Aviva Nuestros Corazones Podcast

Profundiza en la Escritura

Recursos del Episodio

«Ministerio Precepto Internacional» (Precepts Ministries)
«PDF con lecturas diarias»
«Ejemplo Biblia devocional MV»

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Annamarie Sauter: Kay Arthur dice que muchas personas leen la Biblia sin hacer de ella la parte central de sus vidas.

Kay Arthur: Es solo que prefieres ser alimentada con cucharita. Solo quieres que te entretengan. Solo quieres ver a alguna mujer ahí de pie, que te diga un montón de historias, y te diga cómo salvar tu matrimonio.

Todo eso es importante, pero lo principal es conocer a Dios, y quiero parecerme a Él, a Cristo. Y entonces al estar en Su Palabra, sabré cómo conducirme en mi matrimonio; sabré cómo hacer lo demás.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy tenemos con nosotras una invitada con mucha pasión por la Palabra de Dios. Ella ha participado como charlista en una de nuestras conferencias y le encanta ver personas abrazar la Palabra de Dios con sus vidas.

Este año en Aviva Nuestros Corazones, queremos que hagas precisamente eso. Si estás leyendo la Biblia junto a nosotras este año, la lectura de hoy es Levítico capítulos 24 al 27. Y más que leer, profundiza y medita en esa Palabra de modo que crezcas en el conocimiento de Dios. Hoy Kay Arthur te ayudará a hacer eso. Aquí está Nancy para introducir a nuestra invitada.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bueno, Kay Arthur no es una persona desconocida para la mayoría de nuestras oyentes. Por muchos años, ella ha sido una amiga muy querida.

Ella es una sierva del Señor, una mujer fiel, consejera y maestra de la Biblia para muchas mujeres a lo largo y ancho de Estados Unidos y también en muchos países alrededor del mundo. Es un gran privilegio tenerte con nosotras en Aviva Nuestros Corazones.

Kay, muchas gracias, porque en medio de las muchas exigencias urgentes en tu agenda, has tomado el tiempo para compartir con las oyentes de Aviva Nuestros Corazones. Estoy muy entusiasmada de que ellas puedan tener esta oportunidad de conocerte un poco mejor.

Kay: Bueno Nancy, tú sabes cuánto te aprecio y lo entusiasmada que estaba cuando estuviste lista para salir a la radio, y el ministerio que Dios te ha dado y el impacto que está teniendo. Es un privilegio estar en el micrófono contigo.

Pero no solo contigo, sino con todas ustedes que nos están escuchando; son muy valiosas para nosotras. Y es en serio cuando digo que son preciosas, valiosas. Son amadas de Dios. Si ustedes no lo creen, lean las epístolas, y marquen cada vez que se haga referencia a ser amada.

Nancy: Kay, tú y tu esposo, Jack Arthur, fundaron Ministerios Precepto (Precept Ministries) a principios de los años 70. ¡Y qué maravilloso ha sido este regalo para el cuerpo de Cristo!

Yo espero que como resultado de esta serie, muchas de nuestras oyentes se conecten con Ministerios Precepto. Si van a la transcripción de este programa en AvivaNuestrosCorazones.com, van a encontrar el enlace, y podrán conectarse desde ahí, porque la misión de Ministerios Precepto es cimentar y establecer a las personas en la Palabra de Dios.

Kay: Así es, de manera que puedan descubrir la verdad por sí mismas. Amada hermana, si sientes que debes saber más acerca de la Palabra de Dios… Tantas personas me han dicho, «yo estaba clamando a Dios, y Él me guió a Ministerios Precepto». Tenemos estudios bíblicos en todos los niveles.

Y nuestra pasión, que es también la pasión de Nancy, es el estudio bíblico. No uno que te acerca hacia una personalidad, sino a la Palabra de Dios por ti misma, y que puedas decir con el salmista, «no me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado» (Sal. 119:102). Dios mismo te ha enseñado.

La búsqueda ha terminado.

Nancy: Kay, tengo que decirte que cuando regresé a mi hotel anoche, después de que Jack, tú y yo cenamos juntos, recibí un correo electrónico de uno de los miembros de nuestro equipo de Aviva Nuestros Corazones. Ella quería hacerme saber que estaba orando por nuestro tiempo en el estudio de grabación hoy, y quiero leerte lo que escribió en su nota.

Ella misma es una maestra excelente de la Biblia, y ha enseñado a otras mujeres muchos estudios bíblicos de Precepto. Ella me dijo, Ministerios Precepto es una herramienta que Dios escogió para encender mi propio corazón con pasión y amor por Su Palabra. Aún sigo maravillada al acordarme de nuestro primer fin de semana de entrenamiento en Precepto, donde Dios me mostró que incluso una mujer común sin entrenamiento teológico podía entender la Palabra y oír al Señor hablar a través de ella. Creo que me fui gritando todo el camino de regreso a casa. La Palabra se hizo viva para mí ese fin de semana, y mi relación con el Señor NUNCA ha vuelto a ser la misma. Si yo estuviera ahí, le daría a Kay un cálido abrazo de inmensa gratitud por su amor por Dios y su pasión al enseñar a otras mujeres Su Palabra.

Kay: Qué hermoso regalo. Me hace llorar; qué regalo tan dulce. Gracias, Nancy.

Nancy: Muchas, muchas personas podrían decir lo mismo. De hecho, tengo el correo de otra amiga, que me llegó temprano esta mañana. Ella dijo: «He decidido no envidiarte por tu tiempo con Kay esta mañana».

Y luego ella hizo memoria. Dice que tú dirigiste una conferencia en la iglesia donde su esposo estaba pastoreando, en Norman, Oklahoma, a principios de los años 80.

Ella me dijo, «por favor dile a Kay que (tú, Nancy) tienes una amiga que fue profundamente influenciada por ella en los años 80 y se convirtió en una amante de la Palabra de Dios debido a los retos lanzados a su corazón.

Kay: ¿No es maravilloso?

Nancy: Es maravilloso, y ella es esposa de pastor y hoy ama la Palabra de Dios de una manera como nunca antes había hecho, debido a lo que Dios hizo a través de tu vida y tu ministerio.

Kay: ¿No es eso emocionante? Tenemos tres pastores en nuestro equipo. Una de las cosas sobre las que estamos emocionados, es el trabajo que estamos haciendo con los pastores, especialmente en iglesias más pequeñas o donde el pastor no ha tenido la oportunidad de asistir a un seminario, así que él puede aprender de la Biblia con el método inductivo.

Muchos graduados del seminario nos han dicho, «¿saben qué? Aprendí más sobre la Biblia haciendo Precepto, que lo que aprendí en el seminario». Porque allá, ellos estudian libros acerca de la Biblia, pero realmente no estudian la Biblia.

Si hay alguien escuchando, un pastor, o una esposa de pastor, y deseas que alguien venga a tu lado y sea tu pareja de estudio, aquí estamos, no para nosotros mismos, sino para ti.

Nancy: Bueno, has usado esta palabra varias veces, estudiar la Biblia inductivamente. ¿Qué significa eso?

Kay: Inductivamente significa que vas directo al libro que estás estudiando. En otras palabras, no lees los comentarios. Los puedes ver después, pero no buscas los comentarios para averiguar lo que otras personas piensan o lo que descubrieron. En lugar de eso vas a la Palabra de Dios tú misma.

Cuando vas a la Palabra de Dios tú misma, básicamente implica tres cosas que se entrelazan una con otra. No en orden, como primero, segundo, y tercero.

Observas el texto, descubres, «¿qué dice?» La mayoría de nuestros errores al manejar la Palabra de Dios vienen porque realmente no sabemos lo que dice, o no lo examinamos en su contexto, o en el escenario en que está enmarcado ese capítulo en particular, en ese libro en particular, o a la luz de todo el consejo de Dios.

Nancy: Tienes una gran Biblia justo frente a ti. ¿Es una Biblia de estudio Kay Arthur?

Kay: No, no es una Biblia de estudio Kay Arthur, pero se llama La Nueva Biblia de Estudio Inductivo. Y ahora está abierta en 1 Corintios 15.

Nancy: Entonces, si fuéramos a leer 1 Corintios 15… obviamente no comenzarías con el capítulo 15 si fueras a estudiar 1 Corintios.

Kay: Tendrías que estudiar todo el libro.

Nancy: Pero ya llegaste al capítulo 15. ¿Qué tipo de preguntas te harías acerca del texto, conforme lo has ido leyendo?

Kay: Cuando observas el texto, lo primero que tienes que desear es aferrarte a él. Te preguntas: «¿Quién? ¿Qué/Cuál? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo?»

¿A quién hace referencia?

¿Quiénes son los personajes principales?

¿Quién está hablando?

¿A quién le está hablando?

Cuando estás estudiando inductivamente, comienzas con las cosas más obvias. Buscas lo que es más obvio, lo que se ve fácilmente. Los personajes es lo que podemos ver más fácilmente.

Si entras a un salón y hay alguien ahí, quizás no veas todos los cuadros en la pared, pero ves a la persona. Así es que busca el quién.

 Y luego el qué o cuál:

¿De qué trata esto?

¿Qué está diciendo?

¿Cuál es el tema? ¿Qué está haciendo esta persona? ¿Cuál es el suceso?

Entonces, buscas el quién y luego el qué o el cuál.

Después, ¿cuándo está sucediendo? El cuándo es algo, que si no tenemos cuidado, generalmente omitimos; en especial si estás estudiando profecía, puedes confundir la profecía.

Entonces, lo que quieres saber:

¿Cuándo está sucediendo esto?

¿Cuándo va a llevarse a cabo?

Así es que tenemos el quién, el qué o cuál, el cuándo. Luego dónde

¿Dónde está sucediendo esto?

Yo pongo un círculo verde alrededor de cada cuándo. Luego subrayo doblemente en verde y busco el dónde. ¿Dónde sucedió esto? ¿Dónde está el lugar del que se está hablando? ¿De dónde viene Cristo? ¿Hacia dónde va? Así es que te preguntas el dónde.

Cada palabra de Dios es exhalada por Dios, así es que cada palabra es importante, y quiero poner atención a ella. Así es, de qué, quién, qué o cuál, cuándo, dónde y entonces por qué.

¿Por qué dijo esto?

¿Por qué está sucediendo esto?

Quieres hacerte esa pregunta. Luego el cómo.

¿Nos dice el cómo?

Por ejemplo, en Filipenses 4:6, Él nos dice: «Por nada estéis afanosos». Y luego nos dice cómo. Literalmente en el griego dice, «deja de estar ansioso», y luego Él nos dice cómo hacerlo.

Bueno, estamos en 1 Corintios 15, entonces comenzamos a leer: 

«Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano» (1Cor. 15:1-2).

Él está hablando del evangelio (y ellos lo sabrían al leer la primera carta a los Corintios). Entonces lo que hacemos es marcar las palabras clave.

Recuerden, la Biblia es un libro oral. No fue sino hasta los años 1400 D.C., que obtuvimos nuestras propias copias de la Biblia. Hasta ese entonces cada copia de la Biblia era copiada a mano.

Así que ellos la escuchaban. Bueno, si quieres que alguien entienda o capte lo que tú estás leyendo y oyendo, lo repites. Usas la misma palabra.

Entonces les pedimos que marquen la palabra evangelio en el texto, y ellos verían la palabra evangelio según van avanzando. Yo marco de una manera muy peculiar. Uso un código de color. Esta Biblia de estudio, te da las instrucciones para observar el texto de cada uno de los libros de la Biblia.

Luego, en la Biblia de Estudio Inductivo, se te muestra cómo colorear con un código. Te da maneras en que puedes crear un código de colores a través de la Biblia. Te enseña a observar, porque hay mucho más que puedes ver. 

Luego de la observación, te mueves a la interpretación.

Nancy: Aquí permíteme retroceder a la observación. Lo que realmente estás diciendo aquí, es que en lugar de solo leer casualmente, saltando sobre las palabras de la Biblia, viéndolas desde la distancia, en realidad estás poniéndolas bajo un microscopio.

Kay: Exactamente. Lo que digo es, «detente en cada palabra».

Nancy: Y eso es meditación.

Kay: Eso es meditación. Exactamente.

Nancy: Lo que Dios dice que hará que seamos prosperados en todo lo que emprendamos (Ver Josué 1:8).

Kay: Exactamente. De hecho, cuando disminuimos la velocidad…esto es lo que se llama meditación. Es como una vaca masticando su bolo alimenticio, rumiando.

La vaca tiene varios estómagos. Mastica esa sustancia, la traga, y poco después la trae de regreso a su boca, la vuelve a masticar, y entonces se va hacia otro estómago.

De igual manera lo que se está haciendo es reflexionar en ello, estás rumiando estas verdades en la mente.

Nancy: Digiriéndolas por completo.

Kay: Digiriéndolas por completo. Es como en el versículo 1, permíteme mostrarte una cosa. Marcarías la palabra evangelio. Luego marcarías los pronombres. Él dice, «ahora os hago saber, hermanos, el evangelio (marca evangelio) que os prediqué, el cual (marca el cual porque está haciendo referencia al evangelio) también recibisteis, en el cual (marca el cual nuevamente, porque se está refiriendo al evangelio) también estáis firmes, por el cual (marca el cual porque una vez más se está refiriendo al evangelio) también sois salvos».

Luego ves esto, y piensas, «bueno, ¿qué aprendo acerca del evangelio?» Haces una lista.

El evangelio les fue predicado. Ellos recibieron el evangelio. El evangelio era aquello en lo cual ellos estaban firmes. El evangelio es aquello por lo cual ellos fueron salvos, pero «si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano». En otras palabras, es algo que continuarás creyendo.

Luego dice: «Porque yo os entregué» –bueno, él entregó el evangelio. ¿Qué les entregó? En primer lugar «lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados» –¿qué?– «conforme a las Escrituras» (1Cor. 15:3). Así es que él está explicando lo que es evangelio. El evangelio es la muerte de Cristo, ¿por qué? Por nuestros pecados

Entonces te detienes y observas eso. Y te das cuenta, «oh, soy una pecadora». Eso es lo que él les entregó de acuerdo a las Escrituras.

Continúas leyendo el versículo 4:

«…que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a -¿qué?- a las Escrituras».

 Entonces ves una frase clave repetida. De pronto, cuando comienzas a meditar en esto, a observarlo, a prestarle atención, entonces lo encuentras, «oh, Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras. ¿Qué quiere él dar a entender con conforme a las Escrituras? Quiere decir conforme al Antiguo Testamento».

En otras palabras, el mensaje de la muerte de Cristo está en el Antiguo Testamento. Luego, él les dice, «(Él) resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras».

«Oh, no solo encuentras la muerte de Jesús en el Antiguo Testamento también puedes encontrar Su resurrección en el Antiguo Testamento». Según la referencia de la Escritura que tenían en ese momento.

Y esto es lo que comienzas a hacer. Significa que pasas de la observación (descubrir qué es lo que dice) a la interpretación (qué significa).

Pero mientras más observas, más meditas en las Escrituras, amada hermana (y tú sabes esto), más sabrás la interpretación, porque Dios es inteligible. Esto significa que Él quiere ser comprendido.

Así como lo dijiste en ese testimonio que acabas de leer, esa chica dijo que ella era una «mujer común». Esto es lo que las personas por todo el mundo están descubriendo.

No importa quién eres, dónde has estado. Querida, yo no tengo un certificado universitario, aún así conozco la Palabra de Dios porque la estudio inductivamente.

De manera que vas de observación (¿qué dice?) a interpretación (¿qué significa?), y luego aplicación. Ahora, la aplicación no es un, «dinos, para ti ¿qué significa este pasaje?» No se trata de lo que significa para alguien más; cuando tú ya has descubierto lo que dice.

La aplicación es, «¿cómo vas a modificar tu modo de pensar para alinearlo con lo que dice la Palabra de Dios? ¿Cómo vas a ordenar tu vida de modo que tu andar sea como el camino del que hablas?»

En otras palabras, la aplicación no es un, «¿qué significa esto para ti?» La aplicación es, «ok, esto es lo que dice. Tengo que renovar mi mente respecto a eso», lo cual es arrepentimiento. «Esto es lo que dice, y yo debo cambiar mi comportamiento y así alinearme con la Palabra de Dios».

Nancy: ¿Estás de acuerdo en que es un ingrediente importante que le ha faltado a mucha gente que ha estado en la iglesia por años y años? Han escuchado la Palabra, tal vez la han leído por su cuenta, pero nunca han modificado su manera de pensar y sus respuestas o han tomado acción en sus vidas para conformarlas con las Escrituras. No ha habido transformación. 

Kay: El problema es que ellos se han sentado y han escuchado, pero no han estudiado por sí mismos. Una de las cosas que me aflige es que aparezcan los versículos en una pantalla.

Ahí estás sentada en la iglesia, pero no necesitas tu Biblia porque en una pantalla están apareciendo los versículos que necesitas. O que no se enseñe la Biblia lo suficiente. Así es que la escuchas, pero realmente no has meditado en ella.

Nancy: Es como que alguien te está alimentando a cucharadas.

Kay: Exactamente.

Nancy: No te estás alimentando por ti misma.

Kay: Ese era el problema con los corintios.

Pablo dice, «viven alimentándose de leche y no de alimento sólido. Y como todavía no han pasado de la leche, no pueden recibir alimento sólido, entonces son carnales». (ver 1 Cor. 3:1-3, paráfrasis)

Creo que muchas personas en la iglesia no han pasado al alimento sólido, a la carne. Me encuentro con mujeres (he oído este rumor, y quiero repelerlo) que dicen, «no estudies con Precepto, es difícil». Precepto no es difícil. Precepto requiere disciplina, pero las recompensas son grandiosas.

Pero decir que es muy difícil, no; es solo que prefieres ser alimentada con cucharita. Solo quieres que te entretengan. Solo quieres ver a alguna mujer ahí de pie, que te diga un montón de historias, y te diga cómo salvar tu matrimonio.

Todo eso es importante, pero lo principal es conocer a Dios, y quiero parecerme a Él, a Cristo. Y entonces al estar en Su Palabra, sabré cómo conducirme en mi matrimonio, sabré cómo hacer lo demás.

Nancy: Queremos soluciones rápidas.

Kay: Oh sí.

Nancy: Y atajos en el proceso de santificación.

Kay: Exactamente. Pero realmente no queremos santificación.

Nancy: Queremos el resultado sin pasar por el proceso.

Kay: Exactamente.

Nancy: Según me has dicho, una de tus frustraciones es que en nuestros días, cada vez más frecuentemente, la gente pide estudios más cortos, sin «estudio» ni tarea en casa. No puedes ser moldeada como Jesús y ser la mujer madura que Dios quiere que seas, sin pasar por el proceso y sin pagar el precio.

Kay: Tienes toda la razón. Esa es una carga para mí, una carga muy grande. Creo que «no entendemos lo que significa ser una discípula de Jesucristo». Jesús dice: «Si alguno (va) quiere venir en pos de mí, niéguese (tiempo verbal aoristo, un punto en el tiempo) a sí mismo, tome su cruz (tiempo verbal aoristo, un punto en el tiempo) y sígame (tiempo presente, acción contínua)» (Mat. 16:24, paráfrasis).

Necesitas llegar a un punto en tu vida, preciosa hermana, cuando digas a Dios, «Dios, no voy a ser una ciudadana de segunda clase. Voy a ser una discípula de discípulas. Voy a negarme a mí misma. Voy a tomar mi cruz. Voy a seguirte.

Él dice, «… el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará» (Mar. 8:35). El problema es que queremos este mundo y suficiente de la Palabra para mantenernos fuera de problemas. Pero no se trata de eso.

Somos llamadas a la cruz, y lo olvidamos. Somos llamadas a decir junto con Pablo: «con Cristo he sido crucificada y ahora no vivo yo, sino Cristo en mí» (Gál. 2:20).

Nancy: Así es que para la persona que está diciendo, «no sé si estoy lista para ese tipo de disciplina; esas son palabras duras; no sé si estoy lista para un estudio bíblico serio o más profundo. ¿Cuál es el premio? ¿Cuál la recompensa? ¿Cómo para qué valdría la pena?

Kay: Primeramente, quiero decirte, «querida, no conoces a Dios muy bien. Si estás diciendo que no estás lista, no entiendes Su justicia y Su santidad». 

Nancy: Entonces, ¿cómo haces que alguien quiera tener esa hambre y esa sed? ¿Cómo cultivas eso?

Kay: Adéntrate en la Palabra de Dios. Cuando profundizas en la Palabra de Dios y comienzas a estudiarla inductivamente, eso es lo que estás cultivando.

La otra cosa es que tienes que tomar algunas decisiones difíciles. Necesitas apagar la televisión. Tienes que dejar de lado esas novelas cristianas. 

A veces escucho a algunas mujeres conferencistas dar su testimonio, y hablan de todo esto, y nada de la Palabra de Dios. Acabo de decirle a una, «puedo o darles palabras de hombres, o puedo darles la Palabra de Dios». Y en nuestros días, la gente prefiere las palabras del hombre a la Palabra de Dios.

Yo aprendo de los libros. Escribo libros. Pero lo que quiero decirte es, guarda tus libros y profundiza en el Libro.

Y dices, «no sé cómo». Al frente de la Biblia de Estudio Inductivo se te dirá cómo. Tienes todo lo que necesitas para comenzar a estudiar inductivamente.

Escribí un libro que se llama Señor, enséñame a estudiar la Biblia en 28 días. Eso te ayudará a comenzar y te mostrará la forma.

Escribí uno que es aún mejor. Es más largo. Dios, ¿estás ahí? ¿Te importa? ¿Sabes de mí? Es un estudio inductivo sobre el evangelio de Juan, y en cada lección, conforme avanzamos, voy enseñándote una habilidad de observación.

Nancy: Entonces, ¿cuáles son las recompensas?

Kay: Oh, las recompensas son que conozcas mejor a Dios, conformarnos a la imagen de Cristo; «…el pueblo que conoce a su Dios (podrá) se esforzará, se mostrará fuerte…» (Dan. 11:32).

La recompensa es que no importa qué llegue a tu vida, puedes mantenerte fuerte y constante abundando siempre en la obra del Señor (ver 1 Cor. 15:58). Esa es la recompensa.

La recompensa es que cuando estés de pie ante el tribunal de Cristo, ante el cual todo cristiano comparecerá (2 Cor. 5:10; Rom. 14:10), y des un recuento de tus hechos estando en el cuerpo sea bueno o sea malo, escucharás un «bien, siervo bueno y fiel» (Mat. 25:21). La recompensa es que no habrás desperdiciado tu vida.

La recompensa es, como dice Pablo en 1 Tesalonicenses 2:19 (paráfrasis), 

«¿Quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida?» Porque no estarás ahí de pie sola. Estarán las personas impactadas por tu vida. No tienes que ser una maestra, pero todas nosotras estamos enseñando a través de la manera en que vivimos y el consejo que damos.

Annamarie: Kay Arthur ha estado conversando con Nancy DeMoss Wolgemuth. Ella nos ha dado consejos excelentes para ayudarnos a enriquecer nuestro tiempo diario en la Palabra de Dios. Yo misma he sido retada a profundizar en la Escritura. 

Recuerda que en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, tienes acceso al audio de estos programas. Los puedes descargar o compartir con más mujeres por medio de diversas plataformas. Y si no te has unido a nosotras para la lectura de la Biblia este año, ¡no es tarde para hacerlo! Descarga el PDF con las lecturas bíblicas diarias y únete a nosotras. Encuentra el enlace al PDF en la transcripción de este programa.

Kay Arthur dice que la fe no es realmente fe hasta que es probada. Descubre más acerca de esto, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana, sino a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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