Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 211 | Isaías 53 – 56

Día 211 – julio 30

Isaías 53 – 56

Hoy es difícil abarcar tantos capítulos cuando tenemos entre ellos un capítulo tan lleno de detalles de lo que sufrió nuestro Señor; como es el caso de Isaías 53. Es interesante porque quizá los receptores de este mensaje, en su momento, pudieron llegar hasta un punto para entender el dolor descrito allí y poder solamente imaginar cómo sería en términos reales lo que pasaría el Mesías. Pero tú y yo sabemos que no solo en detalles, sino que hasta de manera cinematográfica, arte y pintura, entre otros, se ha «logrado» plasmar de una manera más visual lo que aquí se nos dice, llegando muchos estudiosos a decir que «no se acerca a la realidad». Dios a través del profeta, detalló lo que sería ese viernes en la montaña del Gólgota. Y entre esos detalles podemos destacar:

  • Sin apariencia hermosa ni majestad.
  • Despreciado.
  • Rechazado.
  • Varón de dolores.
  • Experimentado en aflicción.
  • No fue estimado.
  • Herido y afligido de Dios.
  • Herido por nuestras transgresiones.
  • Molido por nuestras iniquidades.

Ver todo lo que Cristo tuvo que soportar por mi, me lleva a la siguiente pregunta... ¿qué me hace pensar que en mi caso será diferente? Si a Cristo le hicieron todo eso, ¿puedo esperar del mundo un mejor trato? Más bien, cuando esos momentos lleguen, mis ojos deben mirar a mi Señor y aprender de Él, Dios no deja cabos sueltos, aquí mismo vemos cómo reaccionó Jesús ante tal crueldad: 

«Fue oprimido y afligido, pero no abrió Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, Él no abrió Su boca».

¿Has sido humillada, rechazada, olvidada o despreciada? Mira a Cristo y no tomes venganza en tus propias manos, seamos humildes y confiemos en la mano poderosa de nuestro Señor, quien a Su tiempo, hará justicia por los suyos. 

Este capítulo termina de una forma tan maravillosa, donde no solo ya no vemos al Mesías ser sacrificado y ahí queda la historia, sino que una vez más, vemos el glorioso evangelio expuesto aquí: «Pero quiso Dios quebrantarlo(…) como ofrenda de expiación(…) y la voluntad del Señor en Su mano prosperará». 

Ha sido Dios quien de principio a fin ha estado orquestando y llevando a cabo el plan de Salvación para que hoy, tú y yo, al igual que como continúa en el capítulo 54; podamos gritar de júbilo, que prorrumpamos en gritos porque hemos sido liberadas, y de eso se trata este capítulo. Israel ya no sería más humillada, ni avergonzada, no más agravio, la promesa del gozo por venir, sería tal, que ya no se acordará del oprobio pasado. De esta misma forma ocurre para nosotras una vez que venimos a los pies de la cruz y conocemos el maravilloso evangelio de Salvación, ¡Esas son las buenas nuevas! 

«“Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí Mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti”, dice el Señor, tu Redentor».

Trae paz a mi corazón el saber que por Su misericordia eterna, Dios tendrá compasión de mí, y esa misericordia, como dice el capítulo 55, «es para todos», todo el que esté sediento y que no tenga dinero para pagar, puede venir (v. 1). Cristo, en el Nuevo Testamento, cuando está con la Samaritana le dice que «Él es el Agua Viva y que el que beba de su agua no tendrá sed jamás». 

No tienes que ganarte el favor de Dios, de hecho, no puedes, esa salvación que Cristo ofrece es don de Dios para que nadie se gloríe; tú y yo, no podemos ganarnos la salvación, solamente Cristo era quien podía satisfacer al Padre y ser el sacrificio perfecto para que hoy pudiéramos disfrutar de esa agua. 

No gastemos nuestras vidas en cosas que no tienen valor, en cosas que no nos van a saciar, Dios nos invita a que inclinemos nuestros oídos, a escucharlo a Él, a deleitarnos en Él, a buscarlo mientras pueda ser hallado y a volvernos a sus caminos. De los versículos más mencionados de este capítulo son el 8 y el 9:

«“Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son Mis caminos”, declara el Señor. “Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos”».

Podemos tener muchas ideas y planes, pero cuando conocemos al Dios al cual servimos, es cuando estos versos toman mejor sentido, es cuando realmente podemos rendir nuestras vidas y confiar en que Él hará y cumplirá sus propósitos para con nosotras. Y así como le recordó a Su pueblo que Él era un Dios de pactos en el capítulo 56, donde los reafirma y les da esperanza, hoy nosotras podemos descansar en la misma fidelidad de Dios, cuando Cristo dijo que Él volvería por Su pueblo una segunda vez y así como fue rescatado Su pueblo en el pasado, un día nosotras también seremos recatadas de este mundo y moraremos con Él por la eternidad. 

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Sobre el maestro

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.

Actualmente es la encargada de contenido y de proyectos especiales en Aviva Nuestros Corazones.

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