Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 227 | Jeremías 38 – 40

Día 227 – agosto 15

Jeremías 38 – 40

Ya hacía 23 años que Jeremías anunciaba al pueblo de Judá la voluntad de Dios y no lo escuchaban.

Jeremías advierte al pueblo en esta ocasión que quien se quedara en la ciudad moriría a espadas, de hambre o pestilencia. Algunos siervos de Sedequías escucharon esto, se enojaron y convencieron a Sedequías de que este profeta solamente estaba desanimando a los hombres de guerra, pues proclamaba que se rindieran y sirvieran a los caldeos, y que quien lo hiciera, su vida sería por botín pero viviría. Sedequías es convencido y Jeremías es enviado a la cisterna llena de lodo.

No debió ser fácil para los judíos creer que debían rendirse ante los caldeos, ya que eran sus enemigos, ¡pero Jeremías era un enviado de Jehová! aun así no lo escucharon. Ellos no recordaron que el Señor cumpliría siempre Su palabra y Sus propósitos, aunque tenga que usar a nuestros enemigos para que volteemos a Él. Nuestro corazón se puede resistir, pero la palabra del Señor siempre se cumplirá, nada hay que se oponga a la voluntad de Dios.

  • ¿Cuántas veces has sabido cuál es la voluntad de Dios y has seguido resistiéndote a obedecerla, quizá por miedo a parecer ridícula o ir en contra de algunas personas a tu alrededor?

Es increíble pensar en la obediencia de Jeremías al llamado de llevar la palabra de Dios, a pesar de que eso le haría víctima de burlas, ultrajes, y hasta encarcelamiento e intentos de asesinato. Fue precisamente su obediencia la que lo protegió y le permitió ver la fidelidad de Dios y el cumplimiento de Su palabra. Pudo esperar confiadamente pues su Dios era el Dios de los ejércitos, el Dios de Israel, el Único que tiene palabra de vida y salvación. Esto me recuerda la respuesta de Pedro a Jesús, «...¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Juan 6:68). 

La obediencia a la palabra de Dios protegería al rey y a la ciudad, pero SedequÍas, quien por cuarta vez era advertido y llamado a creer en Jehová; confió más en el apoyo de sus siervos que en Jehová, pensó en sí mismo y no en la ciudad, lo que le costaría la destrucción de Jerusalén, su familia y sus propios ojos.

Por otro lado, Jehová mostró Su fidelidad y cuidado a Jeremías en diversas ocasiones. Como se lo había prometido, él sobreviviría a toda oposición y persecución contra él (1:17-19, 15:20-21). Dios lo hizo enviando al etiope Edeb Melec, siervo del rey, a interceder ante el rey y salvarlo de morir en el fango de la cisterna. Cuando vino la destrucción por la invasión de Babilonia a llevar al pueblo cautivo y destruir la ciudad, Jeremías fue liberado. Dios hizo inclinar el corazón de Nabucodonosor para cuidar amablemente de la vida de Jeremías y aun poner a sus siervos a guardar de él y dejarle libre.

Jeremías tuvo libertad al escoger proclamar la verdad y escogió amar más a Dios y al pueblo de Dios que a sí mismo y su propio bienestar; por tanto, pudo ver cumplirse la palabra del Señor al ver el pueblo expulsado a Moab, y de todas las tierras, regresar a Jerusalén. Y de nuevo, Jeremías escogió quedarse ahí y servir al remanente pobre pueblo de Judá, que se quedaría cautivo en una ciudad destruida.

Gedalías quien quedó a cargo de Jerusalén, llamó al pueblo (igual que lo venía haciendo Jeremías) a vivir en paz y vivir una vida normal. Jeremías les llamaba también a regresar a Dios con todo su corazón y esperar a que su liberación viniera de Él, pues Dios había prometido un futuro para esta nación y eso se cumplirá.

  • Al leer esto me pregunto ¿seremos tan fieles para que a pesar de las circunstancias, sigamos llevando la palabra de Dios como lo hizo Jeremías? Sabemos bien que la palabra de Dios se cumplirá, pero ¿confiamos en verdad que nuestro Dios es el Dios de Israel, Dios de los ejércitos, Aquel que es fiel a Su palabra? y ¿vivimos de acuerdo a esta verdad?
  • ¿Vives hoy con la mirada puesta en las promesas del Señor? Si así lo hicieras, ¿cómo cambiaría esto las decisiones que estás tomando hoy en tu vida? 

Oh Señor haz que nuestro corazón confíe y conozca cuán grande es el Dios a quien servimos.

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Sobre el maestro

Myrna Ortiz

Myrna Ortiz

Myrna es de la Ciudad de México, donde también reside, y ha sido testigo de lo que el Señor hace en esa gran y concurrida ciudad. A través del servicio a las mujeres con este ministerio y su iglesia local, Myrna aprendió a amar a las mujeres a través de la enseñanza alentándolas a adoptar la condición de mujer en cualquier época de su vida... El mandato de Tito 2 ha impactado mucho su vida y ora para que cada vez más mujeres lo adopten, por lo que la Palabra de Dios continúa siendo el mejor legado para las mujeres de las siguientes generaciones. Su mayor deleite es enseñar y aprender más acerca de quién dice Dios que es Él y ver cuán grande es su amor mientras responde al deseo de las mujeres de todo el mundo de conocerlo profundamente. Ver un avivamiento y ser una mujer de oración es el deseo de su corazón y la oración que tú puedes estar haciendo por ella. Myrna es parte del equipo de Aviva Nuestros Corazones siendo la representante para Latinoamérica del ministerio.

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