Aviva Nuestros Corazones Podcast

Un plan mucho más grande que tú

Annamarie Sauter: Con nosotras Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Ahí en el lugar donde Dios te pone, en tu hogar, como madre, como hija, como abuela, como amiga, tú eres el actor del plan de Dios cuando tú rindes tu vida, cuando hay esa humillación y ese arrepentimiento, esa oración, y tú rindes tu vida y dices: «Sí, Señor, yo quiero que Tú me uses como Tú quieras».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Daniel capítulos 7 al 9.

Esta semana has estado escuchando la enseñanza titulada, «Para un tiempo como este». Hoy, como conclusión, escucharás una conversación entre Patricia de Saladín y Laura González de Chávez. Ellas estuvieron presentes cuando Nancy enseñó ese mensaje.

Nancy lo enseñó en la primera conferencia True Woman, a partir de la cual nació Aviva Nuestros Corazones. A esta asistieron mujeres de diversas partes del mundo, incluyendo un grupo de mujeres de la República Dominicana. Laura y Patricia, que fueron parte de ese grupo, comparten hoy con nosotras el impacto que esta conferencia y el mensaje enseñado por Nancy tuvieron en sus vidas.

Patricia: Hola Laura, qué bueno que podemos estar aquí en el programa de hoy para compartir con nuestras oyentes algunas cosas que Dios ha puesto en nuestro corazón, y que hemos visto a Dios obrar en estos últimos 12 años de nuestras vidas, a partir de cuando escuchamos por primera vez, en el True Woman, estas enseñanzas acerca de la feminidad bíblica y de ahora es el tiempo, sobre ese libro de Ester que para un tiempo como este hemos sido puestas en el reino.

Laura: Así es Patricia. Qué bendición sentarme a conversar contigo y a recordar la fidelidad de Dios en estos años, luego de ese evento tan grande en nuestra vida cuando fuimos a aquel primer Mujer Verdadera en el 2008.

Patricia: Realmente marcó un antes y un después. Pero antes de empezar lo que queremos compartir hoy, yo quisiera comenzar leyendo esta porción de la Escritura:

«Den gracias al Señor y proclamen su grandeza;

que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.

Canten a él; sí, cántenle alabanzas;

cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas» (Sal.105:1-2, NTV).

Y puedo decirte, Laura, que ese ha sido el sentir de mi corazón cuando «desempolvamos» este mensaje del 2008, de esta conferencia a la que fuimos sin saber, sin tener idea, de lo que Dios estaba haciendo, de la respuesta a oraciones de mujeres como Nancy, Mary Kassian, y de otros hombres y mujeres anónimos, que elevaban su oración, como decía Nancy al principio de ese mensaje en 2008, que eran tiempos peligrosos, tiempos oscuros. Dios que conoce todo, sabe la oscuridad que se cernía, que se viene cerniendo sobre las mujeres, y en nuestro caso, las mujeres de América Latina.

Laura: Y también algo que me llama la atención, es que en el momento cuando Nancy, Mary y todas ellas oraban por este movimiento y este mensaje, me cautiva ver cómo Dios puso eso en su corazón, preparándonos para lo que vendría después. Y de nuevo, Dios en control de todas las cosas, y Él yendo delante de nosotras.

Si hay algo que yo estoy convencida, es que muchas veces hacemos muchas cosas y planificamos muchas cosas nosotras –en la carne, estrategias humanas, cosas que queremos hacer para avanzar el reino, y entonces emprendemos proyectos. Pero algo que estoy convencida que pasó con Aviva, y que pasó desde ese momento en que fuimos a esa conferencia, es que era el Espíritu Santo obrando, usándonos a pesar de nosotros, a pesar de nuestra debilidad, a pesar de nuestra duda de si esto era algo que Dios quería que hiciéramos.

Es que Dios nos llevó a ciegas porque si tú y yo hubiéramos sabido el trabajo que vendría, y todo lo que esto iba a pedir de nosotras, nos habríamos intimidado. Entonces, Dios no nos dijo nada de eso, simplemente nosotras dijimos, «aquí estamos, ¿qué hay que hacer?» Y empezamos poquito a poquito. Entonces me convenzo que no son las estrategias del hombre, no son los planes del hombre, es el poder del Espíritu Santo quien está llevando a cabo todo esto, y nos lleva de encuentro a nosotros y nos usa sin que nos demos cuenta.

Patricia: Y de repente sale este rayo de luz en Chicago, en Chamber en el 2008, con esta convocatoria de mujeres y nosotras vamos a decir, ajenas a la provisión de Dios, pero cómo Él movió en nosotras el deseo de ir con cien mujeres más y cientos de mujeres del resto del mundo nos dimos cita. Y entonces con un tema tan especial que también de mi parte ignorante, Ester. Una mujer común y corriente, y Dios la pone para un tiempo como este en Su reino, y para llevar a cabo esa parte del plan redentor de Dios.

Me conmovió ver cómo Dios ha sido fiel durante todos estos años a todo eso que ella pudo plasmar en ese mensaje, y cómo ella decía que a pesar de ser la historia de –en este caso el libro de Ester– es la historia de Dios y cómo la historia de Revive Our Hearts, la historia de Aviva Nuestros Corazones –o ahora en francés, en Italiano, en el idioma que sea. No es acerca de nadie en particular, es acerca de Dios, acerca de Su reino, y cómo cada mujer que se rinde y dice: «Sí, Señor», viene a ser un actor en ese drama celestial. Me maravilla y me conmueve que nosotras pudiéramos venir a formar parte de Su plan redentor.

Laura: Al igual que tú, yo solamente puedo alabar a Dios, y yo creo que tú dijiste algo clave. No se trata de nadie en particular, Dios tiene un plan perfecto que Él lleva a cabo y Él usa a quien Él quiera y como Él quiera y cuando Él quiera.

Como tú dijiste, nosotros estuvimos ahí en ese momento en una cita divina, y no estábamos apercibidas de que íbamos a ser usadas por Dios para llevar a cabo Sus propósitos, no los nuestros. Nosotras estábamos ahí sin saber lo que Dios iba a hacer. Pero todos Sus propósitos Él los lleva a cabo. Él simplemente puso Su plan a funcionar.

Qué gran privilegio ser parte de esos planes. De lo que Él iba a hacer. Me maravillo y me encanta eso, porque al final, el que se lleva toda la gloria es Dios, es Él obrando. Y nosotras simplemente sus instrumentos.

Patricia: Amén. Y ver cómo en el drama humano, los seres humanos hacen su parte; pero el drama celestial, ese mundo que no podemos ver –el reino de Dios, y Dios controlando todos los eventos y llevando a cabo Su plan. La oscuridad que se cierne sobre las mujeres hoy en día es densa, es grande. Pero estas mujeres y estos hombres que llevaron, que montaron todo esto de Mujer Verdadera, de True Woman, le creyeron a Dios por un movimiento de avivamiento en los corazones de las mujeres; en los corazones y en los hogares de esta revolución contracultural que estaban llamando. De llamar a la mujer a su diseño original, cuando el mundo la quiere apartar de su diseño original, de llamar a la mujer a la feminidad bíblica, a ser esposa, a ser madre, a ocuparse del hogar, a ser provida, promatrimonio; a recuperar, decía Nancy, ese terreno que se había ido cediendo década tras década, en debilidad, en incapacidad, en temor.

Como ella decía, «Señor, ¿cómo será esto? Esto es demasiado grande para que se pueda llevar a cabo por un ser humano finito». Pero ella citaba Lucas 1, cuando dice: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra» (v.35). Y lo que va a suceder es algo sobrenatural porque Dios es un Dios de lo sobrenatural; y saber que estamos en una batalla, pero que el reino de Dios prevalecerá. Y no puedo dejar de decirte que me conmovía, aun grabando los mensajes, me conmueve ver al Dios de la providencia, al Dios poderoso.

Porque hoy en día son cientos de miles de mujeres que han abrazado esto, que abrazan la Palabra de Dios, que quieren que Dios sea su Dios, que quieren llevar a cabo su diseño y cada mujer es ese actor, ahí donde Dios te pone, en tu hogar, como madre, como hija, como abuela, como amiga, tú eres el actor del plan de Dios cuando rindes tu vida, cuando hay esa humillación, ese arrepentimiento, esa oración, y tú rindes tu vida y dices: «Sí Señor, quiero que me uses como Tú quieras», y eso para mí es maravilloso. Ha sido un recordatorio precioso de la belleza del plan de Dios que nosotras no llegamos a comprender.

Laura: Cuando pienso en todo lo que ha pasado desde entonces, yo siempre pienso en la ilustración de cuando tiramos una pequeña piedrecita en el medio de un lago tranquilo, que se van formando estas ondas, y cada vez se hacen más extensas del centro hacia fuera; y así mismo ocurrió con este mensaje y con este movimiento a partir del 2008.

En mi caso, yo no sabía que estábamos tirando una piedrecita. Pero porque Dios hace las cosas sin comunicarnos necesariamente lo que Él está haciendo en el momento. Pero ver el Tsunami que verdaderamente se ha causado a raíz de eso, de que Dios sembró en nuestros corazones cuando fuimos a esa conferencia este anhelo, este ardor por el mensaje, porque esto se fuera transmitiendo a otros lugares del mundo en español, pero sin nosotros realmente saber que Dios estaba detrás de todo, y que iba a multiplicar nuestros esfuerzos de una manera tan asombrosa.

Todavía miro hacia atrás y digo, «¿cómo pudo ser?» Porque nosotras teníamos solamente unos pancitos y unos pececitos; y cómo de nuevo confirma que es obra suya no nuestra. Definitivamente es un buen tiempo para recordar y mirar atrás y ver Su fidelidad y Sus propósitos cumplirse.

Patricia: Y Sus propósitos que se siguen llevando a cabo, porque seguimos en una batalla que todavía no ha terminado, y cómo es también una invitación a cada mujer, cada día, a jugar su parte en esa batalla. Quizás son mujeres que piensan como Nancy dice, «bueno, yo no soy charlista de un programa de radio…»

Una mujer obediente, una mujer que se rinde a Dios y a Su plan para su vida, por pequeño que parezca, una mujer que dice: «Sí, Señor», que ondea su bandera blanca, su vida hace una diferencia».

No podemos menospreciar, por pequeño que nos parezca, por lo que tú decías, porque el evangelio es como una pequeña semilla de mostaza que crece y así mismo la influencia de cada persona, de cada mujer que se rinde y obedece, Dios la puede usar como en el caso de Ester, que fue una joven huérfana, que su tío la recogió, que llega a un harem, y Dios la usó para la preservación de Su plan redentor; así la historia de cientos de mujeres. Y definitivamente el resultado no podemos juzgarlo por cómo se ven las cosas ahora, sino porque sabemos que la victoria está asegurada y que Dios tiene un ejército de hombres y mujeres fieles que llegarán hasta ese día de la consumación de todas las cosas. Dios puede intervenir de manera milagrosa, de manera sobrenatural con portentos y señales, como lo ha hecho en el pasado y como tiene el poder de hacerlo.

Pero Dios escoge instrumentos débiles, vasos de barro, cinco panes y dos peces, como tú dices, para que toda la gloria sea de Él. Porque me encanta que no hay explicación humana para lo que ha sucedido. Eso me llena de gozo, el saber que estamos haciendo esto siguiendo al Dios de los cielos y la tierra. Al soberano, al gobernante del universo, y nosotras simplemente decimos: «Sí, Señor», y queremos estar donde Él está.

Y que podamos izar las alas para que cuando Su viento sople y el Espíritu se mueva, podamos estar presentes. Ha sido realmente un gozo, un privilegio, poder ver con nuestros ojos, que para un tiempo como este hemos sido puestas en el reino. Y así tú que nos escuchas, para un tiempo como este. Estamos vivas con un propósito, con una misión, y debemos decirle: «Señor, tu gloria, la fama de tu nombre, el avance de tu reino; enfócanos con lo poco que podamos poner y úsanos para ti, para el avance de tu reino».

Aviva Nuestros Corazones ha sido testigo de cómo esa piedrecita, como tú dices, que era bien pequeña, se lanzó en ese lago y esas ondas expansivas fueron creciendo y creciendo. Tú has podido contemplar eso desde la primera fila, y Dios nos ha concedido el privilegio de recibir de vuelta reportes de cómo esas ondas siguen expandiéndose y expandiéndose. Cada mujer que recibe el mensaje quiere compartirlo, quiere vivir de acuerdo a eso.

Laura: Así es Patricia, y me gozo de ver que algo que yo siento que ha pasado en América Latina con Aviva Nuestros Corazones y este mensaje, es que ha servido un poco, como de muro de contención de todo lo que está pasando en los diferentes países con todo esto de la situación con la confusión de géneros…y en fin, todo lo demás…el feminismo, el aborto. Cada mujer que ha oído este mensaje y lo ha abrazado ha percibido un cambio en su hogar. Primero en ella, su entendimiento fue iluminado en esta área del feminismo, y ella ha podido arrepentirse de eso, redirigir sus esfuerzos, reelaborar sus prioridades. Su matrimonio ha florecido, su hogar ha florecido, y no se ha quedado ahí sino que eso ha afectado su entorno también.

Ahora ella va a la iglesia, a sus grupos pequeños, y comparte este mensaje. Habla de los programas, comparte el mensaje de los programas, y como tú dijiste, se ha creado como una red de mujeres «salmones» caminando en contra de esta cultura que –por supuesto, esto va a un fin y sabemos que no vamos a cambiar la cultura– pero que podamos ser luces en medio de esta generación perversa y torcida, y cada vez vemos más lucecitas levantarse en América Latina, de mujeres que han abrazado este mensaje y han dicho: «Sí, Señor», y cada una enseña a sus hijas, sirve a su familia, sirve en su iglesia, comparte los mensajes…en fin…

Ahora con este plan de la lectura de la Biblia hemos visto un montón de mujeres abrazando la Palabra de Dios, amando la Palabra de Dios, meditando en la Palabra de Dios, leyendo la Palabra de Dios, y tú dices, «wow, si nosotros pudiéramos hacer algo y dejar un legado a estas mujeres, es que estén apegadas a la Palabra. Entonces hemos visto esto también. Cómo Dios lo ha hecho y ha puesto esa sed en tantas mujeres de estar arraigadas en la Palabra.

O sea que hemos visto manifestado de tantas formas este tsunami en América Latina. Es algo indetenible, Patricia, porque nos llegan testimonios, y otros no nos enteramos, Y no tenemos que saberlo, solo Dios lo tiene que saber. Pero gracias a Dios y a Su misericordia, que a veces nos manda testimonios para dejarnos ver un poquito de lo que Él ha estado haciendo en los corazones. 

Y es una oración que siempre he tenido desde el principio, que no sea tanto una expansión horizontal –y sí, qué bueno que esto ocurra– pero que sea que el reino crezca en el corazón de cada mujer, que verdaderamente ella crezca en profundidad en el conocimiento de Dios, de Jesucristo, de la Palabra, de Su llamado, y eso lo hemos visto. Hemos visto muchas vidas cambiadas y familias bendecidas a través de todo esto.

Patricia: Es así, y así como siempre decimos, una mujer confundida se hace daño a sí misma, a su familia y a su cultura también. Una mujer iluminada por la Palabra de Dios, por el evangelio, es una mujer que trae luz a donde llega, y definitivamente se notan los cambios. Y esa mujer percibe en su corazón: «Esto es importante», percibe que Dios le está mostrando la verdad, y parece imposible de abrazar, pero con la fortaleza que Dios da, a pesar de nadar como salmones en contra de la corriente, nosotras sabemos que Dios ha prometido Su presencia.

Él no ha prometido que todo va a ser color de rosa, Él no ha prometido que ir en contra de la corriente es fácil, pero sí ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Y Dios puede hacer la diferencia, y puede usarnos en nuestro mundo para un tiempo como este. Una mujer común, ordinaria, tú o yo, pero en el drama humano podemos ser usadas por Dios y ver llevarse a cabo ese precioso plan de redención que es realmente el propósito nuestro en esta vida, vivir para la gloria de Dios, para que Dios sea glorificado. Y nosotras, como tú dices, vemos a estas mujeres llegando a libertad, experimentando satisfacción y plenitud en Cristo.

Tenemos mujeres que fueron amas de casa desesperadas, que hoy en día dan testimonio de cómo Dios cambió su corazón con el mensaje de gracia y esperanza. Así que pienso –si es la primera vez que tú escuchas esto– que Dios te está permitiendo escuchar esto, y te ha puesto en Su reino para un tiempo como este. Eso significa que tienes que tener la voluntad de decir: «Sí, Señor», y de ir en contra de la corriente.

Laura: Patricia, yo me acuerdo allí sentada en esa conferencia de Mujer Verdadera 2008, cuando Nancy decía: «Cada una de ustedes ha sido puesta por Dios en el lugar donde está, en su casa, en su iglesia, en su país, en su comunidad. Tú tienes un papel que jugar en el avance de Su reino». Eso explotó en mi corazón. Y yo le decía, «pero Señor, ¿qué se puede hacer?

Pero yo creo que tú diste en el clavo, Patricia. Yo creo que simplemente es estar dispuesta, disponible en las manos de Dios, «Señor, ¿cómo puedo servirte? ¿Cómo puedo servir tu reino? ¿Qué quieres que haga con los dones, los talentos que Tú me has dado, con la pasión que has puesto en mi corazón para servirte de alguna manera? ¿Qué tengo que hacer?» 

Y yo creo que eso era básico, estar disponible. Y las que nos escuchan hoy, yo creo que eso sería algo como tú decías, animarlas a –ahí desde donde tú estás, desde ese lugar estratégico en tu hogar incluso, qué puedes hacer para servir el reino, para avanzar Su causa, y ponerte en manos de Dios.

Y otra cosa que quiero comentar, y que tú también comentaste, es que verdaderamente esto fue Dios obrando. Eso me cautiva, saber que es Su obra, y que, como tú dices, no hay lugar para la jactancia, no hay lugar para la gloria humana, porque es a pesar de nosotras.

Patricia: Yo lo veo clarísimo, inclusive yo fui sin saber a esa conferencia de tantas mujeres y no sabía exactamente que me iba a encontrar, pero veo que Dios va poniendo pequeñas cosas en los corazones. En el caso de Mujer Verdadera y de Aviva Nuestros Corazones por ejemplo, fue el deseo de ponerlo en el idioma nuestro. Ese ha sido el testimonio en el francés, en el italiano, en el alemán. Donde sea que Dios se está moviendo ese ha sido el vehículo.

Dios le pone a un grupo de mujeres el deseo, porque es imposible el trabajo de una sola persona, y encima es el trabajo voluntario de muchas personas. Porque Dios transforma primero nuestros corazones, nos lleva a compartirlo, y luego va creando esa red de trabajo que va moviéndose. Pero así, en tu casa, como madre, Dios te pone la carga por las almas de tus hijos, y ves esa carga pero tienes que decir: «Sí, Señor», a ese pequeño paso que Dios te está poniendo.

Porque no necesariamente nos va a llamar a todas a hacer grandes obras o cosas portentosas. Es esa esposa a la que Dios le dice: «Necesitas sujetarte a tu esposo, no puedes contestarle así». Y es ser sensible a esa voz del Espíritu que te está diciendo en humildad, aun con las armas que no son las carnales sino las de Su reino que son la oración, el ayuno…y dime: «Sí, Señor, y escudriña mi Palabra y obedéceme».

Y cuántas cosas no pueden suceder que le dan gloria y honra a Dios que son el avance de Su Reino, el avance de su iglesia en este mundo, y el llevar a cabo Su plan de redención a través de las pequeñas cosas que hacemos como mujeres. Porque no hay situación tan desesperada que Dios no pueda redimir. Y eso lo vimos en el libro de Ester. No hay nada…lo que parecía terrible, lo que parecía el fin del pueblo de Dios ahí en Susa la capital del reino, y en todo ese reino medopersa con ese rey que había dado ese edicto a través de este hombre malvado, parecía irreconciliable con la vida.

Sin embargo Dios intervino poderosamente, usó a una mujer y a todo ese ejército de personas que oraron, ayunaron, y se hizo la diferencia. Dios no nos necesita, como tú dices. Somos muy incapaces, somos muy débiles, somos vasos de barro para que la excelencia y la gloria sean de Él; pero Dios se place en usar personas que en obediencia y en fe quieren decir, «Señor, heme aquí, envíame a mí, si tú quieres usarme, es nuestro privilegio».

Laura: Ser sus testigos como nos manda la Palabra. Nuestro deber es llenarnos del Espíritu, de Su Palabra y ahora ser testigos como dice la Palabra. Que Dios nos ayude a todas a ser testigos y a hacer lo que nos corresponde desde nuestro lugar de influencia. Recuerdo algo que Nancy decía: «Una mujer llena del Espíritu –una mujer es una gran influencia, para bien o para mal– pero una mujer llena del Espíritu y llena de la Palabra, va a ser una influencia preciosa en su entorno.

Patricia: Así es. Qué bueno Laura, poder mirar atrás 12 años. Doce años hace de esa primera conferencia, y qué bueno ver todo lo que Dios ha hecho. Que como el salmista decimos: «Señor, no a nosotros, Señor, sino a tu nombre da gloria». Concédenos poder seguir sirviendo. Levanta a quien Tú quieras seguir levantando en cada lugar, y que todas las naciones te alaben Señor; que todas las naciones cuenten tus poderosos hechos y que nosotras podamos, no solamente ser parte de hermosear esa novia de Cristo que es la iglesia, sirviendo a esas mujeres a esas mujeres cristianas en sus iglesias, sino que seamos parte de lo que dice la Palabra, que llegue ese día donde la gloria de Dios cubra la tierra como las aguas cubren el mar.

Laura: Amén, que así sea.

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Patricia de Saladín y Laura González de Chávez. Ellas estuvieron presentes en la conferencia en la que Nancy DeMoss Wolgemuth enseñó el mensaje, «Para un tiempo como este», el cual escuchamos en los programas de esta semana.

Tú y yo somos parte de un drama celestial y tenemos un rol. ¿Estás dispuesta a rendirte y decirle, «Sí, Señor»—allí en tu casa, en tu iglesia local, en el lugar donde Él te ha puesto?

Cuando una mujer piadosa y sabia comparte acerca de su experiencia de vida a la luz de la verdad de la Escritura, es momento de prestar atención. Asegúrate de acompañarnos mañana para escuchar de una de ellas, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Venga Tu Reino, Sovereign Grace Music, Eres Dios, ℗ 2012 Sovereign Grace Music.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los orador

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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