Aviva Nuestros Corazones Podcast

Un estilo de vida de crecimiento

Annamarie: ¿Cómo puedes ser protegida de caer en un estilo de vida pecaminoso?

Nancy: Si ustedes le están añadiendo a su fe consciente e intencionalmente, serán guardadas del error doctrinal, y serán guardadas de tomar decisiones pecaminosas y de caer en estilos de vida pecaminosos.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Levítico capítulos 14 al 16.

En nuestra serie actual Nancy nos ha estado animando a añadirle cualidades a nuestra fe: virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, fraternidad y amor. Hoy ella nos continúa hablando acerca de las motivaciones para hacerlo y de lo importante que es evitar las falsas enseñanzas que nos distraen de nuestra misión. Este programa es parte de la serie titulada, «Añade a tu fe».

Nancy: Creo que nunca vamos a olvidar el tsunami que ocurrió en diciembre del 2004, y todas esas imágenes gráficas de todas las ciudades y pueblos en el Océano Índico que sufrieron pérdidas catastróficas. Sin embargo, leí sobre una ciudad en particular, de una ciudad portuaria en la India llamada Pondicherry, y en esta ciudad las vidas de sus 300,000 habitantes fueron preservadas del tsunami, a pesar de que estuvieron en esa costa.

Justo fuera de los límites de esta ciudad, 600 personas murieron por el maremoto, pero Pondicherry y todos sus habitantes, resistieron el tsunami. ¿Cómo fueron estas personas protegidas? Bueno, la respuesta empezó hace 250 años cuando Francia colonizó la ciudad, y construyó una pared masiva de piedra alrededor de ella.

Año tras año, los franceses continuaron fortaleciendo el muro, apilando tremendos peñones a lo largo de una milla y cuarto. Los franceses dejaron de edificar el muro de Pondicherry en 1957, pero todo ese trabajo realizado durante 200 años los preparó para el desastre que ocurriría casi cinco décadas después, algo que nunca hubieran imaginado que sucedería.

Ahora, a través de esta serie hemos considerado apenas los primeros 11 versículos de 2 Pedro capítulo 1, pero hoy por algunos minutos quiero darles rápidamente un vistazo general de cómo este pasaje, que trata de ser intencionales sobre nuestro crecimiento espiritual, encaja en el contexto del resto de la segunda carta de Pedro. De modo que en ocho o nueve minutos, vamos a ver el resto de 2 Pedro, pero a modo de resumen.

Como dijimos, el tema ha sido para los creyentes: crezcan, añádanle a su fe, sean intencionales, no se rindan. Y hemos visto varias motivaciones en el capítulo 1, razones para crecer.

Si lo hacemos, seremos guardadas de estar ociosas o de ser estériles en nuestro conocimiento de Jesucristo. Nunca caeremos. Nos da muchas razones que ya hemos visto esta semana de por qué debemos ser intencionales sobre nuestra fe; pero hay otras tres motivaciones que podremos ver en los capítulos 2 y 3 de 2 Pedro. Hoy quiero que hablemos sobre estas motivaciones.

La primera es que si estamos creciendo espiritualmente, quedaremos protegidas de las falsas enseñanzas y de la impiedad que ocurren dentro de la iglesia, y Pedro dice que esto sucederá. Déjenme decirles, está sucediendo. Sucedió en el primer siglo, y está sucediendo en el siglo XXI. Dentro de la iglesia se están promoviendo enseñanzas falsas, y estilos de vida impíos.

Ahora bien, nos afligimos y lloramos y nos entristecemos por las cosas que están sucediendo fuera de la iglesia, pero lo que a Dios le preocupa es lo que está sucediendo dentro de la iglesia. Las Escrituras dicen en 2 Pedro que este tipo de impiedad y falsa enseñanza que conduce a un estilo de vida impío, hará que muchos que profesan ser creyentes se pierdan.

Pedro habla sobre los peligros de los falsos maestros y el estilo de vida impío, y déjenme decirles que la enseñanza de Pedro es tan necesaria hoy como lo fue en ese entonces. ¡Hay tanta confusión en estos tiempos! Oigo personas dentro de la iglesia decir ciertas cosas, y lo que pienso es: «Pero ¿de dónde habrán sacado eso? ¡Son cosas que están siendo promovidas y aprobadas pero que no son bíblicas!»

Es interesante ver cómo Pedro vincula las falsas enseñanzas con el estilo de vida sensual, la inmoralidad. Él dice que debemos guardarnos de estas cosas, y que muchos seguirán esos caminos. Para no caer en estas cosas es necesario que vayamos en contra de la corriente, y es por eso que es necesario que nos recuerden lo que hemos estado escuchando estas últimas dos semanas en 2 Pedro capítulo 1.

La garantía, la protección, la preservación contra caer en un patrón de pensamiento errado acerca Dios o en un estilo de vida errado hacia Dios, lo que nos protegerá es añadir estas cualidades a nuestra fe, crecer espiritualmente, añadirle a tu fe virtud y conocimiento y dominio propio y perseverancia y piedad y afecto fraternal y amor.

Si ustedes le están añadiendo a su fe consciente e intencionalmente, serán guardadas del error doctrinal, y serán guardadas de tomar decisiones pecaminosas y de caer en estilos de vida pecaminosos. Entonces Pedro reta a estos creyentes para que vayan en contra de la corriente, para que sean como el salmón que nada corriente arriba, y les dice en el capítulo 3, en los versículos 17 y 18: «Por tanto, amados», es decir, a los creyentes, «estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos caigáis de vuestra firmeza».

En esta porción Pedro les está hablando a creyentes amados. Les está diciendo: «Tengan cuidado para que no se los lleve esta corriente de pensamiento que no es bíblica». Déjenme decirles que muchas iglesias muy conocidas, exitosas, grandes y altamente respetadas están enseñando cosas que no son bíblicas. Y lo que Pedro dice es que si no eres cuidadosa, te va a atrapar.

Luego dice en el versículo 18: «Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo». Aquí es donde está la decisión, amigas. Si no estás creciendo espiritualmente, serás arrastrada, llevada por la corriente de la falsa enseñanza y de la vida inmoral. Perderás tu propia estabilidad espiritual. No podrás estar firme espiritualmente.

Pero hay una segunda motivación. A todo lo largo de los capítulos 2 y 3 de 2 Pedro, él habla del día venidero del Señor. Si nunca has estudiado sobre esto, debes hacerlo. Es un día de juicio, el día del juicio de Dios sobre los injustos, el día del terror, el día de la destrucción de los impíos, una destrucción que será mucho más severa que ese tsunami del 2004. Pedro les dice a los creyentes: vivan a la luz del hecho de que el juicio viene.

Ahora, uno no vive en temor si uno es un hijo/a de Dios. Recuerda que Dios es capaz de preservar, liberar y guardar al justo como lo hizo con Noé en los días del diluvio, como lo hizo con Lot cuando envió su juicio sobre Sodoma y Gomorra, y Dios es capaz de liberar al justo del juicio venidero.

Si eres justa, Dios te liberará, pero es necesario que estés edificando un muro de protección alrededor de tu vida. Si no estás añadiendo estas cualidades a tu vida, ¿recuerdas lo que dijimos? No tienes ninguna base de seguridad de que eres hija de Dios, de modo que ese día venidero del Señor, el juicio venidero de Dios es lo que te sirve como motivación para el crecimiento espiritual.

Pero hay también una tercera motivación. Aparece en toda la segunda carta de Pedro. De hecho está en todo el Nuevo Testamento. Es el regreso de Cristo. Lo vemos a lo largo de toda esta segunda carta de Pedro, pero en el capítulo 3, nos dice:

«Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles» (vv. 13-14).

Leí acerca un constructor que le dio instrucciones a su hijo para construir la mejor casa posible, de la mejor calidad, y luego el papá se fue de viaje por largo tiempo. Bueno, mientras el papá estaba de viaje, el hijo pensó: «Papá se fue, y nunca verá lo que está debajo del trabajo terminado».

De modo que se fue de fiesta y desperdició su tiempo y cortó camino mientras edificaba la casa. Se aseguró de que todo se viera bien por fuera, pero no se preocupó mucho de que la estructura fuera realmente sólida. Luego vino el día en que el padre regresó y fue donde el hijo y le entregó el título de propiedad y le dijo: «Aquí está tu casa, hijo».

¿Qué tipo de casa estás construyendo? Tendrás que vivir con las consecuencias. Vive a la luz del regreso de Cristo, y mientras lo esperas y estás a la expectativa de su regreso, sé diligente para que seas encontrada limpia y sin mancha delante de Él.

¿Cómo quieres entrar al Cielo? ¿Quieres escucharlo decir: Bien hecho sierva buena y fiel? Entonces tienes que seguir creciendo.

Compartí con una de mis compañeras, a la que les rindo cuentas, mis respuestas a unas preguntas que les he pedido a algunas de mis amigas que me hagan. Una de mis amigas me escribió por correo electrónico y me dijo: «Esto es un poco desalentador para mí», dice: «Tienes 40 años caminando con el Señor, y todavía estás luchando con algunas de estas cosas. ¿Qué esperanza tendré yo?»

Quiero contestar esa pregunta cerrando con un pasaje del libro de Judas, los versículos 24 y 25. ¿Qué esperanza tenemos? ¿Cómo hacemos para no caer? ¿Cómo hacemos para llegar a la meta?

«Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará» (1 Tes. 5:24).

Mi oración es que dentro de un año tú estés mucho más lejos de donde estás ahora porque habrás añadido a tu fe. Pero recuerda que esto lo logramos por Sus promesas, por Su poder, por Su gracia, por Su fuerza, por Su precioso Espíritu Santo que vive dentro de nosotras para hacerlo realidad.

Señor, esa es nuestra oración, que nos movamos hacia adelante y hacia arriba contigo, para ti, hacia ti, en ti, y que todas las cosas de esta tierra que tanto consumen nuestros días y nuestra visión nos ayuden a seguir adelante hacia ti. Oramos que este sea un día, que sean semanas y meses de gran crecimiento y gracia; que Tú nos protejas y nos guardes de caer; y que seamos preservadas sin culpa ante ti en ese gran día.

Gracias, Señor, por estas preciosas y grandísimas promesas, por Tu divino poder que nos ha dado en este día todo lo que necesitamos para la vida y para la piedad. En esa luz, haznos diligentes, haznos fieles, capacitándonos y ejercitándonos hacia la piedad. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado motivando a añadirle ciertas cualidades a nuestra fe, y a continuar creciendo espiritualmente confiadas en el poder de Dios en nosotras. Este programa es parte de la serie titulada, «Añade a tu fe»

Te recuerdo que en nuestro sitio web tienes acceso a todos los audios de esta serie, y también a los textos, de modo que puedas hacer uso de las preguntas de reflexión que Nancy nos ha hecho a lo largo de estos programas. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, haz uso de estos recursos y compártelos con más mujeres.

Durante los últimos programas, Nancy nos ha recordado que las cualidades que debemos añadir a nuestra fe son: virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, fraternidad y amor.

Ahora Nancy nos contará la historia de una mujer que ha sido ejemplo de perseverancia en oración. Escuchemos.

Nancy: Rosalie Elliott creció en la iglesia pero en realidad nunca escuchó la exposición del evangelio.

Rosalie Elliott: Nunca supe que estaba perdida, nunca escuché sobre testificar, nunca escuché que podías nacer de nuevo, ni que Jesús regresaría. Todo era tradición.

Nancy: Cuando ella conoció a un joven llamado Arthur, no le preguntó si él tenía una relación con Dios.

Rosalie: Su nombre es Arthur Grady Elliott. Su segundo nombre es Grady, pero le decimos Arthur. Me cayó bien porque parecía sincero, y yo sabía por todo lo que él había pasado.

Nancy: La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar. Rosalie todavía estaba trabajando en el ejército, y conoció a Arthur cuando este regresó de servir en el Pacífico. Arthur había pasado por experiencias increíbles durante el ataque a Pearl Harbor y los acontecimientos subsiguientes.

Rosalie: Esa mañana, él estaba en la cubierta. Cuando dieron la orden, el nadó porque el fuego se acercaba cada vez más. Mientras algunos de sus amigos murieron quemados, otros recibieron quemaduras graves. Las olas venían y él dice que te traían de regreso y te empujaban de nuevo mientras tratabas de nadar.

Había hombres en el cuarto de máquinas y en otros lugares que nunca lograron salir. Tomó ese barco de regreso a Seattle con una tripulación esqueleto, donde fue asignado al Corregidor, la embarcación que los llevó al pacífico, donde pelearon contra los aviones Kamikaze todo el tiempo, de modo que su vida era casi toda guerra hasta que lo conocí.

Nancy: Pero Arthur se guardó para sí todos esos relatos.

Rosalie: No habla mucho.

Nancy: Ni siquiera expresó muchas palabras el día que le propuso matrimonio a Rosalie.

Rosalie: Un día desde su oficina, me llamó y me dijo: «Miss Lawrence», (ese era mi apellido). «¿Iría usted a la joyería Leonards a escoger un juego de anillos?» Eso fue todo lo que dijo.

Le contesté: «No puedo hacerlo a menos que vayas conmigo». Así que fuimos a la hora de almuerzo y él me ayudó a escoger los anillos. Supongo que se puede decir que eso fue una propuesta de matrimonio. Nunca dijo nada hasta que me dio el primer anillo. No hubo palabras.

Nancy: Después de que se casaron, Rosalie empezó a asistir a una nueva iglesia y descubrió el poder del evangelio.

Rosalie: Tuvimos nuestro primer hijo el segundo año, y dije: «Voy a llevar a nuestro bebé a la iglesita blanca que queda en la colina. Creo que me gustará». Lo llevé a la guardería y todos fueron tan amables.

Llegué, y todos tenían una Biblia. Nunca había ido a una iglesia donde la gente anduviera con Biblia. Y el primer domingo el pastor dijo: «Vayan conmigo». Empezó en Romanos, y el mes completo habló sobre la salvación. Eso fue en 1951. No me tomó mucho tiempo darme cuenta de que no era salva. Subí, y pronto fui bautizada.

Nancy: Ella estaba deseosa de compartir su fe con su esposo, pero a él no le interesaba.

Rosalie: Siempre cambiaba el tema.

Nancy: Su papá siempre se había mostrado completamente hostil hacia las cosas de Dios, y Arthur no veía la necesidad de acoger la nueva forma de vida de su esposa.

Rosalie: Todos son unos hipócritas, había escuchado él. No conocía nada de la Biblia, nada de las historias que hasta los niños conocen de la Biblia.

Pasaba el tiempo, yo llevaba al próximo hijo, y al próximo y al próximo, y ellos se despertaban los domingos e iban a la mesa a donde su padre y le decían: «Papi, ven con nosotros».

«No, ustedes vayan con su madre». No fue a ver cuando sus primeros tres hijos fueron bautizados.

Nancy: Rosalie se sintió tentada a presionar a su esposo, rogándole que fuera a la iglesia con ella.

Rosalie: Finalmente me dijo: «¡Suficiente! Es suficiente; no empieces a predicar», así que yo me callaba. Finalmente dije: «Señor, Tú puedes manejar esto. Yo no puedo hacerlo sola». Estaba con algunas damas de la iglesia que dijeron: «Entrégaselo al Señor, Rosalie. Eso es todo lo que puedes hacer».

Nancy: Rosalie decidió que su principal curso de acción sería la oración.

Rosalie: Los primeros años, no fui sincera, pero después de que tuvimos a los niños, empecé a ser sincera.

William Crook: Crecí en esa iglesia y fui salvo en 1977.

Nancy: William Crook iba a la misma iglesia que Rosalie cuando era niño.

William: La Sra. Elliot fue una parte vital de mis años de crecimiento. Era maestra de la escuela bíblica para niños.

Nancy: Él recuerda haber oído hablar sobre el esposo de Rosalie.

William: Recuerdo que mi papá salió a hacer visitas un lunes en la noche y fue a la casa de los Elliot. Recuerdo ya siendo un jovencito, que papá regresó a la casa y nos contó sobre esa visita, que el hombre que visitaron esa noche era un hombre muy duro. Él estaba hablando del señor Elliot.

Rosalie: Había un diácono en particular que siempre lo confrontaba, pero él siempre cambiaba el tema.

William: Y esto se me quedó grabado en la memoria mientras mi papá compartía con nosotros sobre la dureza del corazón de alguien o de su resistencia a venir al evangelio.

Rosalie: Siempre decía: «No, ahora no. Ahora no», o cambiaba el tema. Conmigo era muy difícil.

William: Luego me mudé a Jacksonville. Me casé y me fui por 20 años.

Rosalie: Los años iban pasando. Empezó a desarrollar problemas y cirugías pequeñas y diferentes personas orando junto a su cama en el hospital. La gente venía y oraba. Él siempre cambiaba el tema.

Yo solo sonreía y decía: «Buenos días. ¿Viste el sol esta mañana? ¿Viste el arcoíris? ¿Oíste a los pajaritos allá afuera?» Trataba de mostrarle que el mundo es bello afuera, y que hacía mucho tiempo que él tenía una mala actitud.

Nancy: Mientras, pasaron los años, y uno se pregunta si alguna vez ella se sintió tentada a darse por vencida.

Rosalie: No, aunque el diablo trataba de desanimarme. Mientras yo oraba, él decía: «¿De qué sirve?» Trataba de detenerme, pero yo tengo una pequeña habitación a la cual voy en la mañana.

Él tiene que conocer al Señor. Él es el líder de la casa. No me voy a dar por vencida.

Nancy: No hace mucho tiempo, William Crook regresó a la iglesia de Rosalie. Era el niño que había oído hablar sobre el duro corazón de Arthur, y ahora regresaba como pastor.

Rosalie: Hubo algo sobre William que caló hondo en mi esposo.

Nancy: Dios pudo hablarle a Arthur a través del pastor Crook de una forma que nunca antes nadie había podido hacerlo.

Rosalie: Había estado yendo conmigo a la iglesia, escuchando los mensajes, sabiendo lo que tenía que hacer, pero si lo miraba y le decía: «¿Quieres ir al altar y postrarte?», siempre decía que no.

El 22 de julio se había estado sintiendo bastante mal en la mañana. Se levantó, y dijo: «Quiero que llames al hermano William».

William: De modo que 40 o 45 minutos después, yo estaba sentado en su sala. Él estaba compartiendo algunas de sus experiencias en Pearl Harbor y de algunas cosas que había presenciado de primera mano. Siempre volvía al mismo tema de que no sabía por qué había sobrevivido y por qué tuvo que pasar por tantos traumas y ver tantas cosas. Por qué todavía a los 90 años seguía vivo.

Lo resumió diciendo: «¿Sabes qué? Probablemente soy una buena persona, y un buen vecino e hice las cosas que tenía que hacer, pero creo que eso no ha sido suficiente». De ahí pude guiarlo y decirle: «Bueno, sí, eso es lo que la Biblia enseña».

Rosalie: Él dijo: «Has sido bueno con tu familia. Has sido bueno con todos tus vecinos. Le has servido a tu país, pero hay algo que falta en tu vida. ¿Sabes lo que es?» Y él dijo: «Sí».

William: Llegó a darse cuenta de que necesitaba a Jesucristo en su vida. De modo que mientras compartía con él las Escrituras de Romanos, le pregunté: «Sr. Grady, ¿es esto algo que a usted le gustaría?»

Rosalie: «¿Estás listo ahora para orar ahora y pedirle a Jesús que venga a tu corazón?»

William: Y él dijo: «Absolutamente».

Rosalie: Agarré fuerte a mi nieta que estaba sentada junto a mí, y solo miré y escuché.

William: Él le pidió a Jesucristo que viniera a su vida y lo salvará.

Rosalie: Yo estaba eufórica. Lloré, por supuesto. Cuando el pastor estaba aquí, lloré, y cuando salimos lo abracé. Dije: «He esperado tanto tiempo». Mi nieta y yo llorábamos y nos abrazábamos.

William: Él y la Sra. Elliot tenían más de 62 años de casados, y ella me dijo: «William, no puedo decirte cuánto he orado porque este hombre se salvara». Dijo: «Esto me demuestra el poder de la oración».

Rosalie: No me daba por vencida. Tal vez se veía todo muy oscuro en alguna ocasión. Piensa, «¿por qué?» Mi pregunta era: «¿Por qué toma tanto tiempo?» El porqué nunca lo sabré, pero Dios sí.

William: Ella dijo: «Los domingos en la mañana, tenía amigos en el coro que eran compañeros de oración, y ellos estaban orando por la salvación de mi esposo». Ella dijo: «Todos estos años, solo tuve fe en Dios, solo para seguir orando».

Rosalie: Me gusta ver las cosas que suceden desde una óptica positiva. Son para la gloria de Dios.

William: Ella hasta me mencionó el versículo en Lucas 18:1, de cómo siempre debemos orar y no desanimarnos. ¡Qué testimonio tan grande fue para la Sra. Elliot sobre la fidelidad de Dios y también sobre la perseverancia en la oración!

Rosalie: Le di a Él toda la gloria por la salvación de Grady porque Él lo hizo.

Nancy: Esta historia sobre esta esposa que entendía el poder de la oración es un ejemplo inspirador para todas nosotras. Las mujeres verdaderamente pueden tener una gran influencia en sus hogares, en sus iglesias, y en sus trabajos, y Dios quiere que nosotras usemos esa influencia para brillar con la luz de Su evangelio en este mundo oscuro y hacer avanzar Su reino.

Annamarie: Aquí en Aviva Nuestros Corazones queremos que más mujeres experimenten avivamiento. Y es por eso que transmitimos programas diarios como este, para llamarlas a libertad, plenitud y abundancia en Cristo. También llevamos a cabo las Conferencias Mujer Verdadera, en las que nos reunimos para ser animadas a perseverar en la carrera de la fe. Y quizás alguna se pregunte, «¿qué es eso de Mujer Verdadera?». 

Bueno, el Movimiento de la Mujer Verdadera, tiene el objetivo de ayudar a las mujeres a encontrar respuestas en medio de un mundo que nos ofrece ideas por doquier. Es tiempo de descubrir y abrazar el diseño creado por Dios y Su misión para nuestras vidas. Es tiempo de reflejar la belleza y el corazón de Cristo al mundo. Es tiempo de intencionalmente pasar el testimonio de la fe a la siguiente generación. Es tiempo de orar con fervor por un derramamiento del Espíritu de Dios en nuestras familias, iglesias, naciones y en el mundo.

Y muy pronto tendrás la oportunidad de reunirte junto a miles de mujeres, para un tiempo como este. Juntas escucharemos la verdad de la Palabra de Dios en la Conferencia Mujer Verdadera 20. Esta es la tercera conferencia para Latinoamérica, y tendrá lugar el próximo mes de marzo, los días 13 y 14. Arraiguemos nuestras vidas en la verdad de la Palabra de Dios. Entérate de los detalles en MujerVerdadera20.com, ¡y únete al movimiento!

Muchas personas leen la Biblia sin hacer de ella una parte central de sus vidas. En nuestra próxima serie, Kay Arthur te enseñará sobre cómo transformar tu lectura de la Biblia de un hábito a una esperanza viva. Serás inspirada a profundizar en la Palabra de Dios y obtendrás ideas prácticas para hacer de tu estudio de ella algo rico y productivo. Acompáñanos el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Añadiendo a nuestra fe juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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