Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Lo que conoces y a Quién conoces

Annamarie Sauter: Si hubiera una sola cosa en la que deberíamos pensar al momento de enfrentar una dificultad, ¿cuál sería?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Continuamente recuerda a Jesucristo. Eso es lo que te permitirá soportar las dificultades y ser fiel cuando estés siendo probada.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es 2 Corintios 5 al 9.

Hoy continuamos en la serie, «Persevera en las dificultades de la vida».

Nancy: Cuando cumplí los cuarenta años –hace unos años– me tomé un tiempo para buscar al Señor y pedirle que me diera un nuevo sentido de dirección o una carga para el siguiente capítulo de mi vida. Y hubo muchas cosas preciosas acerca de las cuales el Señor me ministró durante ese tiempo. La única frase que parecía quedarse en mi corazón—y yo no sabía por qué y todavía no estoy segura de saber por qué— pero la frase que seguía llegando a mi mente durante esas semanas en que estaba buscando al Señor, en ese entonces al tener cuarenta años, fue esta frase: prepárate para sufrir.

Ahora, no escuché ninguna voz audible diciéndome eso, pero eso era lo que parecía estar en mi corazón. Me di cuenta de que el Señor me estaba haciendo un llamado a aprender a soportar. Sé que en estos años el cristianismo ha sido objeto de mayor ataque en muchas partes del mundo. Estoy recibiendo informes regulares sobre los creyentes que están siendo perseguidos por su fe en los diferentes países.

Incluso en los Estados Unidos, aquellos que se aferran a la autoridad de las Escrituras como la Palabra de Dios, a Cristo como el Hijo de Dios, a la salvación por la fe en Cristo solamente, a una visión bíblica de la moral –los que se aferran a ese tipo de nociones «obsoletas»– son a menudo el blanco de burlas y muchas veces está penalizado en el lugar de trabajo, en las escuelas, en las universidades.

Se están aprobando leyes en estos momentos que hacen que sea más difícil para los cristianos el ser abiertos sobre su fe en la plaza pública, por lo que no sabemos a dónde va a llegar todo esto. No sé hacia dónde va. No soy profeta, pero sé que lo que parecía estar en mi corazón hace tantos años era prepárate para sufrir. Aprende a soportar.

Ya sea de forma individual o colectiva, sabemos por la Escritura que en los próximos días vendrán momentos de mayor sufrimiento. He tenido una carga cada vez mayor por Aviva Nuestros Corazones al mirar hacia los próximos años, si nos fijamos en lo que está pasando en nuestro mundo en el día de hoy. He tenido esa sensación de que tenemos que estar equipadas y equipar a nuestras oyentes para que estén preparadas para sufrir.

Eso es parte de lo que me ha motivado a hacer esta serie, y parte de lo que está motivando muchas de las cosas que estoy enseñando. Y no estoy queriendo ser mórbida o desear problemas. Solo sé que está por venir. Viene a cada vida. Viene a nuestra cultura. Entra en nuestro mundo. Todos vamos a enfrentarlo de manera diferente, y tenemos que estar preparadas para enfrentarlo.

Durante estos últimos días, hemos estado estudiando 2 Timoteo. La última carta que el apóstol Pablo escribió que tenemos en nuestro canon de la Escritura. La escribió desde una prisión en Roma. Y hemos descrito algunas de las circunstancias bajo las que él se encontraba. Y desde luego, no eran las deseables.

Él iba a ser ejecutado en poco tiempo. Sabía que estaba al final de su vida y de su ministerio, y escribió esta carta a Timoteo, su joven hijo en la fe, que era un pastor, un hombre de Dios, uno que era fácilmente intimidado y cayó preso del miedo y del desaliento. En esencia, Pablo le estaba diciendo a Timoteo: «aprende a sufrir. Prepárate para sufrir. Aprende a soportar».

Así que quiero tomar solo unos minutos aquí y rápidamente revisar lo que hemos dicho en esta serie y luego concluir con algunas reflexiones finales. Y una vez más, no trates de anotar todo esto porque lo tenemos disponible para ti en AvivaNuestrosCorazones.com. Todo numerado de modo que puedas encontrar todos estos puntos. Puedes imprimir todo este material y quizás puedas mantener esas páginas en tu Biblia o en algún lugar cercano donde puedas tenerlas como referencia mientras aprendes a soportar.

Dijimos primero que Pablo le dijo a Timoteo que debía esperar sufrir y así debemos hacerlo nosotras. Es una condición necesaria, es parte normal de la vida cristiana. Estamos llamadas a soportar las dificultades. Así que la pregunta es ¿cómo podemos soportar las dificultades? Y durante estos días hemos hablado de diez perspectivas o puntos de vista diferentes de 2 Timoteo que nos ayudan a saber cómo sufrir penalidades.

La primera fue no olvidar por qué estás sufriendo. Recuerda que hay un propósito en el sufrimiento. Pablo dijo que sufría por el bien del evangelio. Sufro por amor a los elegidos, es decir, aquellos que han de creer en Cristo mientras continúo proclamando el evangelio a través de mi vida y de mis palabras. Pablo dice: «Estoy dispuesto a sufrir por el bien de ellos». Y él dice que en última instancia, sufre para la gloria de Dios, para que Dios sea glorificado. Ese era su propósito, esa era su misión. No te olvides del porqué estás sufriendo.

Luego aprendimos la perspectiva, número dos, tú eres prisionera de Cristo, no de tus circunstancias o de otras personas. Pablo dijo que él era un prisionero de Jesucristo. Pudo haber dicho que era un prisionero del gobierno romano, pero no, él se consideraba un prisionero de Cristo. Esa es una perspectiva que te ayudará a soportar.

Entonces dijimos, en tercer lugar, tenemos que mantenernos regresando a las cosas que sabemos que son la verdad, a las cosas que son ciertas, lo básico, recordándonos las cosas que hemos aprendido en Su Palabra. Recordándonos a nosotras mismas lo que significa ser salvas y lo que significa ser llamadas, cómo llegamos a donde estamos. Pablo dijo que estaba llamado a ser un apóstol.

Y quizás tú me digas: «Bueno, pero yo no soy un apóstol. ¿Qué estoy llamada a hacer?» ¿Eres madre? ¿Estás sirviendo al Señor como soltera? ¿Eres esposa? En cualquier etapa de la vida que estés, ¿qué te ha llamado a hacer o ser Dios? Sigue recordándote que estás allí porque Dios te posicionó ahí y te llamó. Recuerda entonces que Él te dará la gracia para servirle en ese llamado, incluso cuando es difícil.

Y entonces dijimos, número cuatro, seguir haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer sin importar lo difícil que sea o cuánta oposición tengas que enfrentar. Ahora, cuando digo lo que Dios te ha llamado a hacer, ¿quieres saber lo que es? Ve a Su Palabra. Su Palabra te dice. Él te ha llamado a regocijarte siempre, a estar gozosa en medio de la tribulación. Su Palabra te llama a esperar en el Señor y a no preocuparte por los malhechores.

Lo que sea que Dios te haya llamado a hacer, hazlo sin importar lo difícil que sea o cuánta oposición enfrentes. Mantén el rumbo. Mantente haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer. Cuando no puedas ver lo que te depara el futuro, no sabes cómo vas a salir de esto, no sabes cómo vas a superarlo, sigue haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer.

Y entonces, la número cinco, confía en Dios para hacer frente a quienes se oponen a la verdad. Puedes tener uno de estos en la universidad o puedes tener uno de esos en el salón de clases de la escuela secundaria o puedes tener una de esas personas en la casa donde estás viviendo.

Confía en Dios para hacer frente a quienes se oponen a la verdad. Eso significa no tomar el asunto en tus manos. Ora y pídele a Dios que traiga a tus oponentes al arrepentimiento y sigue recordando quién es el verdadero oponente. Es el diablo que ha tomado cautivos a los que han escuchado sus mentiras. Así que confía en Dios para tratar con ellos.

Entonces, la número seis, recuerda los tiempos en el pasado en que el Señor te ha liberado o te ha rescatado. Recuerda las veces en el pasado que Él ha hecho eso y eso te dará esperanza y valor en la actualidad.

La número siete, recuerda los recursos que Dios te ha dado para hacer frente a las dificultades y utiliza esos recursos. La gracia de Dios, el don de Dios, el poder de Dios, el Espíritu de Dios y la Palabra de Dios.

Y entonces, la número ocho, recuerda que no estás sola. Puedes sentirte sola. Cada una de las personas en las que confiaste o de quienes esperabas ayuda y apoyo pudieron haberte dejado o abandonado o muerto o lo que sea. Y puedes sentir que estás sola, pero recuerda que no estás sola.

Tienes dos cosas. En primer lugar, tienes la presencia de Cristo. El salmista dice que aún si mi padre y mi madre me dejaran, el Señor me recogerá. Tienes a Cristo. Él camina contigo. Él ha prometido estar contigo siempre. La presencia de Cristo debe animarte y ayudarte a soportar.

Y también somos parte del cuerpo de Cristo y Dios nos ha dado a otros creyentes para ayudarnos, alentarnos, ayudarnos a soportar. Así que hablamos de cómo tenemos que orar unos por otros, recordar a otros que están sufriendo, mantenernos en contacto con personas con la misma mente en la medida en que podamos, para que nos ministren. Recuerda a las personas que Dios ha traído a tu vida en el pasado y te han alentado. Gracias a Dios por esas personas, incluso si no están ahí ahora mismo.

Desarrolla héroes piadosos, hombres y mujeres fieles de Dios que puedes ver en sus vidas el resultado de su fe y puedes seguir su ejemplo, ya que han seguido a Cristo. Aprende de aquellos que han ido antes que tú, que son mayores en la fe y luego recuerda que tienes la responsabilidad de pasar, de transmitir el testigo de la fe para los que vienen detrás de ti. Recuerda que no estás sola.

Número nueve, no importa lo difíciles que sean las cosas hoy en día reconoce que se puede enfrentar el futuro con esperanza. Hemos dicho que hay cuatro cosas que puedes estar segura sobre el futuro. En primer lugar, que todos los males serán corregidos. Quienes se oponen a la verdad serán llevados ante la justicia. Dios se encargará de ellos. Cualquier victoria que puedan tener es una victoria aparente y será de corta duración.

Y entonces recuerda que el Señor te librará de toda angustia. Él lo hará. Él lo ha prometido. Y puedes estar segura de eso en el futuro. A Su manera y en Su tiempo Él te librará.

Entonces recuerda que en el futuro todo tu sufrimiento, todos tus esfuerzos, todo tu trabajo, tu fidelidad bajo el fuego serán recompensados en aquel día, el día en que recibiremos recompensas por fidelidad, cuando estemos ante el Señor y Él diga: «Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré» (Mateo 25:21). Recuerda que tus sufrimientos serán recompensados. «El llanto puede durar toda la noche», dice el Salmo 30:5, «pero la alegría viene en la mañana».

Entonces recuerda que darás cuentas y conservarás el depósito que se te ha confiado mientras te preparas para ver a Cristo y dar cuentas. Recuerda que puedes enfrentar el futuro con esperanza.

Y número diez, dijimos recuerda a Jesucristo. Acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos, o como el sentido de la frase está ahí, es estar continuamente recordando a Jesucristo. Eso es lo que te permitirá soportar las dificultades y ser fiel cuando seas puesta a prueba.

He estado hablando recientemente con una amiga. La has escuchado antes en Aviva Nuestros Corazones. Su nombre es Kim Wagner. Cuando Kim me envía mensajes de correo electrónico, a menudo ella los firma con Hebreos 12:1-4. Puestos los ojos Jesús, viendo cómo Él sufrió. Considéralo. Te ayudará a soportar.

Le pedí a Kim si quería tomar unos minutos y compartir una ilustración de su vida. Sé que muchas de ustedes podrían dar ejemplos hoy también. Cómo ella ha encontrado cómo el poner la mirada en Jesús y recordar a Jesucristo, la ha ayudado a ser fiel y a soportar.

Kim Wagner: Nancy, hace un tiempo hice de los primeros cuatro versos de Hebreos 12, el texto de mi vida. En ese tiempo este pasaje llegó a significar tanto para mí, en un momento de mi vida que me sentí como si estuviera envuelta en mi propio dolor y en mi propia dificultad, pero ahora cuando miro hacia atrás, puedo ver que ese no era el verdadero sufrimiento. Realmente era minúsculo comparándolo con lo que el verdadero sufrimiento es.

En ese entonces, yo era madre de dos niños en edad preescolar. Mi esposo había sido un respetado y exitoso pastor en términos del mundo o del mundo evangélico. Y a través de las luchas típicas y de la dificultad del ministerio, de pronto él se vio en la necesidad de renunciar a su pastorado y en ese momento nos quedamos sin ingresos y sin saber lo que nuestro futuro traería.

Fue una época muy, muy difícil para mí, porque yo me sentía llamada al ministerio desde niña, y me encantaba ser la esposa de un pastor. Y yo no sabía lo que futuro traería y qué iba a ser de nosotros. Entonces, mi esposo, con el fin de proveer un ingreso, tuvo que tomar un trabajo en una empresa de transporte local. Así que pasó de ser un pastor muy respetado en la iglesia a ser un conductor de camiones de dieciocho ruedas, lo cual fue un gran contraste para nosotros y esto lo mantendría alejado de nosotros en la carretera y por varias semanas al mismo tiempo y por mucho tiempo.

Entonces, yo me sentí muy sola, muy sola y muy aislada. Ya no tenía la familia de la iglesia para darme apoyo, y me sentí muy sola con mis dos hijos pequeños. Eventualmente, debido al cambio en nuestra situación financiera, mi tío muy amablemente nos ofreció que nos mudáramos a un local que él tenía, este local había sido un taller mecánico diesel y había quedado abandonado desde hacía varios años. Él nos dijo que podíamos vivir allí sin pagar alquiler solo haciendo algunas reparaciones en la propiedad.

Pero nunca olvidaré el día que entré por primera vez en esa tienda y vi los agujeros en las paredes y los signos evidentes de roedores, y encontramos allí un par de animales muertos. No estábamos seguros de lo que eran. Mientras caminaba alrededor, yo decía: «Yo no puedo hacer esto, no puedo hacer esto». (Me lo decía para mí misma).

Pero cuando comenzamos a entrar y tratamos de estregar las paredes y los pisos, no parecía que los quitábamos, solo crecían más montículos de tierra y de barro mientras más lo estregábamos. Y los niños le llamaron la casa de las pulgas, ¿puedes imaginarte esto? Estaba tan infestada de pulgas que nunca fuimos capaces de deshacernos de todas ellas. Y lo recuerdo como un tiempo muy oscuro, un tiempo en que yo no podía soportar la soledad de él yéndose y yo quedando con mis dos niños solos en un lugar tan incómodo, este fue un gran cambio de vida.

Ahora cuando miro hacia atrás, puedo ver que la temporada de sufrimiento no era el verdadero sufrimiento, pero fue un tiempo que Dios estaba usando en mi vida para enseñarme principios muy importantes que todavía estoy usando hoy día. Y lo más precioso que Él me trajo, fue cuando Él me enseñó de esto en el pasaje de Hebreos 12, el fijar mis ojos en Jesús. Jesús entonces se convirtió en mi compañero. Se convirtió en mi lugar seguro. Se convirtió en mi guardián y en mi esposo.

Jesús se reunió allí en la casa de las pulgas conmigo de una manera tan preciosa, tan significativa y tan real. Él me enseñó que si yo fijo mis ojos en Él, si yo soy capaz de soportar y caminar a través de esto, debo fijar mis ojos en Él; y no solo fijar mis ojos en Él, sino en lo que Él ya ha hecho y que Su sufrimiento es por la alegría de mi compra—por la compra de sus elegidos—porque Él soportó la cruz.

Luego, Él me enseñó en el versículo cuatro, a recordarme a mí misma—y me tengo que repetir esto muchas veces—que yo no he derramado sangre. No he derramado sangre resistiendo contra el pecado, me lo tengo que repetir. Yo sé que hay otros que lo han hecho. Así que cuando veo sus vidas también me anima. Pero yo sé que no he derramado mi sangre.

Así que hoy aún hoy, sigo yendo a través de diferentes retos, y este ha sido un año muy difícil para mí, pero ha sido bueno, ha sido tan bueno ser recordada de esto una y otra vez. No he derramado sangre. El Señor Jesús es tan fiel. Él ha sido tan fiel en caminar conmigo a través de cada etapa que he podido soportar. Sin embargo, mi sufrimiento palidece en comparación con el de Él y en mi relación con Él.

Y el deseo que Él puso en mi corazón en esa casa de pulgas fue Números 14:21: «Para que en ella yo pudiera ser parte de la llenura de toda la tierra con Su gloria». En la casa de pulgas yo le dije y le repito hoy, que yo preferiría vivir allí con Él que vivir en un palacio en la tierra sin Él, porque no hay mayor alegría que conocerlo y estar en Su presencia. Yo deseo glorificarlo en cualquier lugar que Él me ponga.

Nancy: Gracias, Kim, por una perspectiva que te ayudará a soportar. Acuérdate de Jesucristo. Esa es la perspectiva que en la actualidad está permitiendo a nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo soportar la persecución por su fe.

Ayer obtuve un informe de Pakistán sobre una mujer de veinticuatro años, quien se convirtió del Islam al cristianismo y como resultado fue atacada por su propia familia, fue violada. Y ella y su marido y sus dos hijas jóvenes han huido de su casa en Karachi y se encuentran ahora en la clandestinidad, con el temor a ser descubiertos. Ella le dijo a un reportero que regresar al Islam no era una opción. ¿Sabes por qué? Ella dijo, «nos hemos enamorado de Jesús, así que ¿cómo podríamos traicionarlo?» Ella está recordando a Jesucristo.

Eso es lo que permitió al apóstol Pablo y a una infinidad de otros creyentes del primer siglo el soportar cuando estaban siendo difamados, cuando fueron arrojados a los leones por proclamar que Jesús es el Señor. ¿Qué hicieron? Se acordaron de Jesucristo.

Annamarie: Considera a Jesús y Su sufrimiento. Esto es lo que Nancy DeMoss Wolgemuth y Kim Wagner te han animado a hacer. Nancy regresará en un momento para orar.

Y tú, ¿cuál es tu «casa de las pulgas»? ¿Dónde te ha puesto Dios de modo que puedas decir, «prefiero estar aquí contigo que en un palacio sin ti»? Que Dios nos llene a cada una de nosotras con el gozo de conocerle y de vivir a la luz de Su presencia.

Mañana compartiremos contigo una conversación que no te querrás perder. Cuando estás afligida puedes hacer dos cosas: hacer miserable a todo el que te rodea o puedes aceptar las pruebas como provisión de Dios para tu vida—para acercarte a Él. Escucha cómo una joven mujer con un tumor cerebral hizo lo segundo.

Ahora, concluyamos este programa orando con Nancy.

Nancy: Perdóname, Señor, por cuán frecuentemente me olvido de Jesús y cuán seguido estoy más consciente de mis presiones y problemas y asuntos y desafíos y no de que soy de Cristo. Ha sido algo muy dulce en estos momentos solo el aconsejar mi propio corazón y recordar a Jesucristo. Aleluya, qué gran salvador.

Gracias, Señor, que nuestro sufrimiento no es sin sentido, no es en el vacío, no es en vano. Gracias porque debido a que el apóstol Pablo estuvo dispuesto a sufrir, a soportar las dificultades que padeció en esa prisión Mamertina, hoy, 2000 años más tarde, nuestros corazones son fortalecidos y alentados y ayudados a soportar. Gracias, Señor Jesús, por lo que Tú sufriste y por la gracia que me das y que nos das a cada una de nosotras para soportar a medida que continuamos recordándote. Te doy las gracias en nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Llamándote a —no solo sobrevivir— sino a tener una vida abundante en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Considera a Aquel, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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