y comienza a evidenciarse lo que verdaderamente hay en el corazón. Ya no suena tan perfecto ¿verdad?

«De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. Y el hombre dijo: “Esta es ahora hueso de mis huesos, Y carne de mi carne. Ella será llamada mujer, Porque del hombre fue tomada”. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban». -Génesis 2:22-25

Adán y Eva fueron el único matrimonio que pudo experimentar la perfección de una relación entre un hombre y una mujer. Su unidad era perfecta. Su compromiso era perfecto. Su comunión era perfecta. Su amor el uno por el otro era perfecto. Y esto era algo de lo que Dios se agradaba porque estaban reflejando Su gloria pues para este propósito Dios lo diseñó. Pero a Satanás no le encantaba que Adán y Eva tuvieran una relación perfecta, y entonces ¿qué hizo? 

«…en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimientode los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios».

-2 Corintios 4:4

Desde el inicio de la creación, Satanás ha tratado de deshacer nuestro diseño divino. Trata de echar a perder lo que Dios tan bellamente creó. Ha manchado la perfección con la que Dios creó el matrimonio. El enemigo se encarga de tratar de cegar nuestro entendimiento y tristemente Eva fue su blanco; creó maquinaciones en su mente y tentaciones a las cuales ella accedió. En un instante, su matrimonio con Adán ya no fue perfecto. Había vergüenza, temor, desconfianza el uno del otro, había pecado. 

Pero no todo son malas noticias. Dios en Su Palabra nos ha provisto de herramientas para enfrentar las mentiras, maquinaciones y tentaciones del diablo en relación con el matrimonio. Una de ellas es ver el matrimonio como Dios ve la relación de Cristo con Su Iglesia: en toda unidad, comunión y pureza.

El mundo necesita matrimonios que reflejen a Cristo. Necesitamos ver matrimonios honrando a Dios, que vayan en contra de la corriente y de las mentiras de Satanás y que luchen contra nuestro enemigo, el diablo, reflejando así el propósito por el cual Dios creó el matrimonio. 

Así como Eva fue blanco para Satanás al envolverla en sus mentiras, nosotras también estamos expuestas todo el tiempo a mentiras del mundo sobre el matrimonio. 

Si eres hija de Dios y estás casada o soltera, pregúntate: ¿Qué verdades estoy dispuesta a creer para que mi matrimonio glorifique a Dios? ¿Qué mentiras acerca del matrimonio puedo identificar que estoy viviendo? ¿Cómo estoy permitiendo que Satanás influya en mi matrimonio o en mi pensamiento sobre el matrimonio? ¿Estoy dispuesta a luchar usando las verdades de la Palabra de Dios para vivir un matrimonio que refleje Su diseño perfecto?

Pidamos al Señor que nos dé gracia para identificar y reconocer las áreas de nuestro matrimonio donde fallamos al tratar de glorificar a Dios. Seamos intencionales en vivir en Su Palabra y conocer Sus verdades.

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Sobre el autor

Natalia Tello

Natalia Tello

Natalia Tello de Martínez es originaria de la ciudad de Monterrey, México. Actualmente vive en la ciudad de Torreón con su esposo Agustín con quien está casada desde el 2012. Sirve en su iglesia local en el ministerio de alabanza y cómo maestra de niños al lado de su esposo. 

Su deseo es ser conformada a la imagen de Cristo día con día, y reflejar su amor por Él negándose a sí misma para que Él sea glorificado y para servir en amor a los que le rodean.

Actualmente tiene el privilegio de colaborar en el Ministerio de Aviva Nuestros Corazones como traductora.

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