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Día 271 | Malaquías

Día 271 – septiembre 28

Malaquías

¡Cuán rápido han pasado los días de este año! Por Su gracia, hoy arribamos al día número 271 y en este veremos al último de los profetas menores, concluyendo así nuestra lectura de todo el Antiguo Testamento.

Malaquías, cuyo nombre significa: «Mi mensajero» o «Mi ángel», junto a Hageo y Zacarías, pertenece al grupo de los profetas que hablaron al pueblo de Dios después del cautiverio. Los judíos ya llevaban unos 900 años asentados en su tierra. ¿Qué había sucedido en ese largo período de tiempo? Muchas cosas. Pareciera que los 70 años de castigo en tierra extraña contribuyeron muy poco a la fe y moral de la nación. Israel cayó en una profunda decadencia. 

Malaquías, por medio de 4 mensajes y 27 preguntas, enfrenta a todo el pueblo con su pecado. En el capítulo 1:1-5 vemos que lo primero que Dios les reitera es Su amor por ellos. Estos cuestionan ese amor de pacto diciendo: ¿en qué nos amaste? Habían olvidado que el Señor de toda gracia había escogido a Jacob para ser padre de las 12 tribus de Su pueblo, y desechado a Esaú. Por igual habían olvidado cómo Dios cumplió Sus promesas al liberarlos de la cautividad.

Cuando se duda del amor de Dios, lenta y progresivamente el corazón va enfriándose. Se pierde el temor a Él, y al perderlo no se le honra como merece. Al no honrarlo se cometen todo tipo de pecados. El pueblo y los sacerdotes con sus distintos pecados fueron culpables de la ruptura de su comunión con el Gran Rey, Jehová de los Ejércitos.

Los pecados de los sacerdotes

En los pasajes 1:6-14 y 2:1-9 se detallan los pecados de los sacerdotes:

  • Menospreciaron Su Nombre al ofrecer sacrificios inmundos e indignos dándole lo más barato.
  • Tuvieron por inmunda y despreciable Su mesa y altar.
  • Consideraron como un fastidio el ofrecer los sacrificios.
  • Procuraron engañar a Dios trayendo lo robado o dañado.
  • No decidieron de corazón obedecer al Señor.
  • No observaron el pacto hecho con Leví si no lo corrompieron, ni imitaron el carácter con que este vivía y servía.
  • No guardaron la sabiduría ni enseñaron la Ley al pueblo.
  • Hicieron tropezar a muchos.
  • Tampoco guardaron Sus caminos al hacer acepción de personas.

¡Vaya lista! 

Los sacerdotes procedieron con trivialidad y a su antojo. Hacían lo que era más fácil y cómodo. Por su liderazgo deficiente e inconsecuente, Dios los hizo viles y despreciables ante todo el pueblo; pero este pueblo también tenía un largo listado.

Los pecados del pueblo

Aunque los sacerdotes fueron de tropiezo a la nación, lo cierto es que esta era responsable de sus actos. Todos conocían los requerimientos de Dios dados en la Ley de Moisés, expresados en muchos salmos y recordados por muchos de los profetas. Así que no tenían excusas. ¿De qué eran culpables?

  • Eran desleales al prójimo y así profanaron el pacto.
  • Prevaricaron al casarse con mujeres paganas que adoraban ídolos.
  • Cayeron en apatía espiritual.
  • Los hombres se divorciaban de las mujeres de su juventud para poder casarse con mujeres más jóvenes.
  • Cansaron al Señor pervirtiendo la Verdad y cuestionando Su justicia.
  • Consultaron a los hechiceros.
  • Cometían adulterio.
  • Juraban mintiendo.
  • Engañaban al jornalero
  • Fueron injustos con la viuda, huérfano y extranjero.
  • Se apartaron de la Ley y no la guardaron.
  • Robaron a Dios al retener las ofrendas.
  • Hablaron duramente contra Él al decir con arrogancia: «en vano es servir a Dios».
  • Tuvieron por bienaventurado al soberbio que haciendo el mal prosperaba y quedaba impune.

Todas estas cosas provocarían el juicio divino sobre ellos, sin embargo, porque Él es inmutable, no fueron consumidos al instante (capítulos 2:10-17 y 3:15).

Como sucede con los escritos proféticos, muchas promesas se encuentran en medio de mensajes de reprensiones, advertencias o juicios. En el capítulo 3:1 se hace referencia a Juan el Bautista, el mensajero del pacto que Dios enviaría para preparar el camino a Jesús (Mt.11:10), y en el versículo 2 se anuncia el día en que Jesús se manifestará para juicio.

Pero, para aquellos que se mantuvieron fieles y temían a Dios, en medio de toda aquella impiedad, se les dice que Dios los oyó y escuchó; y porque estimaban Su Nombre, fueron inscritos en un libro memorial. De nuevo vemos otra hermosa descripción que el Señor usa para los Suyos: ¡Son Su especial tesoro!

En el día del juicio final, para estos no habrá condenación, sino que sobre ellos alumbrará el Sol de Justicia, trayendo en Sus alas el bienestar eterno. ¡Con razón en aquel día nosotras Sus ovejas, saltaremos de alegría en Su establo! Pero para los que no han creído, será día de condenación perpetua.

Malaquías fue el último mensajero del Señor en hablar a Su pueblo… luego se hizo un largo silencio durante 400 años hasta que llegó el nuevo Elías, Juan el Bautista, quien anunció que el Reino de los cielos había llegado con la gloriosa presencia del Mesías prometido.

Con todo lo expuesto desde Génesis hasta Malaquías, Dios nos ha hablado palabras buenas, consoladoras y llenas de vida. Toda la revelación está en nuestras manos y Jesús mora en nuestros corazones. Sabemos que todo lo predicho acerca de Él se cumplió y que en el día menos pensado llegará el Sol de Justicia. 

  • ¿Te comprometes a vivir fielmente practicando todo lo que has aprendido porque Dios te considera Su especial tesoro?

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Sobre el maestro

Margarita de Michelén

Margarita de Michelén

Mejor conocida por Maggie, recibió por la gracia de Dios a Jesucristo como su Señor y Salvador en el año 1980. Está casada con Eric Michelén desde 1981. Ambos desde su juventud han servido en Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Eric fungió como Diácono por mas de 35 años. Fue maestro de Escuela Dominical y Líder de grupo de parejas. Desde el 2017 forma parte del Cuerpo de Pastores de la Iglesia.

Maggie sirve en cuidado de cuna, como maestra de escuela Dominical, en estudios para damas, y parte del Ministerio de Mujeres. Está apasionada por el estudio y la enseñanza de las Escrituras, y de literatura cristiana. Sirve como voluntaria en el Ministerio de Aviva Nuestros Corazones y está comprometida de todo corazón con proclamar la libertad, plenitud y abundancia en Cristo y la Feminidad Bíblica.

Ambos son padres de cuatro hijos: Patricia, Elisa, Eric Yamil y Yamil Elías. Tres de ellos les han coronado con 7 nietos: Gianmarco, Rodrigo, Gianluca, Kalil, Gianpiero, Andrés y Lucía Amalia.

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