Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Caminemos juntos, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Dennis Rainey.

Dennis Rainey: Considero que hay un sentido de contentamiento cuando una mujer puede ver a su esposo y pensar: «Él es un hombre; yo una mujer. Él tiene ciertas responsabilidades, yo tengo ciertas responsabilidades. Yo necesito ser cuidadosa de no hacer su trabajo y el mío».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Es un gozo para mí retomar la conversación con mis amigos Dennis y Bárbara Rainey, quienes son cofundadores del ministerio Vida en Familia. Este ministerio es el fruto de su vida juntos como pareja, el ministerio que Dios les ha confiado, ahora con 37 años de matrimonio, 6 hijos, 14 nietos, e incontables frutos por todo el mundo como resultado de lo que Dios les guió a hacer.

Algo que nuestros oyentes quizás no sepan es que Vida en Familia ha sido un ministerio compañero de Aviva Nuestros Corazones desde nuestro origen. De hecho, Dennis, ¿recuerdas cuando me llamaste a mi casa y me dijiste que ustedes en Vida en Familia me apreciaban y tenían un plan maravilloso para mi vida?

Dennis: Sí, sí lo recuerdo.

Bárbara Rainey: Yo lo recuerdo

Nancy: Tiene que ver con algo llamado radio.

Dennis: Recuerdo eso, y también recuerdo los rodeos del otro lado de la línea. No era asunto de profecía. Era solo, «esto tiene sentido. Las mujeres realmente necesitan saber sobre lo que Nancy habla».

Bárbara y yo estamos muy orgullosos de ti y del trabajo que has hecho, comunicándote con mujeres y permaneciendo fiel a la Biblia y haciendo un llamado hacia ella. Hoy hay tantas voces gritando para llamar la atención de la mujer, y considero que tener una voz confiable que venga de la autoridad de las Escrituras es muy necesario hoy en día.

Bárbara: Y eso es verdad.

Nancy: Dijiste en esa llamada, «hemos hablado con el equipo de Vida en Familia, y deseamos ver a Dios levantar un programa de radio para mujeres con una mujer como anfitriona, y creemos que Dios quiere usarte para hacer eso.

Y recuerdo pensar, «he tenido la misma idea de que ese programa debe salir al aire, pero creo que tienen a la persona equivocada». De hecho, yo estaba buscando a esa persona en ese momento, pero me retaron a orar sobre eso, a pensar en eso y después de todo, Dios usó a Vida en Familia y a su equipo de liderazgo para lanzar Aviva Nuestros Corazones. Durante los primeros ocho años del ministerio, Vida en Familia realizaba la producción de Aviva Nuestros Corazones. 

Así que solo quiero decir un gran «gracias». Cuando lleguen al cielo, tendrán la oportunidad de conocer muchas mujeres y sus parejas y sus hijos cuyos corazones han sido avivados porque Dios les dio este ministerio, y a ti la visión de iniciar este programa. Muchos de nuestros oyentes, si pudieran, les darían las gracias también. Nos han servido de tantas maneras y han tenido su enfoque en el reino, no tan solo llamando toda la atención sobre Vida en Familia, sino también diciendo, «queremos que Dios bendiga y use Aviva Nuestros Corazones».

Además de eso diría que personalmente ustedes han sido una pareja muy querida por mí. Recuerdo momentos críticos de mi caminar con el Señor donde ustedes me dieron aliento. Me dieron consejo. Todavía guardo una nota, Dennis, que me escribiste hace años atrás donde tú y Bárbara me daban su aliento en el ministerio. No sabían que cuando recibí eso, estaba en un momento muy, muy bajo y necesitaba mucho aliento. Todos hemos estado allí, y lo saben. Así que gracias por la inversión, no solo en Aviva Nuestros Corazones, sino también en mí personalmente.

Dennis: Creo que las mujeres tienen un poder. Bárbara ha sido usada en mi vida como una amiga y como compañera de vida, mi amante, en maneras profundas. Considero que es muy importante para las mujeres hoy en día que conozcan su poder cuando siguen el diseño de Dios. En el día de hoy hay muchas oportunidades para que las mujeres sean usadas, yo estoy emocionado, Nancy, de que tú las estés retando y dándoles coraje y llamándolas a actuar, porque verdaderamente creo que ellas son la clave para ver un despertar espiritual en nuestra nación.

Nancy: Esa influencia de la mujer puede ser de ese modo o de otro.

Bárbara: Absolutamente.

Nancy: Hemos visto cómo podemos ser una mala influencia, y hemos visto el poder que la mujer puede ejercer para propósitos que no son piadosos. Pero me gustaría que hablaras un momento sobre cómo Dios puede usar a la mujer hoy para ser instrumento de bendición y de esperanza y el impacto que una mujer puede tener en un matrimonio difícil, en una comunidad, en nuestra cultura. Danos tu visión para eso.

Dennis: Bueno, te dije cómo ha sido usada Bárbara. Cuando hablabas sobre el poder de la mujer, estaba pensando que en realidad hay dos tipos de mujer: Jezabel, quien incitó al rey a hacer el mal; o está Bárbara Rainey, quién ha incitado a su esposo a hacer lo bueno y creer la verdad sobre quién soy, quién Dios me hizo ser y serle obediente. No es que Bárbara sea perfecta…

Bárbara: …porque no lo soy.

Dennis: Exacto. Cuando termino de hablar, cuando termino de escribir algo, cuando estoy preparándome para hacer algo, es su opinión la que cuenta más, porque sé que ella es confiable. Ella no vacila para decirme la verdad, aunque no se sienta bien escucharla. Diría que esa es una clave para la mujer, todo el concepto de Efesios 4, hablando sobre la verdad en amor. Los halagos no es lo que el hombre necesita hoy. Los hombres necesitan ser edificados. Necesitan ser alentados. Necesitan ser animados. Pero los hombres necesitan mujeres que arrojadamente crean en ellos y que les hablen la verdad, aunque sea difícil, aunque duela, aunque, quizás, las reacciones de sus esposos puedan no ser agradables en ese momento.

Nancy: Dennis, ayúdanos con esto, en este programa usualmente no tenemos a un hombre para hablarnos como mujeres, pero apreciamos cuando lo tenemos y damos las gracias por eso. Así que estás hablando sobre una mujer hablando la verdad en amor pero diciendo cosas que pueden molestar.

En tu matrimonio ¿cómo Bárbara hace eso de una forma que te afirme y te aliente como un hombre de Dios, sin lacerarte o desanimarte al hablar la verdad que puede ser dura?

Dennis: Creo que esa es una gran pregunta, y dejaré que ella la responda, porque ella debe tener un tipo de metodología para esto, porque lo ha hecho muy bien.

La mayoría de la comunicación es no verbal. Noventa y tres por ciento de toda comunicación no es lo que se dice, sino cómo se dice, lo que significa: Cuándo lo comunicas, cómo lo dices, tu semblante, el momento, todas estas cosas importan en cómo comunicas un mensaje a tu esposo.

Sé que en más de una ocasión Bárbara ha tenido algo que ella necesita decirme. Ella comenzaría reconociéndome y afirmándome como hombre, como su amigo, como su esposo, dejándome saber y asegurándome su amor, no buscando en mí lo negativo. No obstante dejándome saber, yo estoy comprometida, estoy aquí, estoy para ti, estoy en tu equipo, y hay algo de lo que te vas a beneficiar. No siempre lo ha hecho perfecto, pero sobre todo, eso es lo que asegura que el mensaje sea escuchado por tu hombre.

Si eres regañona, si constantemente estás insistiendo, constantemente mencionando cosas, quejándote ¿quién disfrutará ir a casa? ¿O quién disfruta estar casado con eso? Pero esos comentarios positivos—elogios, aprecio— esos son muy importantes.

Bárbara: Una de las cosas que aprendí en los primeros días de nuestro matrimonio… No estoy muy segura de decir esto porque no recuerdo a nadie enseñándomelo, quizás el Señor misericordiosamente me enseñó que esto era lo correcto. Pero comencé a pedirle permiso a Dennis para decirle las cosas que eran difíciles.

Recuerdo muy, muy atrás en nuestro matrimonio—antes de tener hijos, en los primeros dos años. Cuando teníamos que ir a lugares donde él estaría hablando y yo estaría sentada en la audiencia, cuando él terminaba, él quería saber qué pensaba. Él me preguntaba qué piensas, y yo le decía, pienso que hiciste un gran trabajo y lo que sea, y luego le decía, «pero, tengo algunas cosas que creo lo harían mejor». ¿Te gustaría saber? Él siempre decía, «sí».

Inicialmente, en los primeros días, había algunos pequeños asuntos gramaticales, y como era buena en el inglés y él no (soy terrible en matemáticas y él es bueno), fue una de las cosas en las que supe que podía ayudarle. Él decía, «sí, me encantaría saber lo que fue». Yo le decía, y él decía, «bien». Él quería ser bueno, también. No quería decir algo que estuviera mal.

Así que eso se convirtió en un hábito en nuestra relación. Cuando sabía que había algo que sentía que él necesitaba aprender, o que sabía que él necesitaba mejorar, siempre pedía permiso. Si era algo que yo pensaba que lo haría sentir incómodo o quizás lo hiciera sentir inseguro, yo pedía permiso.

Dennis: Cuando un hombre sabe que su esposa cree en él y que está en su equipo y animándolo, él puede escuchar mucho de ella. Pero si él siente que ella está en un proyecto de remodelación llamado, «esposo» tratando de cambiarlo…eso solo me trae a la mente nuestra historia al inicio de nuestro matrimonio y cómo era Bárbara con su propio proyecto de reformar a su esposo.

Bárbara: Bueno, otra vez, fue en nuestro primer año de casados. Estaba asumiendo que existía el derecho de tener mi tiempo devocional. Mi esposo es muy espontáneo, de espíritu muy libre y él no lo hizo de la forma que yo lo hice. Yo solo asumí que él estaba mal, y yo estaba en lo correcto.

Así que comencé, literalmente, a hacer una lista de oración en un pedazo de papel, que es como solía hacer mi lista de oración en esa época. Las escribía. Así que escribí, «orar para que Dennis comience a calmarse, orar para que Dennis comience a tener su tiempo devocional, orar para…» y tenía esta lista, y comenzó a crecer. Pero me di cuenta, luego de orar a través de esta lista repetidamente, cada día, por dos o tres semanas, que todo lo que estaba pensando era sobre todas las cosas que estaban mal con él, lo que Dios necesitaba cambiar.

Llegué a la conclusión, que de nuevo era esencial en los inicios de nuestro matrimonio, donde decidí, «no me gusta cómo me hace sentir esto. No me gusta la forma en que esto me hace verlo negativamente». Así que recuerdo específicamente un día diciéndole al Señor, «de acuerdo Señor, me has dado a este hombre, y estas son las cosas que yo creo que deben ser arregladas. Pero él es tuyo, no mío, así que si quieres arreglarlo, es asunto tuyo. Te entrego esta lista, no oraré por esto otra vez. Si lo quieres cambiar bien. Si no lo quieres cambiar también está bien».

Comencé a orar por cosas positivas que sabía que Dios quería hacer de todas formas. Comencé a orar para que Dios hiciera el líder que Él quería ser. Agradecí a Dios por la forma en que Dennis proveía y me cuidaba y me amaba. Solo oré por las cosas que eran positivas y alentadoras. En ese sentido estaba llenando mi mente con lo que era bueno y correcto y no he orado para que Dios cambie nada de él desde ese entonces, porque es asunto de Dios cambiar su vida, no mío.

Dennis: Yo no diría que una mujer no debería de orar por su esposo para que algunas cosas cambien en él, pero hay algunas mujeres casadas con algunos hombres (y ellas saben quienes son en estos momentos), que ciertamente algunas cosas de sus maridos necesitan ser cambiadas. Pero en esta área Bárbara estaba hablando sobre, lo importante que era para ella alejarse de esas cosas y dejárselas a Dios. Él está y continúa trabajando.

Yo creo que lo que hace esto es liberar a un esposo de sentirse como si su esposa fuera su madre o sentirse asfixiado o como si él fuese un proyecto para cambiar y que él realmente tiene una amiga, una compañera de vida y alguien que está, como he dicho muchas veces, en su equipo, no en su litigio, alguien que es su animadora, alguien que cree lo mejor. Creo que en el matrimonio nos olvidamos del poder de las palabras.

Bárbara: Solo quiero decir también que aunque hice un par de muy buenas decisiones en el primer año de nuestro matrimonio, no significa que no he luchado con querer cambiar a mi esposo, porque somos personas muy, muy diferentes. La otra noche al cenar Dennis me pidió que me levantara y le llevara el salero. Se lo llevé, se lo pasé, y le dije, «no uses mucha». Él la sala demasiado, entiendo. Y luego le dije después que saló su comida, «bueno es tu cuerpo, y algún día probablemente tendrás que dejarlo, y será difícil». Ha habido ciertas cosas como esas—no he dicho nada de la sal en mucho, mucho tiempo.

Creo que es difícil para nosotras las mujeres, porque amamos a nuestros esposos, y nos preocupamos por ellos, o no nos hubiéramos casado con ellos en primer lugar, pero no debemos tratarlos de la misma forma en que cuidamos a nuestros hijos. Sí, necesito cuidar de mi esposo, pero no necesito tratarlo como un niño.

Nancy: Así que, Dennis, ¿dirías que la mayoría de los hombres no quieren sentir que sus esposas se comportan como su madre? ¿Dirías que esto es verdad?

Dennis: Creo que cualquier hombre que necesite que su esposa sea como su mamá está en necesidad de crecer.

Bárbara: Amén a eso.

Dennis: Realmente lo creo. Creo que tenemos una generación de hombres jóvenes que no están asumiendo la responsabilidad que Dios les ha dado y mientras que una mujer sea una madre para ellos seguirán siendo chicos. Si miras en 1 Corintios capítulo 16, versículos 13 y 14, Pablo exhorta a los hombres en Corinto, «estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes.Todas vuestras cosas sean hechas con amor». No estoy hablando de hombres siendo severos o duros, sino hombres siendo hombres.

Hay tantos beneficios para la mujer, Nancy, cuando un hombre es un hombre.

Bárbara: Diré amén a eso. Es realmente cierto.

Nancy: Pero muchas de nuestras oyentes nos escriben y dicen, «mi esposo no es un hombre, él no ha crecido». Así que la tendencia, o la tentación es a caer en la brecha, en convertirse en su madre y en realidad no funciona. Ellos no crecen.

Bárbara: En realidad no funciona.

Dennis: Esto crea una herida. Es decir, un hombre que siente que una mujer hace lo que él debería hacer, creo, perdería todo el sentido de respeto por sí mismo como hombre. Él no estaría siendo un guerrero. Él no sería el protector valiente de su familia, si su esposa lo está haciendo por él. En mi opinión, la dignidad que Dios puso en él, donde él está supuesto a dar su vida por su esposa, servirle, negarse a sí mismo, liderarla espiritualmente, amarla sacrificialmente—todo esto es un llamado noble de un guerrero. Esos no son temas fáciles. Estos son temas difíciles para el hombre de hoy, pero si un hombre permite que una mujer haga esto en lugar de él, algunos retrocederán gateando a la niñez, serán adolescentes crecidos.

Bárbara: Por el resto de sus vidas, también, porque a menos que una mujer esté dispuesta a amarlo con coraje y le ayude a convertirse en un hombre, él no lo será. Así que es para los dos, pero si ella se comporta como su madre, entonces eso es lo que ella obtendrá, un chico o un adolescente. Ella debe estar dispuesta a retirarse, dejarlo caer, dejar que se le caiga el rostro, dejar que cometa error tras error hasta que se dé cuenta cómo hacerlo. Eso es muy duro para muchas de nosotras.

Nancy: Y está ese sentimiento de temor de no ser protegida, o de perder el control.

Bárbara: Sí, ¿y qué si él no se levanta y crece?

Nancy: Pero, en un sentido, lo que hiciste en el primer año de tu matrimonio, en los asuntos que te importaban fue que los rendiste y se los entregaste a Dios, y te diste cuenta que finalmente Dios era más grande que Dennis.

Bárbara: …Así es…

Nancy: …y que Dios lo puede manejar. Te quitaste del camino y le diste a Dios la oportunidad de hablar a la vida de tu esposo, y luego también te diste cuenta que las expectativas que tenías para Dennis de que fuera ese gran hombre de Dios, ese hombre espiritual, posiblemente no se veían exactamente igual como se ven para ti.

Bárbara: Exactamente.

Dennis: Nancy, creo que tienes un buen punto allí. Para que una mujer se dé cuenta de nuevo, «varón y hembra los creó» (Gén. 1:22). Nuestra sexualidad no puede ser intercambiada. Hombre y mujer son diferentes.

Bárbara: Muy diferentes.

Dennis: ¡Oh! Treinta y siete años de matrimonio, Nancy, nos han enseñado una y otra y otra vez lo diferentes que somos. Aún estamos descubriendo qué manera tan única Dios nos hizo el uno para el otro y cuán maravilloso es, y qué tan irritante puede ser en algunos puntos. Independientemente de eso, el punto es, considero que hay un sentido de contentamiento cuando una mujer puede ver a su esposo y pensar: «Él es un hombre y yo una mujer. Él tiene ciertas responsabilidades, yo tengo ciertas responsabilidades. Yo necesito ser cuidadosa de no hacer su trabajo y el mío».

Nancy: Y darle a Dios espacio y tiempo para trabajar.

Dennis: Sí, y allí es donde el pasaje dice en 1 Pedro 3, donde las mujeres pueden ganar a sus esposos sin palabra alguna (vv.1-7).

Me encanta contar esta historia, al inicio de nuestro ministerio, había una mujer que dejaba biblias abiertas al lado de la cama donde su esposo iba a dormir. Ella tenía CDs en el carro…

Nancy: …le ponía tratados en el tazón de desayuno de cereales…

Dennis: …sin duda de ello. Tenía todo preparado para obtener la atención de su esposo. Vino a mi por un consejo y dijo, «no está fluyendo, no está funcionando».

Dije, «bueno si no te está funcionando, quizás necesitamos tratar con un plan diferente».

Así que dijo, «de acuerdo, ¿qué debo hacer? Sacó un pedazo de papel…

Nancy: Estaba preparada para hacer su nueva lista.

Dennis: Sí, ella estaba preparada para hacer su lista de estas tres cosas, estas doce cosas, lo que fuera y le dije, «no quiero que hagas nada».

Ella me miró y fue hasta divertido, y me dijo: «¿hay algo más? Eso no puede ser todo».

Le dije, «no. Por los próximos 30 días, no quiero que digas una palabra a tu esposo sobre venir a la fe en Cristo, crecer espiritualmente, leer la Biblia, leer libros cristianos, lo que sea».

Al final de 2-3 semanas, el esposo finalmente le dice…

Nancy: ¿Con quién me casé?

Bárbara: Sí. ¿Quién es esta? Me la cambiaron.

Dennis: No recuerdo si fue manejando —yo olvidé las circunstancias exactas— y él le dice: «¿Tú quieres decir algo? Todos estos años has estado detrás de mí, ¿podrías decir algo?»

¿Y saben qué?, no fue mucho tiempo después que este hombre se convirtió a Cristo.

No es una fórmula, pero te digo que, las Escrituras saben de lo que hablan cuando instruyen a una mujer a medir sus palabras cuidadosamente, que sean pocas o quizás hasta que permanezcas en silencio y modeles lo que la escritura enseña. Ese modelo puede ser extremadamente poderoso en la vida de tu esposo. No lo subestimes.

Nancy: Dennis y Bárbara, estoy muy agradecida de que hayan producido tantos recursos para ayudar a los hombres y a las mujeres en sus matrimonios. Ustedes no solo tienen estos fines de semana para parejas, donde los matrimonios salen grandemente edificados después de pasar ese tiempo siendo ministrados, sino que también ustedes son autores de diferentes libros y entre ellos hay libros especiales de devocional, devocionales que tienen 365 lecturas, en una sola página cada lectura, cada devocional, pero es un vistazo a la Palabra de Dios y llegan a un punto que como pareja comienza una relación en la Palabra de Dios que les permite tener conversaciones profundas, espirituales, que los llevan a preguntas de discusión, a motivos de oración y en realidad no es una tarea difícil, es una tarea rica pero no difícil, por eso queremos animar a las parejas a hacer devocionales, busquen los libros de Dennis y Bárbara Rainey en internet o en sus librerías favoritas. Uno de ellos es Momentos juntos para acercarse más a Dios.

Dennis: ¿Puedo contar una historia rápidamente?

Nancy: Claro, absolutamente.

Dennis: Acabo de recibir un correo electrónico de una pareja que ha estado haciendo esto por algunos años. Comenzaron a hacer un devocional diario, realizado por nosotros alrededor de una década atrás, cuando ellos acababan de salir de la escuela. Ella me escribió para decirme de esos devocionales de ella y su esposo hablando de las Escrituras y cómo podían aplicarlo a sus vidas, donde están viviendo en el momento, cómo esto ha cambiado el curso de su cosmovisión cristiana. Ella dijo, «todo el mundo que nos conoce, sabe que tenemos una vida devocional».

Esos pequeños devocionales no toman más de tres o cuatro minutos para leer, y puedes hablar de esto tanto o tan poco como quieras. Puedes tomar la pregunta de discusión, y la puedes responder de forma privada, o puedes hablarla como pareja. Es una gran oportunidad para un esposo y una esposa para conectarse y hablar de cómo la Biblia se aplica en las circunstancias o una situación que estén enfrentando en ese momento.

No hay mujer que nos escuche, que esté casada y que no esté buscando una manera de comunicarse con su esposo.

Nancy: Sí.

Bárbara: Así es.

Dennis: Veo a mi esposa como asiente. Ella ama esto. Este libro, creo que ayuda a hacer eso.

Nancy: Esto sirve como una ayuda para preparar algunas preguntas y que surjan algunas buenas discusiones.

Dennis: Lo hará.

Bárbara: Sí.

Nancy: Estoy pensando que sería un buen regalo para un hijo o hija que esté casado, para su matrimonio, o para alguien que esté de aniversario. Así que si quieres uno para ti, te animo a que lo busques en tu librería cristiana favorita o por internet y que ordenes copias adicionales como regalos, como una inversión en los matrimonios de aquellos a quienes amas, para la gloria de Dios, para que nuestros matrimonios puedan desplegar el evangelio de Cristo.

Annamarie: Hoy escuchaste la continuación de una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth y Dennis y Bárbara Riney. Espero que hayas sido animada a perseverar en tu matrimonio con los ojos en Jesús. Y si no estás casada, esta serie te dará sabiduría para tus relaciones con los hombres que te rodean y te dará una perspectiva bíblica del matrimonio.

Una oyente nos contactó para agradecer por recursos como estos programas que tenemos disponibles para ti en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Ella también dio un breve testimonio de las maravillas de Dios en su hogar. Escucha lo que nos dijo.

«Hace un tiempo que escucho Aviva Nuestros Corazones y he sido grandemente bendecida por los recursos gratuitos que hay en la página. Uno de ellos es acerca de un reto de oración por mi esposo, por su vida espiritual y por muchos muchos otros aspectos de su vida, 31 días orando por él. Lo hice y sentía como que cada día el Señor me hablaba más a mí que lo que tenía que decir o hacer por mi esposo; pero al día 30 en la noche le dije, mi amor llevo 30 días orando todos los días por ti y específicamente por aspectos de tu vida.

Entonces él me dijo… como que se quedó tan sorprendido y me dijo, «mi amor, síguelo haciendo porque he sentido que el Señor me está llamando a la santidad, a tener más reverencia, más temor. He sentido muchas cosas de parte del Señor en ese tiempo, entonces doy la gloria a Dios por eso. Y gracias al ministerio, gracias a los programas, gracias a los recursos, y ha sido una explosión de verdades que de ninguna manera las había entendido de esa manera.

Estoy muy comprometida con estudiar con lápiz y papel el libro de Cantar de los cantares y hacer un compromiso muy serio con mi hogar, con mi matrimonio y con mi relación física con mi esposo. Gracias por eso y gracias por también orar por todas nosotras que tenemos diferentes dificultades y oro también por el ministerio».

Gracias hermana por compartir tu testimonio con nosotras. Damos muchas gracias a Dios por Su obra en ti y oramos que muchos matrimonios más puedan conocer el poder de la oración. Y aprovecho para recordarles que la lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Cantares capítulos 5 al 8. 

Bueno, mañana retomaremos la conversación con Dennis y Barabara Rainey. Ellos nos ayudarán a responder una pregunta que toda pareja debe hacerse y es: ¿Qué estamos haciendo para perseguir el objetivo de crecer juntos? 

Dennis: Lamentablemente, dentro de las comunidades cristianas, no se alienta a las parejas lo suficiente para que lleguen a convertirse en UNO, a la total unidad.

Annamarie: Escuchá más acerca de esto en tu próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. 

Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana sino a tener una vida abundante en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre la Anfitriona

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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