Aviva Nuestros Corazones Podcast

Un firme llamado para tu vida

Annamarie Sauter: ¿Te has visto tentada a pensar que nada de lo que has hecho por la causa de Cristo ha valido la pena?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando tú y yo veamos el rostro de Cristo, y no falta mucho, si hemos sido fieles en cumplir Su llamado para nuestras vidas, nosotras diremos, «Jesús, todo valió la pena por ti». De hecho, yo creo que muchas, si no todas, diremos: «Debí de darle más a Él de mí».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Daniel capítulos 5 y 6.

Antes de iniciar con la enseñanza para hoy, escucha lo que una mujer compartió con nosotros en la Conferencia Mujer Verdadera de este año:

Mujer: Desde que empecé a escuchar los audios en la aplicación, Dios ha obrado mucho en mí, especialmente en mi matrimonio, y verdaderamente en cómo ser una mujer verdadera. Eso ha impactado profundamente mi vida, la verdad no íbamos a venir aquí a Monterrey, pero por la gracia de Dios estamos aquí. 

Ya no había boletos, pero el Señor de una manera sobrenatural se movió, y estamos aquí. Yo le agradezco mucho a Dios por este ministerio, porque verdaderamente me está enseñando a ser una mujer que honra a su esposo y le da el lugar que le corresponde.

Annamarie: En esta serie en la que nos encontramos debemos recordar que la historia bíblica de Ester tampoco es una historia tipo Cenicienta, fue una situación muy difícil. Esta semana hemos visto cómo el pueblo judío había sido llevado cautivo, y allí en tierra extraña, Ester fue llevada al harén del rey y puesta en la posición de reina. Cuando los judíos corrieron el peligro de ser exterminados, ella fue llamada a levantarse a favor de ellos y a actuar conforme a la voluntad de Dios en el tiempo de Dios. 

Si te perdiste estos dos programas anteriores, te animo a escucharlos, leerlos o descargarlos en AvivaNuestrosCorazones.com. Hoy Nancy concluye su enseñanza viendo el ejemplo de otra mujer que entendió que había sido llamada a servir a Dios «Para un tiempo como este».

Nancy: Muchas de ustedes, quizás están familiarizadas con la historia y los escritos de Amy Carmichael, quien en 1895 fue a la India siendo una mujer soltera de veintiocho años. Permaneció allí durante los siguientes cincuenta años, sin tomarse un descanso ni regresar a su casa. Cuando ella llegó allí, descubrió que había infantes, niñas, y jovencitas, quienes eran llevadas cautivas y eran vendidas para ser prostitutas en los templos hindúes. Su corazón se despedazó por los horrores de la cultura que veía y dijo para sí, «alguien tiene que hacer algo sobre esto».

Bueno, Dios trajo a Su reino para un tiempo como ese a Amy Carmichael, y así una vida a la vez, ella y su pequeño equipo de colaboradores empezaron a rescatar aquellas niñas de los templos donde estaban cautivas. Fue un trabajo peligroso. Un trabajo difícil. Ellos tuvieron que enfrentar muchas barreras culturales y religiosas, tradiciones sumergidas desde siglos atrás. Tuvieron que ir contra la corriente.

A medida que hablamos de esta revolución contracultural, con frecuencia les digo a las mujeres: «Nosotras tenemos que tener la disposición de nadar como los salmones, contra la corriente». ¿Que hacen los salmones? Ustedes han oído las historias, han visto las películas o los documentales de cómo ellos nadan contra la corriente. Al hacerlo se maltratan la piel con las rocas y sangran. Y ¿porque lo hacen? Para parir, para dar vida. Ellos dan vida, y luego ¿qué hacen? Mueren. Tú pensarás: «Eso no me suena como algo que me gustaría que me llamen a hacer». Pero qué imagen es esta del corazón de Cristo, el corazón del Calvario, quien nadó contra la corriente, ensangrentado y golpeado, para darnos vida espiritual, entregando Su vida para darnos vida eterna.

Escucha, puede ser que muramos en el proceso, pero si morimos cumpliendo los propósitos del reino y la voluntad de Dios para nuestras vidas, que así sea. Si perezco que perezca. Yo voy hacer todo lo que pueda en el reino de Dios. 

Eso fue lo que Amy Carmichael hizo durante todos esos años, arriesgando su vida para rescatar una niña a la vez, una joven a la vez, trabajando arduamente para salvar esas vidas y exponer las obras de las tinieblas que habían capturado la vida de tantos y tantos niños en la India. A cada paso del camino luchaba contra los poderes de las tinieblas, pero no en su propia fuerza, en la fuerza y el poder de Dios quien la envió allí. Ella prevaleció, y perseveró durante todos esos años con muchas victorias, pero también con numerosas y dolorosas pérdidas y aparentes derrotas.

Quizás en la actualidad las cosas sean diferentes, aunque todavía existe todo un negocio de tráfico sexual, que es algo muy serio en el mundo entero, los sucesos a nuestro alrededor no son menos serios que aquellos de aquellas niñas vendidas a la prostitución en los templos. Mujeres y niñas a nuestro alrededor que conviven en y con nosotros, son esclavas de la culpa y del temor, la amargura, la ansiedad, los desórdenes alimenticios, las conductas pecaminosas, las adicciones, la depresión… y la lista puede ser larga. Ellas necesitan ser rescatadas del enemigo que las tiene cautivas. Nosotras estamos llamadas a luchar contra los poderes de las tinieblas en el nombre y el poder del Espíritu del Señor Jesús y a unirnos a Dios en Su operación de rescate. Somos llamadas a dejar que brille la luz en las tinieblas, para ver que los cautivos sean liberados, y ver cómo Dios es glorificado.

Mientras estábamos en el proceso de orar con amigos y colegas sobre el lanzamiento de lo que es hoy Revive Our Hearts, y luego Aviva Nuestros Corazones, le pedí a los miembros de la Junta Directiva y el Consejo de Asesores de nuestro ministerio que oráramos por esa decisión. Fuimos a una reunión de la junta, y estábamos tratando de decidir si era ya el tiempo de salir en la radio con Revive Our Hearts. Y estaba allí en la reunión, un señor mayor que en ese momento estaba en sus setenta… bien avanzados, quizás ochenta—en el grupo de hombres. Él era un hombre de oración. Algunas de ustedes tal vez recuerden su nombre de T.W. Hunt. Él fue un maestro de las Escrituras y un líder por muchos años.

Él estuvo callado durante mucho tiempo en esa larga reunión que tuvimos en aquel lugar, y cuando todo el mucho hubo dicho lo que pensaba, el hermano T.W. habló y dijo: «Yo he estado orando por esto. Y les quería decir que por muchos años tuve una carga fuerte y una preocupación en mi corazón, por la inmensa y cada vez mayor propagación de la corrupción y la inmoralidad en el mundo femenino de nuestra cultura; la aspereza de las mujeres, su dureza, la vulgaridad, el secularismo que hay en sus vidas. He estado orando y llevando esta carga por muchos años con respecto a qué podría hacer una diferencia, cómo se podría abordar esta situación de manera correctiva, qué podría ir contra esa marea».

«A medida en que he orado sobre el potencial de comenzar Revive Our Hearts y hoy Aviva Nuestros corazones, pienso que Dios ha edificado este ministerio para ser una luz y hacer la diferencia, y enfrentar el poder de las tinieblas entre las mujeres, para frenar la ola de corrupción que existe entre ellas». 

Y cuando oí esas palabras, por un lado estuve agradecida e inspirada por su ayuda en clarificar la misión, y por otro lado, hubo en mí un sentido de debilidad, una insuficiencia abrumadora, y mucho temor. El Señor trajo ese sentir a mi mente, como lo ha hecho en numerosas ocasiones a través de los años, y yo comparto esto no solo para hablar de mi historia, sino para decirte que cualquier cosa que Dios te esté llamando a hacer, quizás tengas un sentido de debilidad, de insuficiencia y de temor…porque asumo que no soy la única que lucha con esas cosas.

El Señor me llevó al pasaje de Lucas capítulo 1, donde el ángel vino a María y le dijo: «Vas a tener un niño. Y va a ser el Hijo de Dios. Yo sé que no estás casada. Yo sé que no has tenido relaciones íntimas con un hombre, pero esto es lo que Dios va a hacer». María hizo las preguntas obvias, «¿y cómo puede esto ser posible?» Humana y físicamente no es posible. Eso mismo fue lo que sentí cuando hablamos de lanzar este ministerio con esta misión. ¿Cómo puede ser esto? Yo no tengo los dones, las destrezas, las habilidades—nadie las tiene. Esto es un asunto muy grande—lo que necesitan las mujeres hoy día. El ángel le dijo a María –y estas han sido las palabras de Dios en mi corazón por muchos, muchos años– «el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra».

¿Quién ganará la batalla? Dios la ganará. ¿Quién te llenará de poder? El poder de Dios lo hará. «Nada es imposible para Dios», dijo el ángel. ¿Y qué respondió María? Y si tuviera un versículo para mi vida, posiblemente sería este, Lucas 1:38. María simplemente dijo, en fe, en humildad y en entrega y rendición total: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». María dijo: «Sí, Señor». Ester dijo: «Sí Señor». Amy Carmichael dijo: «Sí, Señor».

Y si pudieras preguntarle hoy a una de esas mujeres, «¿valió la pena? ¿Lo harías nuevamente?» ¿Tienes alguna duda sobre lo que ellas responderían? Millones de judíos fueron preservados; el linaje por el cual el Mesías vendría. Miles y miles de niñas en la India rescatadas de las garras de Satanás recibiendo vida espiritual. El Salvador del mundo nació. Su llamado en nuestras vidas pudiera ser difícil en ocasiones. Quizás ahora mismo te encuentres en una situación difícil. Su llamado implica dificultades, sufrimiento y obstáculos. Déjenme decirles, no es un llamado a una vida de comodidad. No es un llamado a comodidad, conveniencia y autorrealización. Es un llamado a glorificar a Dios, al rendirle tu vida a Él. Habrá dificultades cuando sigamos las pisadas del Salvador, quien estuvo dispuesto a rendir Su vida para que nosotros viviéramos.

Cuando tú y yo veamos el rostro de Cristo –y no falta mucho ya– si hemos sido fieles en cumplir Su llamado para nuestras vidas, nosotras diremos: «Jesús, todo valió la pena por ti». De hecho, yo creo que muchas, si no todas, diremos: «Debí de darle más a Él de mí». ¿Lo harías de nuevo? Absolutamente.

Le estoypidiendo a Dios que levante un ejército de mujeres, mujeres de coraje, fe y compasión, de humildad y sabiduría. Mujeres llenas de Jesús para un tiempo como este. ¿Te unirás conmigo en esa misión? ¿Serás parte de esa revolución contracultural? ¿Dirás: «Sí, Señor. Yo soy tu sierva, tómame, úsame gástame en ti. Cumple tu propósito a través de mi vida cueste lo que cueste»?

Oh, Padre como oro que Tú encuentres aquí, en este ejército de mujeres, en las miles de mujeres que nos escuchan, un ejército que simplemente diga: «Sí, Señor» por Jesús, y por Su gran reino, amén.

Annamarie: Hoy escuchaste a Nancy DeMoss Wolgemuth retarte a decir: «Sí, Señor», a aquello que Él te ha llamado a hacer allí donde Él te ha puesto. Espero que a través de lo que has estado escuchando seas animada a perseverar en la carrera de la fe y a ver el propósito que Dios tiene para ti en este tiempo de la historia.

Hoy concluimos el mensaje que Nancy enseñó en una conferencia True Woman, pero inicia tu propio estudio del libro de Ester. Aquí en Aviva Nuestros Corazones nuestra pasión es llevar la Palabra de Dios a tu corazón, y ayudarte a profundizar en ella y a hacerla parte de tu vida, porque solo la verdad te hace verdaderamente libre. 

Una mujer que ha experimentado esto en «tierra extranjera» compartió con nosotros cómo ha visto a Dios obrar en Europa a través de los recursos de Aviva Nuestros Corazones. Escucha esta conversación entre Patricia de Saladín y Yadira Erchila Gorek.

Patricia: Yadira es nuestra embajadora en Europa, específicamente en Alemania, aunque Yadira, tú eres de Guatemala.

Yadira: Así es.

Patricia: Yadira tiene el privilegio de contactar mujeres, aun estando en Europa, de doce países de Europa, pero de veintitrés países, porque hay muchas hispanoparlantes latinoamericanas, que hoy día viven en Europa. Y quisimos tener esta entrevista con Yadira para que nos hable un poco de cómo está este movimiento de Mujer Verdadera y la feminidad bíblica, corriendo en Europa a pesar de que ellos están viviendo en una cultura poscristiana posmoderna.

Para aquellas que no saben qué es una cultura poscristiana posmoderna, es aquella en la que ya no hay una verdad absoluta. La verdad pasa a ser relativa. Tú tienes tu verdad y yo tengo mi verdad; y en el caso de un país poscristiano, es un país que en alguna ocasión tuvo el cristianismo como su centro, los valores cristianos bíblicos eran –vamos a decir– la norma (en un sentido) en la sociedad, y ha pasado a ser un país donde el cristianismo ya prácticamente es olvidado, rechazado, y otras filosofías y otras religiones van tomando ventaja.

Queremos ver cómo ha llegado este mensaje a las mujeres en Europa, en Alemania específicamente. Cuéntanos un poco Yadira.

Yadira: Bueno, qué les digo…Alemania con su rica historia cristiana, ya no podemos hablar de tanta riqueza cristiana. Si lo comparamos con la República Dominicana, diríamos, «no podemos compararlo de esa manera». Alemania, como tú misma dijiste, es un país poscristiano, la gente le ha dado la espalda al evangelio, a la cruz, a Cristo. La mayoría de los habitantes no se llamarían a ellos mismos cristianos, como es el caso en Estados Unidos, donde la mayor parte de la gente se llama cristiana.

En Alemania no. Estoy casi segura que la mayoría te dice, «soy agnóstico».

Patricia: Una cosa que he notado –no de Alemania porque no he tenido la oportunidad– es que en algunos países europeos ni siquiera usan en sus labios la palabra Dios.

Yadira: No la usan, a pesar de que en el sur de Alemania y en Austria se saludan con esa palabra. Dios te saluda, grüße Gott, pero realmente no quieren decir eso.

Patricia:Todavía eso queda como un legado de lo que hubo.

Yadira: Sí. O algunos de vez en cuando dicen, Gott sei Dank (gracias a Dios), pero ellos no saben lo que significa gracias a Dios.

Patricia: Qué triste, ¿verdad?

Yadira: Sí, y bueno, tanto como en Latinoamérica y en el norte de América, Europa ha sido bastante influenciado por el feminismo, hablando ahora en el caso de nosotras las mujeres, ha habido varias olas del feminismo. La primera, las mujeres lo que querían era defender sus derechos, lo cual no estaba mal.

En la segunda, las mujeres ya no queremos autoridad, nos rebelamos en contra de la autoridad, somos libres, no queremos nada que ver con la sumisión, y la tercera y la última, es lo que las mujeres, las abuelas defendieron y que las nietas están convirtiendo en, «nos tenemos que abrir y tenemos que usar nuestro cuerpo y hacer lo que queremos con nosotras mismas».

Patricia: Eso les permite tener autoridad y control sobre los hombres.

Yadira: Exactamente. ¿Y cómo vivir como una mujer cristiana en un país así? Yo diría en dos palabras, «nadas contra la corriente». Todo el tiempo nadando contra la corriente, porque son los medios, el ambiente en que vives, todo te dice completamente lo contrario.

Personalmente, he luchado con la educación de mis hijos porque tú ves cómo los bombardean no solamente los medios, sino que en las mismas escuelas están aprobando leyes –que me imagino que también se han aprobado en Estados Unidos– donde es prohibido decir, «yo soy un niño, yo soy una niña».

Patricia: Oh sí, lo de la Ideología de Género.

Yadira: Exactamente, la Ideología de Género está llenando –aunque tengo que decirlo, gracias a Dios algunos todavía son conservadores y los maestros se cuidan un poco, pero como está impuesto por la ley…

Patricia: Eso está sucediendo en todo el mundo, y es triste ver a donde la cultura y todo esto nos está llevando, pero a la vez es una época de oportunidades. Es cierto también que nosotros en América Latina y lo que está sucediendo en todo el continente americano es un tiempo de avivamiento. Dios está trayendo la verdad a todas estas mujeres, que es lo que nos concierne a nosotras, porque no es solamente a las mujeres. El evangelio está corriendo rápidamente a través de todos los países latinoamericanos, y en medio de la oscuridad reinante, la luz del evangelio está avanzando, y las mujeres hemos sido grandemente impactadas por esa verdad.

Pero también me llama la atención que esas mismas mujeres hispanoparlantes, dondequiera que estén, Dios las está alcanzando. Y eso para mí es maravilloso.

Yadira: Así es. Encuentras mujeres de habla hispana en todas partes del mundo, y en Europa me las he encontrado en todas partes. Nos las encontramos en Londres, en París, en Inglaterra, en Polonia, en todas partes. Y la mujer latina es muy abierta y muy sensible al evangelio.

El terreno del corazón de la mujer latina es sensible.

Patricia: Porque está en un momento en que Dios la está llamando, y al ser muy relacionales y más encima estar fuera de sus países, están ávidas y sedientas por encontrar ese Dios que es su refugio, su salvador, su buen Pastor…todo.

Por eso te digo que es un momento de una gran oportunidad para que las que no conocen al Señor lleguen al conocimiento del Señor, aquellas que Él haya escogido, y las que ya son cristianas, para abrir los ojos a todas estas mentiras y abrazar la verdad que las hace libres con relación a sus familias, a sus hijos.

Recuerdo un pueblecito…una vez tú mandaste un testimonio de una hermana que vivía en un pueblecito escondido de Alemania a donde había llegado el mensaje –cuando yo vi ese testimonio yo dije, «wow, Señor, la verdad es que Tú llamas a tus hijas dondequiera que estén, porque era un sitio escondido– y el mensaje de la feminidad bíblica llegó donde ella.

Yadira: Así es. Y las mujeres llaman y dan testimonio de lo que Dios hace, y no es solamente una la que me ha dicho en varias oportunidades, «Dios me trajo a Alemania para que yo lo buscara a Él». «Dios me trajo a Francia para que mi corazón fuera quebrantado, para que me sintiera aquí sola, sin ayuda.

Las mujeres llegan y no pueden ejercer su profesión porque no saben el idioma, y es muy difícil. Pueden ser médicos, o haber estudiado una carrera muy importante. Si tú no sabes el idioma del país no puedes hacer nada. Entonces se sienten limitadas, y es ahí, en su necesidad, cuando vuelven su corazón a Dios.

Entonces es una bendición haber llegado hasta Europa para encontrar a Dios.

Patricia:Así es, y que Dios te haya puesto ahí como embajadora de Aviva Nuestros Corazones para un tiempo como este.

Yadira: Así es. Y que todo sea para la gloria del Señor porque realmente hay testimonios que me hacen llorar. Cuando veo mujeres que me dicen, «gracias por los mensajes, gracias por compartirnos los mensajes de Aviva Nuestros Corazones que han sido de tanta bendición en este desierto; porque muchas se sienten solas, como tú decías.

Las latinas somos relacionales y Europa es diferente. Europa es frío y muchas dicen, «ay, es que los alemanes, es que los franceses…», y yo les digo, «pero hemos venido aquí, el Señor nos ha puesto aquí para traer ese calor, y no solamente el calor latino sino la verdad del evangelio».

Patricia: Amén, así es. Y para mí es maravilloso ver cómo Dios ha puesto eso en tu corazón, porque estas mujeres, como lucecitas, van encendiendo la luz del evangelio, de la feminidad bíblica en sus corazones, pero al estar en una sociedad tan fría, donde cada quien vive en su mundo, aislados, no hay esa conexión, Dios te ha puesto ahí para conectarlas.

Por eso cada vez que recibimos un testimonio de alguna, la referimos a ti. Ustedes están tejiendo en Europa una red.

Yadira: Sí. No es tan grande como la red de Latinoamérica, y la verdad es que oramos mucho. Tenemos un grupo de mujeres de habla hispana, que están repartidas en toda Europa, tenemos una en Noruega y tenemos hermanas en Italia –Italia es un terreno difícil. 

Y estamos orando todos los días por un país de Europa. Y estamos orando una petición, «Señor, vuélvenos a ti», y una de las oraciones es –las vemos a ustedes en Latinoamérica y decimos– «también queremos lo que ellas tienen para Europa». Claro, para las latinas, pero también lo queremos para esas otras mujeres que vemos que son independientes, que no necesitan a nadie, pero que realmente tienen una gran necesidad.

Porque muchas veces nos enfocamos en, «sí, la mujer latina lo necesita, la mujer que está fuera lo necesita, pero esa que dice que no necesita nada lo necesita mucho también. Y por esas mujeres estamos orando; algunas de nosotras éramos como esas mujeres, orgullosas, autosuficientes, pero tan necesitadas del evangelio, y tan necesitadas de ese mensaje.

Están «locas» con Aviva Nuestros Corazones y con Revive Our Hearts. Muy agradecidas de haberlo conocido, impactadas por la Palabra. 

Ha habido un avivamiento, no somos muchas como en Latinoamérica, pero esas pocas que han recibido el mensaje están agradecidas.

Patricia: Amén. Y qué privilegio que Dios nos concede en este tiempo poder servir a nuestro Señor siendo parte de la expansión de Su reino y llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo.

Yadira: Amén.

Annamarie: ¡Amén! Para un tiempo como este Dios te ha puesto donde estás. Sea en tu familia, en tu lugar de trabajo, como misionera o sirviendo en tu iglesia local, cada una de nosotras participa de la expansión del reino de Dios donde Él nos ha puesto. Oremos para que Dios levante un ejército de mujeres que digan: «Sí, Señor».

Y tú, ¿estás viviendo conforme a tu llamado? Espero que puedas pensar en esto a lo largo del día. Y mañana, asegúrate de acompañarnos para la conclusión de esta serie. Escucharás una conversación entre Patricia de Saladín y Laura González de Chávez, acerca de lo que Dios ha estado haciendo en Latinoamérica en un tiempo como este.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Me Rindo a Ti, Jonathan & Sarah Jerez ℗ 2016 Aviva Nuestros Corazones.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los orador

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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