Podcast Aviva Nuestros Corazones

Las buenas nuevas acerca del pecado

Annamarie: ¿Sabías que ser librada del pecado es tu mayor necesidad espiritual?

Nancy: Dios ha visitado y redimido a su pueblo. Él proveyó el perdón de pecados. Ese fue el mensaje de Juan, pero ¿recuerdas cómo Cristo lo hizo? No fue solo el nacimiento de Cristo. La Navidad sola nunca podría salvar a nadie del pecado. No somos salvos por el nacimiento de Cristo, sino por la sangre de Cristo derramada para la remisión de nuestros pecados.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

El día festivo que pronto estaremos celebrando es más que sentimentalismo. Muchas de nosotras tenemos lindos recuerdos y tradiciones, intercambiamos regalos y pasamos tiempo en familia. Pero el gozo y la paz verdaderos no resultan de recuerdos navideños felices. Estos resultan de admitir una seria verdad: Soy pecadora.

Nancy está aquí con buenas noticias para nosotras.

Nancy: Bueno, nos ha tomado las últimas seis sesiones, comprender la primera frase del texto que hemos estado estudiando en Lucas capítulo 1. Aunque, para ser justa, es una frase muy larga. Hemos estado en Lucas capítulo 1, del versículo 67 en adelante; el Himno de Zacarías, la bendición que él habló, una bendición (en latín, es la palabra benedictus), la bendición que él habló al Señor y del Señor cuando envió a Su Mesías a la tierra.

Ahora, en este punto el Mesías aún no ha nacido. María aún tiene a ese niño en su vientre, pero el Espíritu Santo le deja saber a Zacarías que el niño que le ha nacido a él y a Elizabeth (el nombre de su hijo es Juan) sería quien iría delante de Cristo para preparar Su camino. Zacarías ha estado hablando palabras y no solo de alabanza, sino palabras que arrojan luz sobre algunos conceptos teológicos preciosos: salvación, redención, liberación.

¿Qué significa esto, ser salva, ser redimida? Estas son verdades que si tú no tienes amor por ellas, entonces tú pierdes todo de lo que verdaderamente se trata la Navidad. Hemos visto esto en este pasaje, y lo seguiremos viendo a medida que continuemos.

Leyendo hoy en el versículo 76 de Lucas capítulo 1, encontramos la primera referencia directa al hijo de Zacarías. Este es el octavo día la fiesta de cumpleaños de este hijo que les ha nacido a Zacarías y a Elisabet en su vejez. Es una maravilla. Es un milagro. La gente está emocionada. La familia está allí. Los amigos están ahí. Este es el día de la circuncisión. Este es el día de ponerle nombre al niño. Es la fiesta de bienvenida a casa.

Sin embargo desde el versículo 68 hasta el versículo 75, Zacarías no dice nada sobre el hijo de quien es la fiesta de cumpleaños. ¿De quién ha estado él hablando? Él ha estado hablando acerca de Jesús, un hijo por nacer, un hijo que se dará para la salvación del mundo. Solo en el versículo 76 él voltea y mira a su hijo Juan, quien sería Juan el Bautista, y él ahora habla de la misión de su hijo Juan.

El versículo 76 dice: «Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor para preparar sus caminos». Ahora, cuando él dice, profeta del Altísimo, el Altísimo habla claramente de Cristo, el Cristo que habría de venir. 

Si piensas de nuevo en los versículos anteriores de este capítulo (Lucas capítulo 1, versículo 32), el ángel le dijo a María sobre su Hijo Jesús, quien había de nacer: «Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo». Ahora, ahí está hablando claramente de Jehová Dios.

Pero entonces ahora en el versículo 76, cuando Zacarías dice, «tú serás el profeta del Altísimo. Tú irás delante del Señor para preparar Sus caminos», él está diciendo que Jesús no es solo el Hijo del Altísimo, Él es el Dios Altísimo. Éste hijo que habría de nacer es Dios, y tú irás delante de Él, Dios en la tierra, tú irás delante de Él para preparar Su camino.

Ahora, la misión de Juan en la vida, su razón de vivir (y no fue una vida muy larga; fue extinguida rápidamente) pero todo su rol, todo su propósito, todo su llamado en la vida fue establecido por Dios antes de él nacer.

Su misión en la vida fue predicha en el Antiguo Testamento. Recuerdas en Isaías capítulo 40, versículo 3, donde habla acerca de, «una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios». Lee en Malaquías, capítulo 4: «Uno vendrá en el espíritu de Elías a preparar el camino para el Señor» (ver versículo 5).

Estas son referencias en el Antiguo Testamento del nacimiento de Juan, a quien conocemos como Juan el Bautista, quien prepararía el camino para la venida de Cristo a la tierra. No solo fue eso predicho en el Antiguo Testamento, sino que cuando el ángel vino a Zacarías en el templo, antes en el capítulo 1, le dijo, «vas a tener un hijo. Tu esposa va a tener un hijo». Gabriel le dijo a Zacarías cuál sería el propósito y la misión de vida de ese niño.

Mira atrás en los versículos 16 y 17 de Lucas capítulo 1, donde el ángel le está hablando a Zacarías: «Y él hará volver a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios. E irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto». Muchas de esas citas provienen de Malaquías capítulo 4.

Entonces ahora Zacarías está de pie delante de su hijo de ocho días y dice: «Hijo, niño, bebé, tú serás llamado el profeta del Altísimo. Tú irás delante de Él para preparar Sus caminos». Así que desde el momento en que este niño es un bebé, Zacarías está pasando la visión de Dios para la vida de su hijo.

No tengo duda de que Zacarías y Elisabet, eran justos, piadosos, personas devotas quienes amaban la Palabra de Dios y continuaron a través de la crianza de su hijo, a través de los años de su infancia, sus años de adolescencia y juventud, hasta que se convirtió en un hombre y se fue de casa, estoy segura de que ellos continuaron recordándole a Juan por qué Dios lo había enviado a esta tierra.

Su propósito en la vida, su misión… Ellos le decían, «hijo este es el porqué de tu nacimiento». Solo déjame sugerirte que esto no es algo que solo los padres de Juan el Bautista pudieron hacer con su hijo, sino que espero que cada una de ustedes como madres y abuelas estén dando a sus hijos una visión del propósito de Dios para sus vidas.

Y quizás tú me digas, «bueno, yo no tengo ninguna profecía acerca de la vida de mi hijo. ¿Qué le diré a él o a ella?» Ve a la Palabra de Dios, y busca las promesas de Dios, el propósito de Dios en colocar a sus hijos aquí en la tierra: conocer a Dios, disfrutar de Él, y darlo a conocer. Comienza desde los primeros días de tus hijos a inculcar en ellos un sentido de visión, un sentido de propósito. «Hija, hijo, esta es la razón por la que Dios te ha puesto aquí en esta tierra».

Les digo que mis padres hicieron un gran trabajo en esto. Mi padre ha estado con el Señor por muchos años. Él partió al cielo cuando yo tenía solo 21 años de edad, pero quiero decirte que en mi niñez temprana y a través de mis años de adolescencia, él fue inculcando. no solo en mí, sino también en mis seis hermanos y hermanas, que Dios tenía un propósito para nuestras vidas. Dios tiene una misión para tu vida.

Dios te ha enviado Su Palabra así que podemos ver que no estamos aquí para servirnos a nosotras mismas. No estamos aquí para entretenernos a nosotras mismas. No estamos aquí para vivir de acuerdo a nuestra propia voluntad o a nuestros propósitos. Veo a Juan el Bautista teniendo el beneficio de padres que hicieron eso por él, un padre que hizo eso por él.

Ahora, toda la vida de Juan se centra alrededor de la visita de Cristo. Eso es lo que marcó su corta vida aquí en la tierra. Él debe crecer –fue lo que Juan el Bautista dijo acerca de Jesús– y yo debo menguar. Había un corazón humilde que no quería ser el centro de atención, no le importó que la gente lo recordara. De hecho, él sabía que su vida era prescindible, y fue decapitado por representar la justicia, por cumplir el propósito de Dios en su vida. Al final, él fue decapitado. Pero todo lo que le importaba era que Cristo fuera magnificado.

¿Hay alguna manera más rica, más grande, más noble de vivir tu vida que decir, «Yo vivo para que Cristo pueda crecer. Yo debo menguar?»¿Cristo debe crecer? Piensa acerca de cómo se aplicaría en la maternidad, si fueras madre, o en tu lugar de trabajo, o como mujer soltera, o madre soltera, o como adolescente (tenemos muchas adolescentes que escuchan Aviva Nuestros Corazones), o una mujer ya con más edad, o con el nido vacío. También tenemos algunos hombres que escuchan Aviva Nuestros Corazones. Como quiera que estés, en cualquier etapa de la vida, Él debe crecer. Es todo acerca de Cristo y Su gloria y Su reino, y nosotras debemos menguar.

Él pasó su vida preparando el camino para la venida de Cristo, dándole a la gente el conocimiento de la salvación. Eso es lo que vino a decir, eso es lo que sigue diciendo: «Irás delante del Señor para preparar Sus caminos; para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados» (vv. 76-77).

Él le dio a la gente el conocimiento de salvación, el conocimiento de la misericordia de Dios, el conocimiento del perdón de Dios.

Lucas capítulo 3, nos dice que «Juan fue por toda la región contigua al Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados» (v. 3). Esa fue su misión: preparar el camino para que la gente experimentara el perdón y la misericordia de Dios.

Veo mi propósito en la vida y nuestro propósito en la vida, no como preparar el camino para la venida física de Cristo a la tierra como Él lo hizo la primera vez, sino que tenemos la responsabilidad de preparar el camino para Su venida espiritual en las vidas de otras personas.

Preparar el camino para que tus hijos vengan a la fe en Cristo. Preparar el camino para que tus compañeros de trabajo, las personas de tu vecindario, los miembros de tu familia vengan a la fe en Cristo. ¿Cómo? Dándoles el conocimiento de la salvación a través de la fe y el arrepentimiento tal como lo hizo Juan.

Así que esa era la misión de Juan, preparar el camino dando a conocer el camino de salvación y el camino del perdón de pecados. Y entonces eso nos dice algo a nosotras sobre su mensaje. Versículo 77: «Para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados». Este tema de liberación, este tema de salvación del que Zacarías habla, fue el mensaje de Juan…

Permíteme recordarte que no era una salvación política. Fue una salvación espiritual, para dar conocimiento de salvación en el perdón de tus pecados. Eso fue lo que leímos en Colosenses capítulo 1, los versículos 13 y 14, donde Pablo dice: «Porque Él nos libró del dominiode las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados». Ser libradas de nuestros pecados es la necesidad espiritual que tenemos en nuestras vidas.

Dios ha visitado y redimido a su pueblo. Él proveyó el perdón de pecados. Ese fue el mensaje de Juan, pero ¿recuerdas cómo Cristo lo hizo? No fue solo el nacimiento de Cristo. La Navidad sola nunca podría salvar a nadie del pecado. No somos salvos por el nacimiento de Cristo, sino por la sangre de Cristo derramada para la remisión de nuestros pecados. De acuerdo a la Palabra de Dios sin derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados.

Así como Zacarías dice a su hijo: «Tú prepararás el camino para dar el conocimiento de salvación y el perdón de pecados». Él está diciendo, «este niño cuyo camino tú estás preparando, Él va a crecer y es un anuncio, una imagen de la cruz, donde el castigo por nuestros pecados sería pagado con la muerte de Cristo».

Este es el mensaje que la gente necesitaba en los días de Zacarías. Las personas estaban muertas en sus pecados, estaban separadas, alejadas de Dios, no podían ser reconciliadas con Dios a causa de sus pecados. Ellos necesitaban el mensaje de perdón, de salvación, de liberación, de liberación del pecado. Ellos necesitaban saber cómo sus pecados podían ser perdonados. Pero también es el mensaje que desesperadamente necesitamos hoy. Hoy no es menos necesario. Ahora que Cristo ha venido, las personas aún necesitan el mensaje de salvación en el perdón de sus pecados.

En Aviva Nuestros Corazones hablamos acerca de muchos temas diferentes, y tratamos de ayudar a las mujeres en muchas áreas diferentes y específicas en su caminar diario. Tenemos programas que tratan de la soltería, la soledad, la culpa, el enojo y la depresión. Hemos conversado sobre todos estos temas. Hemos hablado sobre la pureza moral y cómo abordar los temas sexuales. Hemos conversado acerca de la intimidad en el matrimonio y cómo ser una esposa piadosa y cómo tener un corazón de sierva, muchas aplicaciones prácticas de la Palabra de Dios.

Pero recordé al estar estudiando este pasaje, que no es suficiente para un ministerio como el nuestro o como el tuyo, el simplemente ayudar a las personas a tener mejores matrimonios o ser más felices o ser emocionalmente más estables, aunque pueden ser subproductos de su salvación y de su relación con Cristo. Pero le hacemos un gran daño a la gente si hemos fallado en darles el conocimiento de la salvación, si hemos fallado en decirles cómo ellos pueden ser perdonados de sus pecados.

Yo estaba en una conversación el otro día y hablábamos acerca de otra persona que estaba lidiando con una adicción muy fuerte y ha estado en un programa de doce pasos. Ha pasado por un centro de tratamiento residencial tratando de lidiar con esta adicción, pero la preocupación de la persona con quien estaba hablando era que en estos programas no tenían a Cristo.

Son buenos en la medida en que dan algunos pasos muy prácticos, pero si solo le das a la gente los pasos y los principios y ellos no tienen a Cristo, realmente nunca van a ser totalmente liberados. Pueden dejar de beber o pueden dejar de practicar la conducta pecaminosa, pero la verdadera libertad del corazón no puede venir aparte de la salvación y el perdón de los pecados. Así que tenemos que dejar bien claro que la salvación significa que la gente es librada de su pecado.

A menudo pienso que hoy cuando las personas presentan el evangelio, frecuentemente presentamos la salvación, como Dios liberando a una persona de su vida infeliz o de su falta de significado o propósito, de adicciones a malos hábitos, liberándolas de presiones de problemas, y citaríamos Juan capítulo 10 versículo 10, donde Jesús dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». Así que confía en Cristo y tendrás una vida abundante, es la implicación.

Pero si estás conversando con alguien quien piensa que su vida ya está bien, y conozco algunas personas que encajan en esta exacta categoría, ellos no tienen grandes malos hábitos descomunales. Ellos están acomodados. Tienen salud. Se sienten seguros. ¿Por qué una persona así podría necesitar a Jesús? ¿Por qué necesitas un salvador? No es porque el evangelio no se ocupa de estos temas, del significado y del propósito en la vida, de los malos hábitos o de las circunstancias difíciles, pero al final Dios no envió a Su Hijo al mundo a morir para salvarnos de esas cosas.

Él vino a salvarnos de nuestros pecados. Él vino a salvarnos del poder del pecado, de la pena del pecado, y por último de la misma presencia del pecado. Él vino a salvarnos de ser esclavas del pecado. Él vino a salvarnos de la ira venidera, como dice Pablo dice en 1 Tesalonicenses capítulo 1 versículo 10. ¿Y por qué viene la ira de Dios? Viene por causa del pecado.

John MacArthur dijo en uno de sus mensajes algo que pienso que es poderoso en este asunto. Él dijo:

El problema universal por el cual el Señor envió un salvador para librarnos, no es el problema de la falta de propósito o el vivir insatisfechos. No es el problema de la pasión o la lujuria o los hábitos que son irrompibles. Es el problema del pecado y de la culpa. Ese es el asunto.

Y él continúa hablando en términos muy directos.

Tú has violado la ley de Dios y tú vas en tu camino al infierno eterno, y necesitas ser rescatado del pecado. En la presentación del evangelio, es ahí donde debemos llegar, es ahí donde necesitamos llegar, ese es el tema del evangelio. 1

Leí un mensaje de John Piper sobre este pasaje de Zacarías, hablando acerca de Juan dando el conocimiento de salvación a través del perdón de pecados. Permítanme concluir leyendo lo que el pastor Piper escribió acerca de esto porque pienso que fue muy visual.

Él dijo:

Si alguien me hubiera regalado una ratonera, súper atractiva y garantizada, en la Navidad del año pasado, podría haber sentido muy poca gratitud por el regalo. Nunca tuvimos un ratón en nuestra vieja casa. Sin embargo, si alguien me diera una trampa de ratón garantizada en esta Navidad, podría realmente sentir aprecio y gratitud porque ahora tenemos ratones en mi casa, y no los puedo atrapar a todos.

Si tú me ofreces llevarme a la sala de emergencias del Centro Médico Metropolitano, pensaré que estás actuando de manera extraña a menos que vea la herida en mi brazo o sienta el dolor en mi abdomen. Entonces te amaría por la oferta.

Si un carro de policía hace su sonido de alarma y se detiene junto a mí mientras voy caminando a casa de la iglesia una noche, y el policía me grita que entre al auto, no vería la urgencia de su llamado a menos que vea la banda armada de asaltantes justo al doblar la esquina.

Y lo mismo ocurre en todos los aspectos de la vida. No apreciamos los regalos que no cumplen con las necesidades o satisfacen algún deseo. No valoramos y amamos una oferta para ayudar, a menos que sepamos que estamos enfermos o en peligro de algún enemigo.

Un gran número de personas ve a Jesús y la historia de la Navidad, de Su venida, como una ratonera inútil, un viaje loco a la sala de emergencias o un molesto carro de policía, debido a que no saben que tienen una enfermedad terminal llamada pecado no perdonado, y ellos no creen en el terrible enemigo, Satanás.

Y así, para esas personas, el cuerno de la salvación que hemos estado estudiando en este pasaje es un juguete inútil. Para mí, es mi única esperanza de la recuperación de esta enfermedad mortal del pecado que infecta mi alma, y mi única protección contra Satanás, el enemigo exterior más peligroso. ¡Qué salvación!

La Navidad, la venida de Cristo a esta tierra no es una trampa para ratones que es inútil. Es algo que necesitamos desesperadamente. Es la única cosa que cumple con las necesidades y los anhelos, y las crisis más profundas del corazón humano. Es la única manera en la que podemos experimentar la liberación del pecado y del enemigo, Satanás.

Entonces Zacarías dice: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha levantado un cuerno de salvación para nosotros». Uno que necesitamos. ¿Verdad que sí? Y le dice a Juan, su hijo: «Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor para preparar sus caminos; para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación porel perdón de sus pecados» (Luc.1:76-77).

¿Tienes tú ese conocimiento? ¿Sabes de lo que has sido librada? ¿Compartes ese conocimiento con los que te rodean? Tú dices: «No parece como que necesitan a Cristo». ¿Sabes por qué no se dan cuenta de eso? Porque no están conscientes de la condición en que se encuentran. Ellos no se dan cuenta de su necesidad desesperada; y al presentar el evangelio, el evangelio no es una buena noticia para las personas que no saben que tienen una necesidad.

Así que parte de compartir a Cristo, parte de compartir el evangelio con la gente, es compartir las malas noticias de que tú eres es una pecadora que necesitas un salvador. No siempre será un mensaje políticamente correcto, pero déjame decirte que aquellos con los que compartimos y aquellos cuyos corazones Dios mueve a creer y a arrepentirse estarán agradecidos por toda la eternidad, por darles el conocimiento de la salvación en el perdón de sus pecados.

Annamarie: ¿No te encantan las buenas noticias? Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado exhortando a compartir las buenas nuevas sobre la realidad del pecado y la maravilla de la gracia de Dios. Este mensaje es parte de la serie, «El Himno de Zacarías»

Si te has perdido alguno de los programas anteriores en esta serie, escúchalo o leelo en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Enseñanzas bíblicas como esta están siendo usadas por Dios en todo el mundo para bendecir a mujeres de habla hispana. Una oyente nos escribió:

«Cuánto agradezco a Dios por este podcast, lo necesitaba enormemente. Siempre son tan oportunos los temas que escucho. Dios les bendiga a todas y a cada una de las personas que trabajan para que esto llegue a nuestras vidas, nos rete, nos conforte, nos aconseje, nos ayude y oriente».

Y otra mujer nos escribió:

«Aún estoy en medio de aflicción pero he comenzado a entender que Dios tiene un gran plan en medio de todo esto, no ha sido fácil rendir todo el control pero creo que por fin estoy llegando al punto en que puedo estar quieta, estoy confiando en la dirección del Señor para mi vida y la restauración de mi familia y matrimonio».

Aquí en Aviva Nuestros Corazones es nuestra oración que Dios hable al corazón de cada oyente conforme a su necesidad, y que podamos ver el poder del evangelio y de la Palabra de Dios obrando en nuestras familias e iglesias. Si quieres dejarnos saber cómo Dios ha usado este programa en tu vida, deja tu comentario al final de la transcripción del programa del día, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Dios es poderoso y asombroso, pero Él también es tierno y compasivo—como una madre con su bebé. En nuestro próximo programa, Nancy nos hablará acerca de la asombrosa compasión Dios, así que te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, un ministerio que tú haces posible con tu apoyo, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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