¡Te están mirando! | Leamos la Biblia juntas | 1 Pedro 2:11-17

Una de las cosas más apasionantes de leer la Biblia es que podemos encontrar instrucción práctica para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, como lo veremos en los próximos dos capítulos. En los versículos anteriores conocimos quienes somos en Cristo, somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, y pueblo adquirido para anunciar las virtudes de Dios al mundo, pero esos no son títulos para colgarlos en la pared de nuestra recámara, es lo que define quienes somos y cómo nos comportamos. Nuestra identidad en Cristo le da forma a la manera en la que nos relacionamos con los demás, por eso es que una joven necesita conocer a fondo quién es y a dónde pertenece para poder hacerle frente a la invasión de mentiras a la que está expuesta.

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11 Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma.

12 Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación.

13 Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad,

14 o a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien.

15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos.

16 Andad como libres, pero no uséis la libertad como pretexto para la maldad, sino empleadla como siervos de Dios.

17 Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey.

1 Pedro 2:11–17.

Me encanta como Pedro inicia esta serie de instrucciones, lo hace de una manera tierna llamándonos “amados”, nos recuerda que somos amadas por Dios, que ya Cristo aplacó la ira que había sobre nosotras, y que hay gracia en los brazos de nuestro Padre celestial. Luego sigue diciendo “os ruego como extranjeros y peregrinos” y haciendo esto nos ayuda a entender la urgencia de su petición, esto es un ruego a los creyentes que sin importar el país o el lugar donde se encuentren son ciudadanos del cielo. ¡Tú no perteneces a este mundo! Por más que los medios de comunicación quieran presionarte a lucir inmodestamente, a buscar tu propia libertad mientras te haces daño y a vivir como una chica de este mundo, necesitas recordar que tu morada en esta tierra es temporal y por eso necesitas ser sabia en la manera en la que te conduces aquí, porque no solo eres extranjera sino que también eres una representante de tu patria celestial.

Aléjate de los deseos de este mundo (Vs. 11)

Si has consagrado tu vida a Dios de seguro que diariamente estás librando una lucha constante en tu interior. Estás todo el tiempo filtrando si la nueva tendencia encaja con tu fe, si la nueva moda refleja que eres una cristiana o si es pecado salir con inconversos o ir a fiestas… El mundo está todo el tiempo bombardeandonos con invitaciones a pecar, tratando de llenar nuestros corazones con deseos mundanos por eso Pedro nos dice: ¡Aléjense del mundo y sus pasiones! Tú has sido separada para Dios y ahora es tu turno de separarte del mundo y dedicarte completamente al Señor.

Mantén una conducta irreprochable (Vs. 12)

Dios no solo nos llama a alejarnos del mundo, sino también a vivir de una manera que dé testimonio a los no creyentes. Nos invita a cuidar con detalle cada aspecto de nuestras vidas de manera que podamos ser fieles en todo. Con el fin de que aquellos que nos observan no tengan razón al acusarnos y que seamos halladas siempre haciendo lo correcto. No sabes en qué corazón Dios está trabajando y es probable los que te están mirando puedan venir a la fe y luego testificar que fuiste un instrumento de gracia para ellos. (Sí, ¡aún esa chica que vive cuestionando tu fe!)

Respeta a las autoridades (Vs. 13-15)

Me encanta la razón por la que debemos someternos a las autoridades, ¡por amor al Señor! Cuando respetamos a las personas que Dios ha puesto sobre nosotros, estamos diciendo con nuestras vidas: Señor tú eres soberano y tú eres quien colocas a las personas por encima de mí, a mis padres, maestros, gobernantes, nada se escapa de tu control. (¡Es cierto! Dios fue que puso esa maestra en tu salón, fue quien escogió a esos padres para ti y quien ha ordenado a los dirigentes de tu nación.) Aunque el texto menciona a las autoridades del gobierno no es menos cierto que es nuestro deber someternos a quienes Dios ha puesto en liderazgo sobre nuestras vidas como nuestros líderes en la iglesia y  la maestra de piano que ves por las tardes.

No uses la libertad como pretexto para la maldad (Vs. 16)

¿No te parece contradictorio que en un versículo nos manda a someternos a toda autoridad humana y en otro nos diga que andemos como libres? ¿No es la libertad un sinónimo de hacer lo que yo quiera? ¡Depende! Depende de quien la defina, si es el mundo o tu amiga inconversa, pues sí. Pero si es de la libertad cristiana que estamos hablando, la definición anterior es completamente incorrecta, porque como creyente sabemos que la verdadera libertad no se encuentra en hacer lo que nuestro corazón pecaminoso y dañado desea, si no en rendirnos a la verdad de la Palabra de Dios. ¿Somos libres? ¡Sí! Ya no estamos encadenadas por el pecado y ahora podemos servir gozosa y libremente a Aquel que nos salvó y vivir enteramente para agradarle a Él. ¡De eso se trata la verdadera libertad! Usa tu libertad sabiendo que le sirves a un Dios de amor y misericordia. Que tu libertad sea usada para reflejar el carácter de Dios a otros. Que todo lo que hagas refleje su amor.

Teme a Dios, mientras honras y amas a los demás (Vs. 17)

Tu amor a Dios no debe llevarte a deshonrar a las autoridades humanas, pero tu sumisión a ellas no deben violar tu temor a Dios. En otras palabras, haz todo lo que sea necesario para obedecer a quienes Dios ha puesto sobre ti, siempre y cuando no ofendas a Dios mientras lo haces. Nuestra fe ha de ser vivida de manera pública, nuestra manera de conducirnos debe reflejar el amor de Dios por todas partes y si sientes que es una tarea imposible, mira la cruz, donde el Rey del universo sirvió a su pueblo y encuentra en la buena noticia del Evangelio el poder que necesitas para imitar su servicio.

Para reflexionar

¿Cuáles pasiones del mundo te están seduciendo? Pídele que te dé arrepentimiento y que te ayude a apartarte de ellas.

¿En cuáles áreas de tu vida no estás dando testimonio de tu fe y necesitas rendir a Dios?

¿Es tu actitud una de respeto o de irrespeto ante las personas que Dios ha puesto en liderazgo?

¿De cuáles cosas necesitas privarte por amor a los que te rodean?

¿Cómo estos versículos te invitan a pedir perdón o dar gracias?

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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