Últimos Episodios 13 de junio de 2026

Día 164 | Salmos 35 – 39

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Salmos 35

Hoy comenzamos con una serie de salmos imprecatorios. El enfoque principal está en la lamentación de David en un momento de peligro, y su fuerte petición de ayuda a Dios. David, huyendo y temiendo una emboscada, pide que Dios destruya a sus enemigos; de ahí el carácter «imprecatorio» del salmo.

Estamos llamadas a descansar en el Señor, confiando en Su justicia que se encarga de nuestros enemigos. No se niega el peligro, pero hay un lamento desesperado con la pregunta: «¿Hasta cuándo?». David sabe que solo Dios puede librarlo, lo que lo lleva a concluir su plegaria animando a cantar con júbilo y dar gloria a Dios. 

  • ¿Estamos trayendo nuestras causas delante de Dios y descansando en Su justicia? 

Salmos 36

Nuevamente, el salmista hace un contraste entre dos estilos de vida, como en el salmo 1: el de la maldad y el de la sabiduría. David describe al hombre impío en los versículos 1 al 4, y luego describe el carácter de Dios en los versículos 5 al 9. En los Salmos, vemos claramente la descripción de los impíos y su final, pero lo más importante es quién es Dios, y cómo debemos aprender a temerle a Él, no al impío. Este temor es reverente, lleno de asombro por Su grandeza, majestad, poder y el amor demostrado en la cruz del Calvario. 

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna». –Juan 3:16

Esa cruz es nuestro refugio, es el lugar donde corremos, es nuestra esperanza de restauración, de esa relación que quedó destruida a causa del pecado y que ahora tú y yo podemos disfrutar gracias a Cristo. 

Salmos 37 

Este salmo, uno de mis favoritos, sigue la línea del anterior en cuanto a la sabiduría, y su enseñanza principal es la paciencia. La frase «no te impacientes» se repite, recordándonos que no se trata solo de que el Señor conceda nuestras peticiones, sino de confiar en Él y en Su tiempo. En nuestra generación, que busca todo de inmediato, la impaciencia solo trae frustración, celos y resentimiento. 

David nos anima a poner nuestros ojos en Dios, ya que cuando no lo hacemos, hermanas, somos tentadas a actuar fuera de Sus caminos. Al desarrollar paciencia y esperar en Su tiempo, veremos buenos frutos. Cuando reconocemos que es Dios quien ordena nuestros caminos y que Su ley está en nuestros corazones, entonces nuestras peticiones reflejan la perspectiva correcta. Esta es una invitación a vivir fielmente, confiando solo en Dios, aunque no sepamos qué nos depara el futuro.

Salmos 38 y 39

Estos salmos parecen estar en secuencia, abordando el sufrimiento del salmista, el abandono de amigos, el dolor del corazón y un pedido de salvación de Dios. Hay una mezcla de confesión de pecado, desesperación y reconocimiento de su debilidad e incapacidad para hacer algo por sí mismo. Al final del Salmo 39, vemos a un hombre en plena desesperación, casi sin fuerzas, implorando a Dios que escuche su oración. Sus lágrimas acompañan su clamor. El salmista no descarta el sufrimiento, ya que lo está viviendo, y es interesante que aquí no termina con palabras de esperanza como en otros salmos, lo que muestra la profundidad de su sufrimiento en ese momento.

¿Qué atributo de Dios encontraste? 

¿Qué áreas en tu corazón necesitas rendir al Señor? ¿Alguna acción a tomar?

¿Te sientes hoy sin esperanza? ¿Está tu alma tan angustiada que no puedes ver más allá de tu dolor? Clama a Él y Él te restaurará. 

Comparte con nosotras. 

«¡Cuán preciosa es, oh Dios, Tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas. Por el Señor son ordenados los pasos del hombre, y el Señor se deleita en su camino». -Salmos 36:7; 37:23

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Creemos que Dios desea producir un avivamiento y una reforma generalizada entre las mujeres del mundo mientras las llamamos a la libertad, plenitud y abundancia en Cristo. También confiamos que Dios continuará avivando corazones y llevando a las mujeres a … leer más …

Testimonios

  • El reto 365 de Mujer Verdadera me ha transformado. Lo he podido percibir en muchos aspectosde mi vida, pero sobre todo he visto un cambio significativo en mi relación con Cristo, en mi oración y en mi crecimiento en la fe. En mis 43 años, yo nunca había leído la Biblia completa. Conocía versículos y había estudiado alguno que otro libro en particular, pero nunca la había escudriñado de tapa a tapa.

    Lissa de la República Dominicana
  • Además de que ha sido una gran bendición, también puedo decir que ha sido una gran aventura. Yo decía amar a Dios, pero no le conocía lo suficiente. Ahora, puedo afirmar como dice Job 42: 5 «He sabido de TI solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven»

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