La prueba de nuestra salvación | Leamos la Biblia juntas | 1 Pedro 1:8-12

En nuestro recorrido por 1 Pedro hemos caminado lentamente para poder saborear las dulces verdades que se encuentran atesoradas en esta carta. Hoy nos detendremos en los versículos del 8 al 12, pero antes recordemos que en la publicación anterior aprendimos que la prueba de nuestra fe verdadera da gloria a Jesús…

8 a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en Él, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria,

9 obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.

10 Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron,

11 procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían.

12 A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar.

1 Pedro 1:8-12

He resaltado en el pasaje, tres cualidades de tu relación con Dios que te harán permanecer firmes en medio de las dificultades que pueda experimentar una joven. A diferencia de Pedro, nosotras no hemos visto a Cristo físicamente pero podemos verle en la Palabra a través de Su Palabra, podemos conocer su carácter, su hermoso plan de redención y sus promesas.

No hay que ver para amar

Recuerdo que cuando estuve embarazada de Josué y Samuel, sentía un profundo amor por ellos, aunque nunca los había visto. Yo sabía que ellos estaban ahí pero mis manos no podían tocarlos ni abrazarlos. Aún sin ver sus ojos yo estaba dispuesta a darlo todo por ellos. Ese ejemplo humano no se compara al amor que puede producirse en el corazón de una joven que ha experimentado la gloriosa transformación del Evangelio, que ha nacido de nuevo a una esperanza viva y que tiene el Espíritu Santo dentro de sí.  A pesar de que no hemos visto a Cristo en persona le conocemos con los ojos de la fe y le amamos. ¿Recuerdas lo que dicen los versículos anteriores? Las aflicciones nos ayudan a probar ese amor que decimos tener por Cristo. Es ese amor hacia nuestro Salvador que nos ayuda a permanecer firme en su Palabra aunque la llama arda en nuestros pies.

No hay que ver para creer

Nuestro amor por Cristo no se limita a un sentimiento ni a una emoción, sino que es alimentado de nuestra confianza en Él. Es la manera en la que vives que va a dar a conocer si tu confianza en Cristo es verdadera. La Palabra de Dios es la fuente de toda verdad y debe ser el objeto de nuestra confianza y seguridad. Cuando una joven desestima las ofertas vacías de un mundo que ve y se aferra a las promesas que los ojos humanos no pueden ver, experimenta un gozo que no puede ser explicado.

Amar y confiar en Cristo = gozo indescriptible

El resultado de amar y confiar en Cristo es un gozo inefable, esto quiere decir que es un gozo que no se puede explicar y es mucho más que una alegría momentánea porque no depende de las circunstancias o si las cosa marchan bien a nuestro alrededor. Cuando amamos a Cristo más que al mundo y confiamos en Él más que en las cosas del mundo nuestro corazón se satura de un gozo que nadie puede destruir.

Como el tipo de gozo que observé en el rostro de una joven que acaba de perder a su madre pero que tiene sus ojos puestos en Aquel que la resucitará algún día. O como esa joven que rechaza la propuesta de sus sueños porque la conduce al pecado. Quizás como el gozo que experimenta una chica que al ser objeto de burla de sus amigos por el simple hecho de llamarse cristiana. Probablemente no sea el mismo gozo que estás acostumbrada a ver, pero te aseguro que es el mejor de todos. Un gozo que llena cada fibra de tu ser y que te impulsa a darle toda gloria a Dios.

El resultado de tu fe

El amar, confiar y gozarse en Cristo en medio de las dificultades es una evidencia del resultado de nuestra fe y la salvación de nuestras almas. ¡Qué privilegio tenemos al recibir una salvación tan grande! Un misterio que fue indagado y por muchos y ha sido revelado a nosotras.

Reflexión

¿Refleja tu vida que amas a Cristo? Ora que Dios aumente tu amor por Él.

¿Tu confianza está puesta en Cristo o en las cosas del mundo? Ora que Dios aumente tu confianza en Él.

¿Es Cristo tu máximo gozo? Ora que Dios derribe los ídolos de tu corazón.

¿De qué manera te llevan estos versículos a pedir perdón y a alabar a Dios?

¿Cómo puedes convertir estos pasajes en una oración a Dios?

 

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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