Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 168 | Salmos 57 – 63

Temporada:  Esdras a Salmos | 0

Día 168 – junio 17

Salmos 57 – 63

Esta semana hemos visto a Jesús como Rey victorioso cuya gloria es eterna y quien afirma una ciudad inconmovible. Él también es Juez justo sobre toda la tierra, pero en su misericordia perdona a pecadores arrepentidos y escucha la súplica y el clamor de los suyos en medio de las batallas de este mundo. Hoy continuamos con Salmos 57 al 63.

Salmo 57: A la sombra de las alas de Dios hay un cántico para el creyente

Dos veces el salmista suplica por piedad, y como Rut, se refugia «a la sombra de tus alas» —bajo el amparo del Dios que redimió a Israel para bendecirle. Y es en medio de la dificultad que él hace esto, haciendo eco del cántico de Moisés en Deuteronomio 32:9-12.
En el Salmo 47 David se refirió a Dios como «YHVH ‘Elyón», y en este Salmo es la segunda ocasión en el segundo libro de los Salmos en la que usa un nombre similar, «’Elohim ‘Elyón». Es en este Dios en quien «ha confiado mi alma». ¡Recuérdale a tu alma en quien has confiado! «¡’Elohim enviará su misericordia y su verdad!», Él Dios Todopoderoso y Altísimo será fiel al pacto que selló en la cruz del calvario. ¡Oh Dios nuestro, que todos conozcan que Tú eres misericordioso y fiel, porque nos hemos refugiado en ti y Tú nos has favorecido! Ciertamente hay razones para disponer nuestros corazones para cantar al Dios cuya gloria llena todo el firmamento.

  • ¿Te refugias con urgencia en Dios, o le buscas luego de haber esperado liberación de la mano de otras personas?
  • ¿Estás solo buscando alivio de la angustia, o es también tu anhelo que el nombre de Dios sea exaltado en todas las naciones?
  • ¿Conoces la amplitud de la misericordia, la fidelidad y la verdad de Dios? (Ef. 3:14-19)
  • ¿Qué tan dispuesto está tu corazón a alabarle y cantarle aún en medio de la batalla espiritual?

Salmo 58: Jueces injustos vs. el Juez justo

«Poderosos» o «magistrados». David se dirige a estos hombres y los cuestiona respecto al desempeño de su labor. En Deuteronomio 1:16-17 leemos que estas personas debían juzgar justamente, sin mostrar parcialidad y que no debían tener temor del hombre porque el juicio es de Dios. Los jueces a los que David se dirige no estaban obrando conforme a la ley del Dios cuyo pueblo pretenden juzgar, sino que su juicio es corrupto.

Y, antes de nosotras ponernos el traje de juezas, recordemos que la corrupción está en el hombre desde el vientre (Sal. 51:5). A semejanza del primer Adán nos extraviamos de la justicia y endurecemos nuestra cerviz para hacer nuestra voluntad. Ahora, los hombres corruptos a los que David se refiere eran víboras tales que ¡ni al más experto de los encantadores oyen! Por entregarse a la corrupción y a la violencia para tramar iniquidad serán arrancados de la tierra, y aún mientras traman maldad serán juzgados por Uno mayor que ellos. Pero aquellos que aman la justicia —que aman la ley de Dios y anhelan vivir en obediencia a sus preceptos— verán el justo juicio de Dios contra los que le han rechazado su Palabra y le han dado la espalda.

«David mismo dijo por el Espíritu Santo: “El Señor dijo a mi Señor: ‘Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’”» (Mr. 12:36). ¡Oh Señor haznos temer ante tu justo y terrible juicio!

  • ¿Te has cansado en la carrera de la fe y la obediencia? («Consideren, pues, a Aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra Él mismo, para que no se cansen ni se desanimen en su corazón». –Heb.12:3)
  • ¿Crees que hay un galardón para los que obran rectamente? («Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan». –Heb. 11:6)
  • ¿Conoces a Dios no solo por su amor y favor, sino también por su justo juicio?

«Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: “Aún una vez más, Yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo”… a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles». –Heb. 12:26-27

Salmo 59: Un clamor al borde de la muerte

Muchas veces sufrimos las consecuencias de nuestro propio pecado o sencillamente las autoridades ejercen su rol ante nuestra violación de la ley, ¡pero qué indignante es sufrir sin causa alguna! ¡Y más indignante aún perder la vida por haber hecho lo justo!

Este salmo es un clamor por liberación y salvación al Dios verdadero y misericordioso —Aquel que es la fuerza de su pueblo ante el ataque soberbio e injusto del enemigo. Podemos clamar a muchos «libertadores», pero solo Dios puede realmente liberarnos del poder del pecado y de personas que con violencia y crueldad menosprecian la vida de los hijos de Dios. 

«YHVH ‘Elohim Sebaot, Dios de Israel», así se dirige David a Dios. El mismo Dios que lideró los escuadrones de Israel y con poder les dio victoria sobre naciones más fuertes que ellos para entrar a la tierra prometida. Este es el Dios a quien tú y yo oramos, «¡Oh Fuerza mía, en ti espero! ¡’Elohim es mi baluarte!».

Una de las armas de guerra de los enemigos —la simiente de Satanás— son las palabras mentirosas y las maldiciones. Ellos creen que Dios no los oye, ¡son unos jactanciosos! Y tú, siendo hija de Dios, ¿has creído que algunas de tus palabras Dios no las oye?

Ahora, no olvidemos que así de terrible como es Dios contra sus enemigos, así es de clemente con su pueblo amado y escogido. ‘Elohim es el verdadero Gobernante de Israel y Pastor de la iglesia, es Dios sobre aquellos que Él redimió de la esclavitud y por eso junto a David clamamos, «¡Que todos lo sepan!». El enemigo no prosperará, y mientras el reino es establecido nosotras podemos decir, «Cantaré de tu poder, aclamaré de mañana tu misericordia, porque fuiste mi alto refugio y amparo en el día de mi angustia».

  • Cuando los que practican maldad persiguen tu vida, ¿clamas a tu Dios, «¡Señor, ven a mi encuentro y mira!»?
  • ¿Cómo es tu confianza en Dios? ¿En qué estado está tu fe? (¡Oh que nuestros ojos sean abiertos para ver!)
  • ¿Cómo ves la mentira y la maldición? ¿Eres tú veraz y bendices, o persigues a las personas con soberbia?
  • ¿Cantas a Dios porque le conoces como tu alto refugio y quien ha tenido misericordia de ti para redimir tu alma?

Salmo 60: Lamento por el quebranto y esperanza de victoria

Este es un salmo diferente a los que hemos estado viendo. En lugar de clamar mientras es perseguido, ¡David clama mientras persigue a sus enemigos! Aquí es importante recordar dos cosas: 

  1. Dios escogió a Jacob sobre Esaú y Esaú le guardó rencor a su hermano por la bendición que había recibido (Gen 27:40, 41).
  2. En Éxodo 7:4 Dios dijo, «… sacaré de la tierra de Egipto a Mis ejércitos, a Mi pueblo los israelitas» (énfasis añadido).

En medio de una gran batalla, el ejército de Israel se siente rechazado por su Dios y claman a Él. Dios les responde reafirmando sus promesas y bendiciones (¡el Dios tres veces Santo respondió el clamor de los hombres!). Y hoy, aunque puedes sentir que en medio de tus luchas Dios no te responde, debes recordar que «en estos últimos días nos ha hablado por Su Hijo» (Heb. 1:2). Todo lo que Dios ha prometido se ha cumplido y se cumplirá, y todo aquel que Él ha escogido le pertenece para siempre y será victorioso.

  • ¿Quién puede guiarte y fortalecer tus brazos caídos en medio de la batalla espiritual?
  • ¿Te has sentido rechazada o abandonada por Dios? («Porque el Señor, a causa de Su gran nombre, no desamparará a Su pueblo, pues el Señor se ha complacido en hacerlos pueblo Suyo». –1 Sam. 12:22).
  • ¿Te has refugiado en otras personas pensando que la ayuda de Dios es vana?

«… Hacia los pueblos alzaré mi estandarte y traerán a tus hijos en brazos…». –Is. 49:22. Dios mismo levantó el estandarte de la cruz como insignia de victoria sobre el pecado y la muerte, y tú y yo estamos llamadas a perseverar valientemente hasta que Él venga o nos lleve al Hogar.

Salmo 61: Un corazón que desmaya por reposo

Aquí tenemos un anhelo de permanecer donde Dios mora y bajo su protección, cantándole para siempre. Algunas cosas que vemos son: 

  • Un corazón que desmaya y anhela estar cerca de Dios
  • Una morada eterna para aquellos que reconocen a Dios por quien es y lo reverencian como tal
  • Un reino eterno
  • Cánticos que para siempre serán elevados al Nombre del Poderoso de Israel

El Padre resucitó al Hijo y lo sentó como Rey eterno sobre todo lo que existe (creado y sustentado por Él mismo). Le ha dado un pueblo para sí y cánticos eternos llenarán la morada celestial de Dios, cánticos de los redimidos (tú y yo) que han sido guardados por Él con bondad y fidelidad. ¡Confía! Jesús reina para siempre y te preservará hasta al día en que recibas la herencia prometida!

  • ¿Cuál es tu Roca más alta que tú?
  • ¿Estás más arraigada en tu morada terrenal que en la celestial? ¿Anhelas la morada eterna?
  • ¿Le has prometido algo a Dios que no has cumplido?

Si te sientes débil en tu corazón, recuerda que «queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios». –Heb. 4:9 ¡Ánimo! 

Salmo 62: El único Refugio

«Solo en Dios», «Solo en Él». Antes de que lo leas muy rápido, nota cuántas veces David usa la palabra «solo». ¿Será que nuestras almas no se aquietan porque no reposamos solo en Dios? Este salmo nos ayuda a verle como único refugio, reposo, fuerza, salvación y esperanza del que pone su confianza y corazón completamente en Él. (Aquí suspiro y clamo como el padre del muchacho endemoniado, «Creo; ayúdame en mi incredulidad». –Mr. 9:24).

Dios no solamente es nuestro lugar de refugio, Él ES salvación. Pero a veces nos preguntamos, ¿hasta cuándo...? ¿Hasta cuándo continuará esta lucha entre la simiente de Dios y la de Satanás? ¿Hasta cuándo lucharé con el pecado remanente? ¿Hasta cuándo tendré que enfrentar batallas?

En el v. 5 la afirmación del v. 1 pasa a ser algo que David le habla a su propia alma, «Solo en Dios aquiétate alma mía, porque de Él procede mi esperanza». Es ciertísimo «que la fortaleza está con ‘Elohim». ¿Lo crees?

David concluye el salmo con una fuerte afirmación que hace eco en Mateo 16:27, «Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta».

  • ¿Entiendes que la misericordia de Dios también se manifiesta en su juicio?
  • ¿Dónde revelan tus obras que está tu esperanza?
  • ¿Se manifiesta tu confianza en Dios en que invitas a otros a refugiarse en Él?
  • Es más fácil confiar en lo que vemos que en lo que no vemos, ¿has creído las falsas promesas del reino de este mundo?

Salmo 63: Anhelo ferviente por Dios

Este salmo parece continuar con el «hilo» del Salmo 62. Leemos acerca de la comunión con Dios y el regocijo del que le busca con anhelo ferviente. También acerca del fin de aquellos que le rechazan a Él y a su pueblo.

¿Qué anhelas cuando estás agotada y en «tierra seca»? Y, ¿no crees que se hace mayor el anhelo en la medida en que la promesa es deleitosa y la necesidad es más grande? En este salmo nos identificamos con una gran necesidad y la realidad de que nuestras almas sólo pueden ser satisfechas en una Persona, en la Fuente de agua viva (¿recuerdas la historia de la mujer samaritana?). Sabes, entre más bebas y conozcas a Dios, ¡más será Él tu meditación y más llena será tu boca de alabanzas!

El que busca a Dios para ser saciado por Él, lo encontrará;

Pero el que se cree fuerte en sí mismo no conoce su necesidad.

El que se ampara en Dios vivirá;

Pero la boca mentirosa para siempre cerrada será

El que encuentra refugio en Dios se regocijará;

Pero el que lo rechaza, aunque ría llorará.

Y tú, 

  • ¿Has abandonado la fuente de agua viva y cavado para ti cisternas que no retienen agua? (Jer. 2:13)
  • ¿Está satisfecha tu alma con el amor de Dios? 
  • Más que un sentimiento, ¿obedeces a Dios y reconoces la gracia que te salvó?

Jesús vino al desierto de este mundo. Y habiendo —desde la eternidad— tenido comunión con el Padre, voluntariamente vino, tuvo sed, lloró y sufrió. Pero por el gozo puesto delante de Él oró, alabó, obedeció la voluntad del Padre y se levantó victorioso para que su pueblo pueda disfrutar de la comunión restaurada con Dios. Ciertamente podemos decir, ¡«Tu misericordia es mejor que la vida»!

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Sobre el maestro

Annamarie Sauter Morales

Annamarie Sauter Morales

Ciudadana de la Ciudad Celestial, peregrina nacida en Colombia de padre alemán y madre colombiana. Tiene dos hermanos y vive en la República Dominicana. Dios ha usado Aviva Nuestros Corazones como una gran herramienta para transformar su vida, y por Su gracia trabaja en la producción del podcast diario del ministerio. Ama a su familia, a su iglesia local y a su equipo de trabajo. Le encanta el café, la música, el deporte y conocer a Dios a través del estudio de la Escritura. Su pasión es ver a las mujeres crecer en su caminar de fe y relación personal con Jesucristo.

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