Redención desbordante | Reto Esperanza Verdadera

¡El equipo del Blog Mujer Verdadera te da la bienvenida a nuestro noveno día del Reto Esperanza Verdadera! Qué bendición es estudiar juntas la palabra de Dios y conocer más y más de Él. Hoy tenemos en nuestro blog a Hannah Underhill quien estará compartiendo sobre la redención desbordante a través del Salmo 130:7. ¡Acompáñanos! —Equipo del Blog Mujer Verdadera

Oh Israel, espera en el SEÑOR, porque en el SEÑOR hay misericordia, y en Él hay abundante redención. – Salmos 130:7

«Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti.» (Salmos 130:1)

El pecado es feo, sucio, puede cavar un pozo y tirarnos en él e irse dejándonos derrotadas, en ruinas y mirando a las estrellas, preguntándonos si alguna vez escaparemos.

He dado un paseo en ese tren desesperado, lidiando con pecados que parecían demasiado feos para que Dios me redimiera. El salmista manifiesta el mismo sentimiento aquí. Y a aún así él se atreve a clamar por la ayuda de Dios, confiando en el poder de Dios para redimirlo de su pecado es mayor que el pozo en el que él se siente atrapado.

La verdad que atraviesa las sombras de ese oscuro pozo es esta: en lugar de las profundidades de la desesperación por la opresión del pecado, Dios nos ofrece esperanza inefable y desbordante. (Salmos 130:7). El pecado amenaza con destruirnos; Dios promete darnos vida y redimirnos.

Así que, si te sientes atrapada en un pecado que parece que no puedes vencer, clama por Su ayuda. Su redención se desborda.

Reflexiona y responde:

Lee Salmos 130:

  • ¿Estás luchando con un pecado en este momento que parece demasiado profundo para que lo manejes?
  • Tomate un momento para pensar acerca de los adjetivos que describen el amor de Dios y la redención: «firme» y «abundante». Escribe tres palabras o frases que describen como estas te hacen sentir.
  • ¿Cuál es una manera específica en la que puedes aplicar la infalible y desbordante esperanza de Dios en tu situación?

Profundiza

  • Lidiar con nuestro pecado requiere acciones intencionales. Comienza hoy con estos dos simples pasos:
    • Primero, confiesa tu pecado al Señor. Pídele que te ayude a decir «no» a la tentación y «sí» a su redención y amor.
    • Segundo, confiesa tu pecado en el contexto de una amistad piadosa y confidencial. Pídele a esa hermana que ore por ti y que te pida cuentas cuando comiences a caminar en libertad.

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